Kabbalah
Michael Berg |
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Blog 2012
En esta sección reproduciremos textualmente todas las lecciones de Kabbalah que nos comparte Michael Berg en este año 2012.

Al comienzo de la página iremos poniendo el último de sus mensajes que se haya publicado. Cada lección se puede consultar directa y separadamente en la dirección indicada al inicio de cada mensaje. La dirección de la página web del Centro de Kabbalah es:
http://www2.kabbalah.com/spanish/
La dirección del blog de Michael Berg es:
http://www.michaelberg.net/spanish/
Michael Berg es co-director del Centro de Kabbalah, así como autor, estudiante y maestro. Es el editor de la primera traducción contemporánea al inglés de los 23 volúmenes del Zóhar, texto original en arameo antiguo, que es la esencia misma del pensamiento kabbalístico.
Michael continúa con la tradición iniciada por su padre, el eminente kabbalista Rav Berg, de condensar y simplificar esta profunda sabiduría. Este autor de best-sellers ha conseguido una gran cantidad de seguidores en todo el mundo a través de libros como, Ser como Dios, Pozo Vida, El Secreto, y El Camino.
Imparte conferencias en todo el mundo y escribe reflexiones semanales que son leídas por más de 100,000 personas cada mes. Es también co-director de la página web y de la Universidad de la Kabbalah, uno de los principales sitios web en educación de su tipo.
Cuando no está viajando alrededor del mundo impartiendo conferencias, pasa su tiempo expandiendo Apoyando a Malawi (Raising Malawi), una agencia de ayuda dedicada a cuidar a los huérfanos y niños vulnerables en Malawi, África, que fundó junto con su amiga Madonna en el 2003.
Michael vive actualmente en Los Ángeles California, con su esposa y sus hijos.
Fecha: 17-02-2012
Web: http://www.michaelberg.net/spanish/
Todo es nuevo, siempre
Cuando la mayoría de nosotros vemos el mundo, creemos que todo existe. Los árboles existen, la naturaleza existe, nosotros existimos y nuestra familia existe. Todo permanece intacto hasta que surge algo negativo y lo cambia; todo tiene un tiempo de caducidad. Un árbol puede durar unos cientos de años. Un ser humano puede durar 80, 90 o 100 años. Las cosas existen en nuestro mundo, hasta que algo ocurre que interrumpe su existencia. Pero esto no es verdad.
Los kabbalistas enseñan que la razón de nuestra existencia es lo que llamamos la Luz del Creador. Esta fuente de energía sustenta todo en este mundo. Por ende, las cosas no existen porque posean una capacidad innata para hacerlo, sino porque esta Luz del Creador es imbuida nuevamente a todos los seres y objetos, cada segundo de cada hora de cada día.
Un árbol que permanece erguido por cientos de años no lo logra porque posea esa capacidad innata, sino porque cada minuto hay un flujo de la Luz del Creador que llega al árbol y le permite existir.
Nosotros no continuamos vivos de un momento a otro porque tengamos una capacidad innata de vivir, sino porque la Luz del Creador entra constantemente y nos sustenta. No vivimos el próximo segundo porque hayamos vivido el anterior, sino porque la Luz del Creador entra en nuestro cuerpo y nuestra alma a cada momento. Es importante entender esto, porque si no conoces ni vives con esta conciencia, será muy difícil cambiar algo.
Un ejemplo simple: cuando estás horneando un pastel, reúnes todos los ingredientes, los mezclas y los colocas en el horno. Una vez que el pastel está horneado, tal vez quieras añadirle más sal, más azúcar o tal vez más harina; pero no puedes. Una vez que está hecho, está hecho.
Si nos observamos a nosotros mismos, nuestro mundo y todo lo que nos rodea con una simple existencia (sin ser renovados una y otra vez) entonces no podemos cambiar nada. El individuo no puede cambiar simplemente porque él exista. Nuestra relación con los demás no puede cambiar porque ellos ya existan. No podemos cambiar verdaderamente ningún aspecto de nuestra vida si vivimos con la conciencia que la mayoría de nosotros posee: que las cosas simplemente existen.
Sin embargo, cuando somos capaces de cambiar la manera en que vemos el mundo (la forma en que vemos la naturaleza, a nosotros mismos, nuestra vida y aquéllos que nos rodean) y sabemos que en realidad nada simplemente existe, sino que es constantemente renovado por la Luz del Creador, entonces, por supuesto, todo puede cambiar. Ya sea una enfermedad, relaciones negativas, algo desagradable sobre nosotros mismos, podemos cambiarlo a cada momento porque es nuevo cada segundo.
Si puedes entender y vivir con esta conciencia, entonces tendrás la capacidad de cambiar todo. ¿Cómo alcanzamos esta conciencia? Con la práctica.
Practica observando un árbol: sabe que no existe ahora sólo porque existió antes. Entiende que es imbuido con Luz nueva en este preciso momento.
Obsérvate a ti mismo y sabe que estás vivo ahora, no porque estuviste vivo hace un minuto, sino porque en cada inhalación de aire que tomas hay una nueva inyección de la Luz del Creador en ti.
Observa a tus hijos y sabe que existen, porque en este preciso segundo están recibiendo Luz fresca, no porque existieron ayer. Comienza a entrenar a tu mente con esta conciencia: La Creación ocurre nuevamente cada segundo; nada existe porque haya existido antes; todo en el mundo es constantemente imbuido con una chispa nueva de energía de la Luz del Creador.
Con esta conciencia eres capaz de cambiar todo y cualquier cosa, porque ahora sabes que el Universo es creado nuevamente una y otra vez, así que todo es universalmente modificable. Todo puede ser cambiado en cada momento.
Bendiciones y Luz,
Michael
Fecha: 11-02-2012
Web: http://www.michaelberg.net/spanish/
Mantener nuestros regalos calientes
A menudo hay cosas en la vida que son emocionantes al principio y que, con el tiempo, van perdiendo lo excitante. La mayoría de las personas están más enamoradas en su primera cita, que ya adentradas en sus quince años de casados; o más entusiasmadas por su primera semana de trabajo, que cuando llevan tres años en él.
Esta es la realidad de este mundo. La mayoría de nuestras experiencias positivas y nuevas son fascinantes y las agradecemos al principio, pero conforme pasa el tiempo, perdemos apreciación. Perdemos la emoción de nuestros regalos, se vuelven viejos. La mayoría de nosotros acepta esta realidad. Creemos que así es la vida. Todo es siempre más estimulante al principio, después la energía baja, y si eres de los afortunados, seguirás teniendo experiencias positivas más tarde en tu matrimonio, trabajo o cualquier otra experiencia en tu vida.
Sin embargo, la verdad es que hay otro camino. Nuestras bendiciones están diseñadas para permanecer llenas de emoción, felicidad y calidez como en el primer día. Todo lo que tenemos en la vida, cada regalo (matrimonio, familia, trabajo, amigos) está para seguir siendo tan emocionante y satisfactorios en el día 100 como lo fueron en el primer día. Debemos tratar de comprender ¿por qué se vuelven viejos nuestros regalos?
Antes de responder esta pregunta, debemos primero entender de dónde vienen nuestros regalos. Los kabbalistas enseñan un principio básico muy importante, que es que todos nuestros regalos (ya sean físicos, emocionales o espirituales) vienen de una misma fuente. La alegría que sentimos en la comida que consumimos, en la belleza que vemos, en el amor que experimentamos, cada aspecto de esa plenitud, felicidad o emoción, tiene una fuente. Esta se llama la Luz del Creador. Es esta Luz del Creador que le infunde energía a todos los regalos que tenemos en la vida.
Si entiendes esto, también te darás cuenta que si desprendes estos regalos de su fuente, ya no tendrán esa energía, esa emoción, esa novedad. Por ejemplo, si tomas una lámpara que está conectada a la corriente eléctrica y el foco es potente, puede permanecer encendida durante horas y horas. Pero si desconectas la lámpara, de repente todo se oscurece.
Esto también es cierto en las bendiciones y los regalos que tenemos en nuestras vidas. Si las desconectamos de su fuente (y ahora sabemos que esa fuente es lo que llamamos la Luz del Creador) así como la lámpara, se oscurecen, envejecen, pierden su emoción y plenitud. Todos sabemos que cuando comemos pastel o pan recién salido del horno, es fresco y caliente. Todos gozamos comer ese pan. Es mejor cuando está caliente, recién salido del horno. ¿Un día después? Ya no es tan bueno. ¿Una semana después? Terrible, no te lo puedes ni comer. Sabemos que cuando algo es creado inicialmente, ahí está ese calor, está esa energía que gozamos mucho más que cuando ya han pasado tres días.
Si bien es cierto que la fuente de todas nuestras bendiciones, la plenitud y la alegría que sentimos en nuestras bendiciones es la Luz del Creador, entonces sabemos que si las desconectamos de su fuente (así como uno desconecta una lámpara del enchufe eléctrico) comienza un proceso de deterioro, de menos alegría, menos emoción, menos plenitud. Así que la pregunta que debemos hacernos es: ¿qué es aquello que hacemos que desconecta nuestras bendiciones de la Luz del Creador? Si podemos aprender a dejar de hacerlo, si podemos aprender a mantener nuestras bendiciones conectadas a su fuente, entonces deberían mantenerse calientes, permanecer emocionantes, incluso más emocionantes a los diez días, a los cien días que como el primer día.
La respuesta es sencilla. Cuando tomamos posesión de nuestros regalos, cuando empezamos a ver y sentir que son nuestros, los estamos (con esa consciencia) desprendiendo de su fuente, de la Luz del Creador.
En este mundo, si le quiero hacer un regalo a alguien, lo tengo en mi mano y se lo doy; pasa a sus manos. Ha sido desprendido de mi, el que da, y recibido completamente por el receptor de este regalo. Y esto es lo que la mayoría de nosotros hace, de una medida u otra, con todos los regalos que recibimos de la Luz del Creador.
Cuando tenemos una relación, empleo, dinero u objetos físicos y olvidamos que provienen de la Luz del Creador, cuando tomamos posesión de ellos, se ven desprendidos de su fuente y pierden su energía. Envejecerán, y es por ello que la mayoría de nosotros experimenta menos emoción al décimo año de casados que en la primera cita; ¿por qué gozamos menos nuestro empleo al tercer año que en el primer día de trabajo?, porque lo hemos (a través de nuestra consciencia de posesión) desprendido de su fuente, de la Luz del Creador.
Entonces ¿qué hacemos? Ahora que entendemos que todos nuestros regalos pueden y están diseñados para permanecer tan calientes, tan emocionantes, tan enriquecedores siempre, como lo son al principio, ¿qué hacemos? Pues la respuesta es simple. En la medida en la que podamos, debemos voltear a ver cada uno de los regalos que tenemos (ya sea nuestra pareja, nuestro amigo, nuestros hijos, nuestro dinero, nuestros bienes materiales, nuestras bendiciones espirituales) y recordarnos consistentemente que no son nuestros; tienen una fuente y esta fuente es la Luz del Creador. Tenemos la habilidad de usar estos regalos; llegan a nuestras manos pero no se desprenden, ni los desprendemos (mediante nuestra consciencia de pertenencia) de la Luz del Creador. Sólo entonces pueden permanecer calientes, emocionantes y en estado de inagotable plenitud.
Bendiciones y Luz,
Michael
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