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Artículos
Dr. Ryke Geerd Hamer

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

Lista de temas de los artículos en esta página:

01. El S.I.D.A.
02. El cáncer de próstata.
03. El cáncer de pulmón.
04. El cáncer de ovario.
05. El infarto, enfermedad del alma.
06. La leucemia. Capítulo 17 del libro "La Nueva Medicina".
07. El cáncer de mama.
08. El cáncer de colon.
09. Riñones - conflicto de abandono.
10. Prólogo del libro: "Fundamentos de una Nueva Medicina".
11. ¿Qué significa la resolución biológica de un conflicto?
12. Definición del concepto: "conflicto" en la Regla de Hierro del Cáncer.
13. Riñones: conflicto existencial.
14. Epílogo del libro: "SIDA: la enfermedad que no existe".
15. Leucemia


1. El S.I.D.A.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

Las últimas ediciones de la revista científica raum&zeit han presentado a los lectores suficiente cantidad de documentos y hechos, que me dispensan de repetir ahora esos conocimientos introductorios, y me permiten entrar de lleno en materia.

En 1987, cuando la campaña de pánico del S.I.D.A., perfectamente orquestada, se hallaba en pleno apogeo, yo escribía en el libro Fundamentos de una Nueva Medicina que el S.I.D.A. era la mayor estafa del siglo. Y lo hacía por varias razones... siendo la más importante de ellas el descubrimiento de la Ley de Hierro del Cáncer, es decir, la correlación sistemática entre enfermedad física y causa psico-cerebral. El principal argumento contra las teorías que afirman que el S.I.D.A. es una enfermedad autónoma se basa en el Sistema Ontogenético de los Tumores y el Sistema Ontogenético de los Microbios (hongos, bacterias o virus) que se deduce de ello.

Hagamos una breve recapitulación:

Tal como han demostrado mis investigaciones empíricas, llevadas actualmente sobre más de once mil pacientes, es absolutamente inconcebible que un virus pernicioso, cuyo objetivo es por así decir, la destrucción de las defensas del organismo, pueda actuar independientemente de los procesos psíquicos y cerebrales, casi "in vitro".

La Ley de Hierro del Cáncer enuncia que toda enfermedad, y no ya únicamente el cáncer, es desencadenada por un S.D.H. (Síndrome Dirk Hamer). Es decir, por un choque conflictual biológico muy específico, que de forma instantánea, impacta simultáneamente en el cerebro y en el organismo creando un Foco de Hamer, visible en el escáner en el centro de control cerebral que representa al órgano afectado, y creando alteraciones, tumores, etc. en el órgano correspondiente.

El Sistema Ontogenético de los Tumores, descubierto por mí en 1987, ordena todas las enfermedades cancerosas y equivalentes en función de la capa embrionaria (endodermo, mesoderno, ectodermo) de la cual provienen, y que se forma en las primeras semanas del desarrollo del embrión.

Por razones ontogenéticas, a cada una de estas capas embrionarias le corresponde una zona específica del cerebro, un cierto tipo de temática conflictual, así como una estructura histológica bien definida.

El Sistema Ontogenético de los Microbios los clasifica en función de las tres capas embrionarias, de lo que se deduce:

  1. Los microbios arcaicos, es decir, los hongos y las micobacterias, son de incumbencia del endodermo, y hasta un cierto punto del mesodermo cerebeloso, pero únicamente en todo caso en lo que concierne a los órganos gobernados por el tronco cerebral (bulbo raquídeo, puente, mesencéfalo y cerebelo).
  2. Los microbios viejos, las bacterias, son de incumbencia del mesodermo y de todos los órganos que lo constituyen.
  3. Los microbios jóvenes, los virus, que para hablar con propiedad no son microbios verdaderos, es decir, seres vivos, son competencia exclusiva del ectodermo, para los órganos gobernados por el córtex cerebral propiamente dicho.

Endodermo

Foco de Hamer en el tronco cerebral
Cáncer adenomatoso (tumor: proliferación de tejido)

Mesodermo

a) Foco de Hamer en el cerebelo
Cáncer compacto (tumor: proliferación de tejido)

b) Foco de Hamer en la médula cerebral
Cáncer necrótico (tumor: destrucción de tejido)

Ectodermo

Foco de Hamer en el córtex cerebral
Cáncer ulceroso epitelial (tumor: destrucción de tejido)

En este contexto competente significa que cada grupo de microbios no trata más que con grupos determinados de órganos, derivados de una misma capa embrionaria. La única excepción a esta regla es la zona limítrofe de los órganos mesodérmicos gobernados por el cerebelo, que son tratados tanto por hongos parásitos y micobacterias (principalmente) como por las bacterias (en menor grado), que normalmente son competencia de los órganos de la capa embrionaria media (mesodermo) gobernados por la médula cerebral.

El momento a partir del cual los microbios pueden trabajar no es, como erróneamente lo habíamos creído hasta ahora, función de factores externos, sino más bien algo determinado por el ordenador que es nuestro cerebro.

Y a la vez que para los microbios el "objeto a tratar" no es fortuito, sino exactamente determinado por la historia del desarrollo embrionario para cada grupo de microbios (exceptuando el cabalgamiento observado anteriormente). El momento en que los barrenderos reciben la autorización para entrar en faena no es fortuito, sino determinado con precisión en función del sistema ontogenético, por el ordenador que es nuestro cerebro: se trata siempre del inicio de la fase de solución del conflicto, es decir, de la fase de curación.

Los microbios, a los que siempre habíamos tomado como a malvados enemigos, ejército de adversarios temibles intentando aplastarnos, y a los que en consecuencia era preciso eliminar a cualquier costo, se descubren ahora como nuestros mejores amigos, valiosos auxiliares, barrenderos y restauradores bienhechores de nuestro organismo. Sólo empiezan a trabajar cuando nuestro organismo les da la orden concreta, desde el cerebro. Y esta orden siempre les es notificado por el cerebro en el momento justo en el que se inicia la fase de curación, cuando el organismo, pasando de la inervación simpática a la inervación parasimpática, entra en una fase de vagotonía (curación) permanente.

El carácter bifásico de las enfermedades

Hasta ahora la medicina moderna imaginaba conocer un millar de enfermedades, repartidas más o menos mitad y mitad entre enfermedades frías, como el cáncer o por ejemplo la angina de pecho, la esclerosis de placas, la insuficiencia renal, la diabetes, etc., y enfermedades calientes, como por ejemplo: el reumatismo articular, la glomérulo-nefritis, la leucemia, el infarto de miocardio, las enfermedades infecciosas, etc. En las enfermedades frías, los microbios nos aparecían siempre como apatógenos, es decir, desactivados, en tanto que los encontrábamos en plena virulencia en las enfermedades calientes, con lo que imaginábamos siempre que ellos invadían o atacaban un órgano.

Pensábamos pues, que era necesario mobilizar a cualquier precio la armada defensiva de nuestro organismo, reforzar el sistema inmunitario contra la armada temible de los invasores, contra los microbios o contra las células cancerosas que buscaban destruirnos. Era una idea completamente falsa.¡Debemos empezar nuestra Nueva Medicina por el principio, desde cero!

En el esquema fundamental que sigue, toda enfermedad comporta dos fases:

- Primera fase. La fase de conflicto activo con simpaticotonía duradera. Al inicio de esta fase de simpaticotonía duradera siempre existe un Síndrome Dirk Hamer. Antes estas primeras fases eran consideradas como enfermedades frías, autónomas, cosa que no eran. A pesar de que durante esta fase simpaticotónica se considera deficiente al sistema inmunitario, en ella no encontrábamos actividad microbiana, es decir, que los microbios eran considerados apatógenos y por tanto inofensivos.

- Segunda fase. La fase de conflicto resuelto con vagotonía duradera. Al principio de esta fase de vagotonía duradera siempre está la solución del conflicto. Antes estas segundas fases eran siempre consideradas como enfermedades calientes autónomas, cosa que no eran. Aunque durante esta segunda fase el sistema inmunitario pareciese funcionar a pleno rendimiento (fiebre, leucocitosis, etc.), los microbios no se sentían en absoluto incomodados y continuaban alegremente montando su juerga. Los mismos microbios, a los que antes se había clasificado como apatógenos, se convertían de repente en patógenos o extremadamente virulentos, es decir, microbios de naturaleza maligna.

En realidad, las enfermedades de una sola fase no existen. Sencillamente se había olvidado, o no habíamos tenido en cuenta, la cuestión complementaria. He aquí por qué nuestra medicina al completo era totalmente falsa. La Nueva Medicina no reconoce más que enfermedades con dos fases, una primera fase (fría) y una segunda fase (caliente). Este esquema fundamental es válido para las tres capas embrionarias, y para las enfermedades de los órganos derivados de éstos.

Esta concepción tiene una inestimable ventaja por encima de la medicina clásica: la Nueva Medicina se puede demostrar sin fallos y reproducir rigurosamente en el triple nivel psíquico, cerebral y orgánico. En una palabra: es precisa, exacta por sí misma. No necesita hipótesis de apoyo como la medicina anticuada, que no podía dar un paso sin estas muletas y sin las cuales hace tiempo que habría sido ya desenmascarada.

Por ejemplo, las hipótesis relativas a las células cancerosas malignas que circulan en la sangre arterial. A pesar de que nadie haya podido observarlas jamás, se considera que se diseminan por vía arterial hacia otros órganos para fundar nuevas colonias, tumores-hijo, denominados metástasis de un cáncer preexistente, metamorfoseándose en pleno camino y conociendo pertinentemente qué tipo de metamorfosis debían efectuar. Por el contrario, la Nueva Medicina obtiene su lógica de sí misma, prueba las cosas y obtiene conclusiones sin necesidad de hipótesis de apoyo, prohibidas en nombre de la probidad y seriedad científica.

Imaginémonos a los microbios como a obreros de tres clases:

- Los que tienen por misión retirar los desperdicios (basureros). Por ejemplo, el mycobacterium tuberculosis, que descompone los tumores intestinales (de la capa embrionaria interna, el endodermo) durante la fase de curación.

- Los que actúan como niveladores de terreno, encargados de cubrir los cráteres. Por ejemplo, los virus, cuya misión consiste en rellenar las pérdidas de sustancia producidas en un tejido por las ulceraciones. Sólo podemos encontrar úlceras y virus durante la fase de curación, y eso únicamente en los órganos de la capa embrionaria exterior (ectodermo), gobernada por el córtex cerebral.

- Las bacterias, que tratan únicamente con órganos deteriorados (necrosados, osteolisados) de la capa embrionaria media (mesodermo), y tan sólo durante la fase de curación consecutiva a la solución del conflicto. Podrían ser comparadas a bulldozeres que quitan los escombros para que se pueda construir una nueva casa, es decir, para que el organismo pueda reconstruirse sobre una base sólida.

Así pues, nuestro organismo hace un llamamiento a sus amigos los microbios para reparar, para desescombrar, rellenar o nivelar los tumores, necrosis o úlceras que se han producido durante la fase conflictual activa. Algo parecido a la revisión técnica de puesta a punto que se aconseja a los automovilistas.

¿Qué queda del sistema inmunitario?

Sólo los hechos, con exclusión de supuesto sistema. En efecto, el sistema inmunitario, tal como se concebía hasta ahora ¡no existe! Naturalmente, lo que existen son las sero-reacciones, las variaciones de la fórmula hematológica, las modificaciones de la hematopoyesis, etc. Pero si los microbios no fueran ya un ejército de enemigos, sino un ejército de aliados, controlados y dirigidos sistemáticamente por el organismo en tanto que simbiotas, ¿qué nos quedaría del supuesto sistema inmunitario? ¿Un ejército de células mortales, de células devoradoras, de linfocitos T, etc. apoyada por un escuadrón de sero-reacciones? El sistema inmunitario, en el sentido que se le ha querido dar hasta ahora, ¡simplemente no ha existido jamás!

Pero entonces, ¿qué papel juega el S.I.D.A. en todo esto?

Que el lector me perdone por esta extensa introducción o aducción al tema propiamente dicho, pero era completamente necesaria para comprender lo que sigue. Creo que ahora estará en posición de captar el meollo del problema, es decir, la esencia de la pseudo-enfermedad del S.I.D.A.

Espero que al final de este capítulo podrá entender también que esta pseudo-enfermedad no fue, hablando con propiedad, más que una impostura cometida por Gallo y sus compinches, es decir, por algunas esferas sociales que imaginaron este ingenioso medio, legitimado por un bluff científico, para edificar un poder brutal, con base médica, que les permitiera desembarazarse de sectores indeseables. El lector se quedará estupefacto de constatar que es así de simple y lógico, y que funciona a la perfección. Eso sí, sólo es posible a condición de que la prensa, los media, sean amordazados, aceptando sin una crítica seria este proyecto de embrutecimiento global, ¡de la misma manera que lo hacen con el cáncer!

En el caso del S.I.D.A., lo que nos interesa son los virus. El Sistema Ontogenético de los Microbios nos ha enseñado que también ellos tienen un puesto muy determinado en este sistema. Su competencia se extiende a todos los órganos que se derivan del ectodermo (capa embrionaria externa), gobernados por el córtex cerebral. Hemos visto ya que los virus tratan a estos órganos únicamente durante la fase de curación. Los síntomas concomitantes son: vagotonía, generalmente la fiebre, tumefacciones epidérmicas o mucosas (exceptuando las demás, sólo las mucosas con epitelios pavimentosos son afectadas por estas tumefacciones). Sobra decir que estos síntomas, que saltan a la vista, se acompañan naturalmente y sin excepción de cantidad de reacciones hematológicas y serológicas.

En lo que concierne al sistema inmunitario, esa especie de noción nebulosa e indefinida, aplicada para todo e indiscriminadamente tanto en la fase activa del conflicto como en la de resolución, tanto en lo que hace al cáncer, sarcomas y leucemia sin distinción, como en todas las enfermedades infecciosas. Cabe decir que a la ignorancia total que reinaba hasta el momento a propósito de la naturaleza y esencia de las enfermedades, le correspondía también una incapacidad total de apreciar y clasificar correctamente el gran número de hechos y síntomas en el terreno serológico y hematológico.

El virus HIV, si es que existe, ha sido bautizado virus de la deficiencia inmunitaria por quienes lo descubrieron, Gallo y compinches. Con ello se daba a entender, sobre todo, que aquellos que resultaban afectados por esta epidemia mortal del S.I.D.A. sucumbían finalmente a la caquexia y a una panmieloptisis, que no podían ya producir sangre. Ahora bien, este mismo proceso lo encontramos en el cáncer de hueso, o más concretamente en el cáncer anostósico, es decir, en las osteolisis del sistema esquelético (agujeros de gruyere), que viene siempre acompañado de panmieloptisis (anemia) y cuyo conflicto ad hoc es, según la localización del sector del esqueleto afectado, un conflicto de desvalorización de sí mismo específico. La curación de este tipo de conflicto de desvalorización de sí mismo llevaría a la reconstitución de la cal en la osteolisis (recalcificación) con los síntomas correspondientes a la leucemia.

Cuando un enfermo de S.I.D.A., contra toda expectativa, llega a revalorizarse, la medicina clásica sale del fuego para caer en las brasas, y cambia su caballo tuerto por uno de ciego, sometiendo al convalescente a una cura mortal de quimio-pseudoterapia. Es así como, de una u otra manera, se acaba con él.

Los hechos científicos y pseudocientíficos relativos al S.I.D.A.

Para completar la exposición necesitaría volver a extenderme a fondo sobre innumerables argumentos contra el S.I.D.A. formulados en los últimos buenos artículos de esta revista. Ante la falta de espacio, tan sólo relacionaré algunos que me parecen importantes, y uno que me parece extremadamente importante.

1. Nadie ha observado jamás los síntomas obligados, que serían de esperar tras una de las llamadas infecciones virales HIV, tales como los que se producen habitualmente en el sarampión o en la rubéola.

2. En los pacientes con S.I.D.A. no se encuentra jamás el virus HIV.

3. Los principales linfocitos implicados en el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (S.I.D.A.) serían los linfocitos T. Así pues, tan sólo habría uno de cada 10,000 que hubiera fagocitado un fragmento del virus, un virus del que no se ha encontrado ningún fragmento completo en ningún paciente de S.I.D.A.. ¿Quién busca pues el 10,000avo linfocito T? ¿Quién le identifica? Son el puro producto de una imaginación desenfrenada.

4. Es muy extraño lo que el profesor Duesberg explicaba en el nº 39 de raum&zeit, que desde 1984 el virus HIV había sido reconocido por el Ministerio de Salud de los Estados Unidos como causante del S.I.D.A., y que la patente del S.I.D.A. había sido depositada y homologada antes incluso de que se hubiese publicado el primer estudio americano sobre el S.I.D.A.. ¿Quién tenía tanta prisa, y quién se esconde tras ello? ¿Por qué la prensa en su totalidad se ha apuntado al carro sin el menor espíritu crítico?

5. Partiendo de que no existen síntomas específicos del S.I.D.A., queda abierto el camino al diagnóstico médico arbitrario. Si un paciente no es seropositivo, pero presenta por ejemplo: un cáncer, un reumatismo articular, un sarcoma, una neumonía, si tiene diarrea, sufre demencia, micosis, tuberculosis, fiebre, una erupción por herpes, toda clase de síntomas neurológicos o de deficiencias, todo va bien, no hay de qué preocuparse, ya que son enfermedades corrientes completamente normales, según las concepciones vigentes hasta el momento. Pero basta que esa misma persona sea seropositiva para que todos estos síntomas se conviertan de repente en el S.I.D.A. Cabría incluso decir que son metástasis de S.I.D.A., mensajeras de la muerte rápida y atroz del infortunado paciente con S.I.D.A. Por supuesto, los médicos a favor de la eutanasia les dan al condenado a muerte el beneficio de la jeringuilla eléctrica, ya que de cualquier manera no hay nada que hacer por él, ya que el S.I.D.A. es mortal.

6. Es igualmente muy extraño que el S.I.D.A., que se supone es una enfermedad viral, tenga un comportamiento totalmente diferente de todas las demás enfermedades virales. En efecto, siempre se ha admitido que éstas han quedado vencidas si el test de anticuerpos es positivo.

7. Pero el hecho más extraño de todos, que todos los investigadores han mencionado como de pasada, aunque sin incitar a ninguno de ellos a sacar la menor consecuencia es que: ¡sólo se convierte en víctima del S.I.D.A. quien sabe que es seropositivo o cree serlo!

¿No resulta extraño que nadie se haya puesto todavía a estudiar más a fondo este fenómeno, que es sin embargo absolutamente sorprendente? Conocemos en efecto, poblaciones enteras a las que no les sucede nada a pesar de resultar en un 100% seropositivas. Y aunque seropositivos, los chimpancés, que son monos antropoides, no presentan jamás el menor síntoma susceptible de parecerse al S.I.D.A.

El psiquismo debe pues jugar un papel importante en este asunto.

Efectivamente, si la gente sólo cae espectacularmente enferma si se les dice que son seropositivos, es que ha llegado el momento de ser consciente de lo que le sucede al psiquismo de un paciente que se ve confrontado a un diagnóstico aniquilador que es ¡en un 50% mortal!

¿Son nuestros médicos tan insensibles, que ni uno sólo se haya dando cuenta hasta ahora de lo que sucede en un paciente cuando se le confronta brutalmente a un diagnóstico así de fulminante? En efecto, el paciente ignora que todo esto no es más que una mistificación, una impostura fomentada con un objetivo muy determinado por ciertos ambientes. El desgraciado se lo toma al pie de la letra, tanto más cuanto que toda la puesta en escena es efectuada por especialistas de forma completamente profesional.

Dos ejemplos: La mejor ilustración la aportan dos ejemplos sacados de la vida misma:

Primer caso. Un guarda forestal retirado, que a título privado cuidaba del coto de caza de un fabricante, tuvo un conflicto típico de contrariedad territorial, con ocasión de una querella mantenida con el arquitecto del fabricante acerca del pabellón de caza, a cuyo cuidado estaba el guarda forestal. Una vez resuelto el conflicto, el guarda durante la fase de curación, desarrolló la obligada hepatitis. Tenía fiebre, casi 38.5, sus valores hepáticos eran altos, y fue hospitalizado. Le cuidaron la hepatitis. La fiebre remitió pronto, y las constantes hepáticas volvieron a la normalidad al cabo de algunas semanas. Hasta aquí, se trata de un caso perfectamente normal.

Desgraciadamente, los concienzudos doctores le habían practicado también un test sanguíneo para la detección del S.I.D.A. Y le salió positivo. El profesor acudió raudo a la cabecera de su cama, muy excitado, se plantó ante él y le soltó solemnemente su veredicto fatal: "Señor guarda forestal, tiene usted el S.I.D.A."

"Recibí la noticia como un mazazo", explica el viejo guarda. Él, que hasta entonces había sido el notable más respetado del pueblo, se iba a convertir ahora en objeto de escarnio popular. Le tratarían como a un depravado, nadie volvería a estrecharle la mano ni podría sentarse como antes en un café. Los lugareños que hasta entonces le acogían cordialmente, le volverían la espalda. Todos sus paseos iban a convertirse para él en una pesadilla: tendría la sensación de pasear entre dos hileras de curiosos. El viejo guarda forestal rompió a llorar. El profesor se despidió de él, eso sí, sin darle la mano, ¡por lo del peligro de contagio!

La misma mañana siguiente era dado de alta en el hospital, también desde luego a causa del peligro de contagio. Le miraban como a un bicho raro, como si cada uno se estuviese diciendo: "¡Es la última persona de quien me hubiese esperado algo así!" Nadie le tendió la mano al despedirse, el profesor estaba demasiado ocupado para atenderle, y presentó sus excusas.

En su hogar, su esposa hizo gala de mayor comprensión, eso sí, aconsejándole sin embargo que no tocase a los hijos ni a los niños pequeños, porque no se sabe cómo se transmite la enfermedad.

Dos días después fue citado por su médico de cabecera, una doctora que le habló a bocajarro de su enfermedad mortal, de la que había sido advertida directamente por la clínica . "Señor guarda forestal", empezó ella, "debemos hablar ahora de la muerte. Yo no le abandonaré, y obtendrá de mí todas las medicinas que le facilitarán la muerte". El pobre viejo guarda, al que dos días antes el diagnóstico del médico había ya tumbado por el suelo, empezó a caer ahora por un abismo sin fondo.

Durante casi dos semanas el guarda forestal fue víctima del pánico. Adelgazó, lo que inmediatamente fue atribuido a un síntoma típico del S.I.D.A. Luego, su hermana le dio a leer mi libro: Fundamento de una Nueva Medicina, en el cual se puede ver que todo el pánico desencadenado a propósito del S.I.D.A. no es más que una infame mentira. ¡Eso le dio mucho ánimo!

Inmediatamente recuperó su anterior apetito, volvió a dormir como antes, a tener las manos calientes. Me llamó por teléfono y se convenció de que lo que le habían hecho creer era realmente una patraña. Se hizo hacer un escáner cerebral, y cuando dos semanas más tarde vino a verme a Gratz, pude liberarle de todo resquicio de miedo.

Le aconsejé que no abandonase sus controles, para que no sospechasen que cuestionaba los dogmas sagrados de la medicina. En lugar de eso, podría sonreírse cara a cara de sus congéneres, burlándose interiormente de su ignorancia. Sé que es lo suficientemente listo para hacerlo así.

Segundo caso. Tras haberse sometido a una prueba voluntaria, un agente de seguros, compañero sin historia de una pareja homosexual, resulta ser seropositivo. ¡Su amigo era negativo! Hasta entonces todavía no había tropezado con un verdadero problema, el universo era para él un lugar tranquilo. Pero ese mismo día se sintió sepultado bajo una avalancha de conflictos. Fue ingresado allí mismo en la sección de aislamiento de un gran hospital. Nadie volvió a tocarle. Su amigo continuó con él durante los primeros momentos pero acabó abandonándole. Sabe muy bien en qué momento desarrolló un S.D.H.: lo habían examinado de pies a cabeza con guantes aislantes, sin encontrarle nada. Sin embargo, las pruebas detectaban que en su sangre existían anticuerpos anti-VIH, y que el resultado era positivo. Los dos médicos prosiguieron incansablemente sus exámenes. Finalmente, uno de ellos descubrió en la zona interna de la planta del pie derecho una mancha fungiforme, la señaló con el dedo con aire de entendido, y dijo: "¡Helo aquí, un sarcoma de Kaposi!" Luego los dos doctores examinaron de nuevo a fondo su pene. En el tercer intento acabaron por encontrar una grieta minúscula, de entre uno y dos milímetros. "¡Ah!", exclamó el otro doctor, "¡ya ha alcanzado el pene!" El paciente comentó que entonces se sintió caer en un pozo sin fondo, tenía la sensación de haber quedado apestado, de haberlo perdido todo, su profesión, sus amigos, el sentimiento de su valía. Se sentía particularmente desvalorizado en el plano sexual. A partir de ese momento, y a pesar de las radiaciones de cobalto a que le sometían contra los malvados virus VIH, fue desarrollando un melanoma a partir del pie derecho, síntoma de un conflicto de impurificación. Las manchas de melanoma azul oscuro hicieron también su aparición en el pene, cuello, y a continuación en el otro pie.

¿Estaban pues en lo cierto los médicos? Al contrario, lo que hicieron fue precipitar a este hombre, perfectamente sano, hacia un conflicto de impureza , tal como se puede constatar en el escáner cerebral sobre el corte de su cerebelo (todavía activo). Al mismo tiempo, y tras su Síndrome Dirk Hamer, el paciente experimentaba una impotencia cada vez más pronunciada. Todos los carcinomas que fueron sucesivamente haciendo su aparición, el melanoma generalizado, las metástasis óseas, las metástasis de cáncer bronquial, correspondientes a los conflictos ad hoc, iban siendo catalogados como metástasis cancerosas del S.I.D.A. Finalmente le informaron de que ya no había terapia para él y lo enviaron a su casa a morir.

Perdió peso rápidamente y fue víctima de un pánico total. Aparentemente tenía vida para tan sólo unas semanas. Fue entonces cuando, justo a tiempo por lo que parece, recibió mi libro Fundamento de una Nueva Medicina. Descubrió que el S.I.D.A. es la mayor estafa del siglo, lo que le pareció plausible, claro y evidente. Desde entonces empezó de nuevo a comer, duerme, ha engordado de nuevo y el melanoma ha dejado de extenderse. Tengo esperanzas de que lo supere, y si lo consigue, los demás podrán tener la seguridad de que realmente es la estafa más grande del siglo.

El paciente hubiera enfermado por igual, según la Ley de Hierro del Cáncer, tanto si el test hubiera dado por error un resultado falsamente positivo, como si realmente lo fuera. Lo que cuenta es que él creyó que era grave y mortal, sólo eso cuenta.

Si el paciente no se hubiera sometido voluntariamente a la prueba del S.I.D.A., no le hubiera pasado nada en veinte años, ya que por aquel entonces gozaba de una salud perfecta. Esto es algo que se corresponde con exactitud a todas las observaciones que llevan efectuadas los investigadores: para enfermar de forma manifiesta, con síntomas (presuntamente) sólidos de S.I.D.A., es preciso saber que se es seropositivo o, por lo menos, ¡tener temores fundados de serlo!

Hay que resaltar que, tanto en el primer caso como en este último, tras el diagnóstico de S.I.D.A., la asociación hecha por el entorno: es un homosexual o un depravado, ha existido una desvalorización de sí mismo y una osteolisis ósea. Los que especulan acerca del S.I.D.A. relacionan la cosa de la siguiente manera: la hematopoyesis ha resultado afectada (formación de glóbulos sanguíneos, principalmente en la médula roja ósea), ¡se trata por tanto de una enfermedad de inmunodeficiencia, de S.I.D.A.! Lo que sucede en realidad es que la desvalorización de sí mismo es la reacción más normal del mundo ante el hecho de ser considerado como un depravado, al que la sociedad proscribe, y que además, se encamina de lleno a una muerte inminente y ¡completamente merecida!.

Conclusión

En el marco de los anteriores artículos publicados hasta el momento en raum&zeit sobre el tema del S.I.D.A., la mentira del S.I.D.A. ha sido ampliamente desenmascarada a nivel teórico. No es únicamente una mentira, es una estafa consciente y deliberadamente perpetrada para construir una posición de fuerza.

Yo consideré que mi misión consistía en examinar más de cerca el hecho, a decir verdad sobradamente conocido, de que únicamente manifiestan síntomas de S.I.D.A. aquellos que se saben seropositivos. En general, todos se limitan a darse por enterados del tema sin cuestionárselo. Y sin embargo, es ahí donde radica el nudo por deshacer para hacer estallar la impostura del S.I.D.A. Es preciso encontrar una respuesta a la pregunta de cómo se llegan a producir los síntomas que se atribuyen a S.I.D.A. y gracias a los cuales las personas pueden ser, y de hecho son, asesinadas.

Sólo la Ley de Hierro del Cáncer responde a esta pregunta, a partir del Sistema Ontogenético de los Tumores.

Los clínicos tienen por costumbre decir: "Pero en fin, ¿de dónde proceden los síntomas? ¿De qué mueren los enfermos?" La práctica de la eutanasia está generalizándose. ¡Y gracias a estos espeluznantes casos clínicos, la prensa impasible puede continuar celebrando este horrible fraude del S.I.D.A., potenciando el sacrificio de las víctimas!

Con todo mi respeto hacia las refutaciones teóricas de la superchería del S.I.D.A. (que fuí uno de los primeros en descubrir en 1987), creo que estamos en vías de desenmascarar el conjunto de esta impostura y sacar de sus casillas al sindicato del S.I.D.A. Este es en efecto, el punto crucial que permite a cada paciente comprender perfectamente hasta dónde se intenta quebrantarlo. Es preciso explicar con precisión el mecanismo del S.I.D.A. Hacer que se comprenda como el choque psíquico provocado por los propios médicos por su diagnóstico y pronóstico, genera los Focos de Hamer cerebrales, y los síntomas, pretendidamente de S.I.D.A., en el órgano.

Son precisamente esos mismos científicos que rehusan hacer públicas las verdaderas relaciones de causa y efecto gobernadas por la Ley de Hierro del Cáncer, quiénes han creado la enfermedad de inmunodeficiencia que denominan S.I.D.A., y quiénes se apresuran ahora a redoblar el cáncer para conservar una segunda enfermedad obligatoriamente mortal que siga asegurándoles el poder.

Que los lectores me excusen, yo soy un hombre eminentemente práctico. Ciertamente es muy interesante discutir del S.I.D.A. manteniéndose en un plano teórico. Pero entre tanto, los infortunados continúan siendo aterrorizados con el S.I.D.A., y son brutalmente asesinados siguiendo un esquema de S.I.D.A. Nuestras brillantes discusiones de salón no son ninguna ayuda para estos pobres diablos. ¡Hemos hacer algo! ¡Todos estamos invitados a movilizarnos!, ¡todos somos responsables! ¡Levantémonos por fin, en nuestro país, y pongamos fin a esta tortura!.

Traducido de la publicación LE SIDA.
A.S.A.C. - ASSOCIATION STOP AU CANCER.
B.P. 134.
73001 CHAMBERY CEDEX (Estado francés).

 

2. El cáncer de próstata.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

El disparador de lo que comúnmente llamamos una enfermedad es siempre un conflicto biológico, un choque de conflicto hiperagudo, llamado en la Nueva Medicina Germánica, un SDH. En el preciso momento en que ocurre un SDH, el choque impacta un área específica en el cerebro, a la cual le corresponde un órgano muy específico. En un escáner cerebral de Tomografía Computarizada, éste impacto es visible como una configuración en forma de anillos Foco de Hamer (FH). Entre más se expande el FH, más grande es el tumor, la necrosis, o los cambios funcionales de las células del órgano.

El SDH es la piedra angular de la Ley del Hierro del Cáncer y de hecho de toda la Nueva Medicina Germánica. La mayoría de los pacientes saben exactamente cuando ocurrió su SDH ya que éste es invariablemente un evento estresante.

De acuerdo a la Segunda Ley Biológica de la Nueva Medicina Germánica cada enfermedad se desarrolla en dos fases: la primera, una fase fría y la segunda, una fase tibia, siempre y cuando exista una solución al conflicto. Desde luego, si el conflicto no puede ser resuelto, la enfermedad permanece en la fase activa del conflicto (fase-ac). En el caso del curso de una actividad conflictiva intense, el individuo pierde peso más, y más y puede eventualmente morir de debilidad o caquexia (síndrome de desgaste). Hasta ahora, habíamos pasado completamente por alto esta segunda fase complementaria. Como resultado, nuestra comprensión de las enfermedades ha sido fundamentalmente errónea.

Basados en el Sistema Ontogenético del Cáncer y de las Enfermedades Equivalentes al Cáncer, existen dos tipos diferentes de tumores. Un tipo es el resultado de la proliferación celular en la fase activa (simpaticotónica) del conflicto; el otro es el resultado de un aumento celular en la fase (vagotónica) de curación, durante la cual la pérdida tisular (agujeros, necrosis ó ulceraciones) de la fase activa del conflicto es reparada con células nuevas.

En el cerebro, los centros de control de todos los cánceres que generan crecimiento de un tumor durante la fase active del conflicto, se localizan muy cerca unos de otros. Desde un punto de vista evolutivo, todos ellos pertenecen a la misma capa germinal embrionaria y todos ellos tienen un propósito biológico muy específico. Cada capa germinal se correlaciona con un área específica en el cerebro, a un tipo particular de conflicto biológico, a una cierta formación celular histológica, y a una muy específica capa germinal relacionada con microbios. Éste patrón básico es verdadero para las tres capas germinales y consecuentemente para todas las enfermedades.

Todos los cánceres que causan proliferación celular durante la fase activa del conflicto, tienen su propio sitio en el tallo cerebral o en el cerebelo, por ejemplo, en el Cerebro Antiguo.

El cáncer de próstata pertenece al grupo de órganos que son controlados desde el tallo cerebral; éstos siempre forman tumores compactos de células tipo adeno durante la actividad del conflicto.

El conflicto biológico que se relaciona a la próstata es siempre un "conflicto semi-genital", eso es decir que el énfasis del conflicto es la procreación ó esta en relación con el género y no de manera exclusivamente sexual.

Por ejemplo:

- Una hija lleva a su padre a corte por un tema de herencias.
- Un esposo encuentra a su esposa/pareja en la cama con un amante.
- Un hombre mayor es abandonado por su joven esposa/pareja a favor de un hombre más joven.
- Hechos feos o desagradables que salen a luz durante un divorcio.

Durante la fase activa del conflicto un tumor de tipo adeno se desarrolla, y en el caso de todos los órganos controlados desde el tallo cerebral, se multiplican micobacterias (siempre y cuando se encuentren a la disposición) a un ritmo que es paralelo al crecimiento del tumor. En preparación para el "trabajo" que tienen que realizar durante la fase de curación después de que se haya resuelto el conflicto.

Entre más intensa es la actividad del conflicto, más rápido crece el tumor. Entre más tiempo dura el conflicto, más grande se hace el tumor. El paciente no siente dolor u otra incomodidad aparte de síntomas vegetativos como pérdidas de sueño, de apetito o de peso. La excepción ocurre en aquellos casos (cerca del 5%) en donde el tumor prostático presiona en la uretra, causando una disminución del flujo de orina o un retraso. El cáncer de próstata no es doloroso durante la fase activa (fase-ac) del conflicto, ni durante la fase de curación (fase-pcl).

Tan pronto como se resuelve el conflicto, todo ocurre en reversa: el paciente es de nuevo capaz de dormir, regresa su apetito y gana peso. Con la solución del conflicto las micobacterias que se multiplicaron durante la fase activa del conflicto se tornan entonces activas y comienzan a degradar el tumor. ¡Esta es la cirugía de la Naturaleza!

En la fase de curación la orina se hace turbia y olorosa (descarga tubercular); en ocasiones hay sangre en la orina. Típicamente el paciente cursa con sudores nocturnos, está muy cansado (nada raro 40°C / 104 F y arriba). Pero todo esto no es peligroso. La única condición que necesita el paciente es comer bien, comida rica en proteína.

La inflamación de la próstata durante el proceso de curación puede temporalmente comprimir la uretra. En ese caso, es recomendable usar un catéter o sonda por uno o dos meses, o hasta que el tumor haya sido degradado y el flujo de orina normal se reestablezca. Después de eso, todo estará bien de nuevo.

Este proceso de curación tubercular, natural del tumor de próstata, es completamente inofensivo (fuera del catéter temporal) y no doloroso, mientras exista flujo urinario. Tampoco existe peligro de impotencia. No obstante, un tumor que frota a la uretra por un periodo largo de tiempo puede dañar células nerviosas y entonces causarla.

En el cáncer de próstata, el propósito biológico se encuentra en la fase activa del conflicto, cuando la producción de secreción prostática se incrementa. Después de que el conflicto ha sido resuelto (por ejemplo, el hombre "re-conquista" a la mujer que ha perdido o compensa la pérdida al tener una nueva novia), las células adicionales que formaron el tumor prostático o la Hiperplasia Prostática Benigna se vuelven superfluas; Ahora serán removidas por bacterias tuberculares. Al mismo tiempo, la eyaculación regresa a  su cantidad previamente "normal".

Aún si no se encuentran disponibles micobacterias para descomponer el tumor, nada importante ocurre en el 95% de los casos, excepto tal vez que el flujo de orina pueda estar restringido debido a la inflamación general de la próstata. Aún entonces, todo regresará a la normalidad cuando la inflamación ceda.

En el caso excepcional de que la inflamación presione la uretra y el tumor no pueda ser descompuesto (debido a la falta de bacterias), debe considerarse una operación. De todas formas, esto sólo sería necesario en aproximadamente el 5% de los casos; y eso sólo porque las bacterias no estuvieron presentes durante la actividad del conflicto. En otras palabras, ¡por razones no-biológicas!

Estos microbios, los cuales previamente han sido vistos como "asquerosos enemigos" o como un ejército de "virulentos oponentes" que quieren destruirnos, y que por lo tanto tienen que ser erradicados, éstos mismos microbios han resultado ser nuestros mejores amigos y nuestros más fieles ayudantes; son por decirlo de alguna forma, basureros biológicos indispensables y restauradores de nuestro organismo.

Los microbios comienzan su trabajo sólo después de que han recibido una orden explícita del cerebro en el momento exacto del comienzo de la fase de curación, cuando el organismo cambia de una simpaticotonía sostenida (actividad del conflicto) hacia una  vagotonía sostenida (curación).

La terapia estándar es remover el cáncer (o lo que sea que sea visto como tumor), sin considerar si el tumor es un tumor de conflicto activo o uno de curación. Todo debe de ser cortado, basados en la suposición de que el crecimiento canceroso se origina de una célula anormal que nada en la sangre arterial a otros órganos, en donde entonces crea un nuevo cáncer, una llamada metástasis. Aún si las células de cáncer pudieran viajar a órganos distantes, tendrían que llegar ahí a través de la sangre arterial. No obstante, hasta hoy en día, ¡ningún investigador ha encontrado todavía una célula de cáncer en la sangre arterial de un paciente con cáncer!

Por lo tanto, un diagnóstico de "metástasis" implica siempre una hipótesis no probada y de hecho incorrecta, que mantiene que los carcinomas secundarios se originan a partir de un cáncer primario.  Nosotros no negamos el hecho de un segundo o hasta tercer carcinoma, al menos no en principio, pero sí estamos en desacuerdo en cuanto a la forma en que éstos son evaluados e interpretados. ¿Cómo es que un cáncer de próstata que forma tumores compactos en la fase activa del conflicto migra a un hueso, por ejemplo, y causa ahí depleción celular?

La Nueva Medicina Germánica no es una medicina basada en hipótesis sino en Cinco Leyes Naturales Biológicas, demostrables sin excepción en tres niveles (psique, cerebro y órgano) y reproducibles en cada caso de un paciente. Basados en este nuevo conocimiento, en la GNM debemos de considerar cuidadosamente lo que todavía tiene que hacerse en términos de tratamientos médicos y lo que no es ya necesario.

 

3. El cáncer de pulmón.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

La Tercera Ley Biológica de la Nueva Medicina Germánica, el "Sistema Ontogenético de los SBS", organiza todas las llamadas enfermedades de acuerdo a su pertenencia a las capas germinales, es decir, en relación a la capa germinal interna, la capa germinal media, y la capa germinal externa, las cuales se desarrollan desde el principio del desarrollo embrionario.

Cada célula, y eso es decir cada órgano del cuerpo, puede ser asignada a una capa germinal específica y en concordancia con los desarrollos evolutivos, cada una de estas capas germinales se correlaciona a ciertas áreas del cerebro, así también como a ciertas formaciones histológicas. Añadiendo, en lo que respecta a la proliferación celular y a la pérdida de células, los órganos dirigidos por la corteza cerebral y los órganos controlados por el cerebro antiguo responden exactamente de manera opuesta, tanto en la fase activa del conflicto como durante la fase de curación.

Las células y órganos que se desarrollan a partir de la capa germinal interna tienen sus sitios de control en el tallo cerebral. En el caso del cáncer, estos siempre generan aumento celular con tumores compactos de células tipo adeno. Por otra parte, las células y órganos que se desarrollan a partir de la capa germinal externa, son controladas desde la corteza cerebral y siempre producen decremento celular en forma de úlceras o cambios funcionales, como los observados en la diabetes y las parálisis.

En lo que se refiere a la capa germinal media distinguimos un grupo antiguo y uno nuevo. Las células y órganos que pertenecen al grupo antiguo tienen sus sitios de control en el cerebelo, es decir, que todavía pertenecen al cerebro antiguo y producen en caso de cáncer, tumores de células tipo adeno durante la fase activa del conflicto. Las células y órganos que pertenecen al grupo nuevo tienen su centro de control en la médula cerebral o sustancia blanca y producen pérdida de tejido en forma de necrosis. 

Esto muestra claramente que el cáncer no es un evento sin sentido, de células que proliferan de forma maligna, sino un proceso comprensible y aún predecible que se soporta muy preciso por leyes ontogenéticas.

Carcinoma bronquial

El cáncer epitelial escamoso intra-bronquial o carcinoma bronquial pertenece a la capa germinal externa y es controlado desde el cerebro. Por lo tanto, durante la fase activa del conflicto no hay proliferación celular (crecimiento tumoral) en la mucosa bronquial, sino más bien lo opuesto, una ulceración, de hecho un carcinoma bronquial es una lesión ulcerosa.

Durante la fase de curación el bronquio se puede ocluir debido a la inflamación de la mucosa. Ésta oclusión, llamada atelectasia, es a menudo meramente una falta temporal de conducción de aire la cual, junto con el prurito (comezón), provoca una tos intensa. Es trágico que en la mayoría de los casos, sólo sea en la fase de reparación que el carcinoma bronquial es descubierto. Si estos pacientes se encontraran con la Nueva Medicina Germánica antes de que les fueran dados diagnósticos y pronósticos negativos, el 95% de estos pacientes sobreviviría, porque están ya en la fase de curación. 

Comenzando con el cerebelo, la lateralidad manual diestra o zurda se torna importante para establecer que lado del cerebro del paciente es el predominante. Para todos los centros de control del cerebelo y del cerebro existe una correlación cruzada del cerebro al órgano.

El conflicto que está ligado al bronquio es siempre uno de miedo en el territorio. El miedo territorial puede ser experimentado en dos formas: como un conflicto motor o como un conflicto sensorial. El miedo territorial sensorial se manifiesta durante la fase de curación como neumonía y como una lisis neumónica en la crisis epileptoide. El "asma" involucra a la musculatura bronquial, la cual responde a un conflicto de miedo territorial motor, por ejemplo: no ser capaz de moverse o maniobrar.

Un miedo territorial sólo puede ser experimentado por hombres o mujeres posmenopáusicas. Sin embargo, una mujer zurda joven puede también desarrollar un carcinoma bronquial, pero sólo como resultado de un conflicto femenino de susto-miedo. En este caso el carcinoma bronquial estaría acompañado de una depresión. Aquí las excepciones serían las constelaciones y los cambios hormonales (por ejemplo las píldoras de control natal).

De acuerdo a la Cuarta Ley Natural Biológica de la Nueva Medicina Germánica, "El Sistema Ontogenético de los Microbios", durante la fase de curación los órganos dirigidos por el cerebro antiguo descomponen sus tumores con la ayuda de microbios especializados, mientras que cualquier agujero o ulceración de los órganos dirigidos por el cerebro nuevo son regenerados con la ayuda de ciertas bacterias y virus (¡¡¡si es que existen!!!)

Cáncer de pulmón (adenocarcinoma)

Un adenocarcinoma alveolar, también llamado cáncer pulmonar, pertenece a la capa germinal interna, es dirigido por el tallo cerebral y siempre se relaciona con un conflicto de susto de muerte. El tumor crece durante la fase del conflicto activo, se descompone en la fase de curación por mico bacterias como las bacterias tuberculares (sólo si están presentes), se caseifica y es expectorado en la tos. Todo lo que queda son cavernas (agujeros).

Anteriormente pensábamos que los microbios causaban las tan llamadas enfermedades infecciosas. Esto parecía ser una afirmación razonable, ya que estos microbios siempre están presentes en las enfermedades infecciosas. Sin embargo, esto no era realmente correcto, porque cada enfermedad infecciosa es precedida por una fase activa de conflicto y sólo cuando el conflicto relacionado es resuelto, se les permite a esos microorganismos volverse activos. De hecho, son activados y dirigidos desde el cerebro. Los Microbios asisten el proceso de curación al descomponer tumores, mismos que se han vuelto superfluos, o reconstruyen y rellenan espacios, necrosis y ulceraciones de tejido. Los Microbios son nuestros fieles ayudantes. La noción de un sistema inmune como la de un ejército que pelea con los microbios malignos es patentemente errónea.

Si las bacterias tuberculares están ausentes durante la curación, los nódulos del pulmón permanecen en su sitio. Hay muchos pacientes en condición de acarreadores que tienen una cantidad de nódulos pulmonares de diferentes tamaños, originados de un susto de muerte, por ejemplo: relacionado con un familiar que se ha accidentado (o una mascota). Tales nódulos pulmonares son accidentalmente descubiertos durante exámenes de rutina, frecuentemente años después, cuando los pacientes no están ya enfermos. Si hubiesen tenido bacterias tuberculares presentes en aquel tiempo, tendrían ahora cavernas pulmonares y nadie hablaría de un tumor en el pulmón.

Los nódulos pulmonares en curación eran también usualmente diagnosticados como tuberculosis pulmonar. Ahora son diagnosticados cada vez más como cáncer pulmonar. De ésta forma la tuberculosis ha disminuido (como enfermedad) y el cáncer se ha incrementado. Es extraño que nadie haya notado esto.

Cuando un paciente recibe un diagnóstico de "cáncer", esto es frecuentemente experimentado como un choque devastador que dispara inmediatamente sucesivos conflictos de pánico y nuevos choques de conflicto produciendo nuevos cánceres, los cuales la medicina convencional llama entonces "metástasis". Entonces, las "metástasis" son primera y principalmente causadas por diagnósticos iatrogénicos (causados por el doctor), y por choques de los pronósticos.

La "fábula de la metástasis" es una conglomeración de todo tipo de suposiciones y de hipótesis no probadas. Ningún investigador ha sido capaz de encontrar una célula de cáncer en la sangre arterial de un paciente con cáncer. Si fuera verdad, éste es el lugar donde normalmente lo encontrarías, nadando en la corriente de sangre periférica del cuerpo. Es un dogmatismo enfermo y medieval el pensar que células cancerosas migrantes, en sus nunca observadas vagancias a través de la sangre, puedan mutar en otro tipo de célula. Como ejemplo, una célula de cáncer de colon (endodérmica y controlada por el tallo cerebral) que ha formado un tumor de tipo coliflor (exofítico) en el colon, es imaginado que repentinamente viaja hacia el interior de los huesos (mesodérmicos y controlados por la sustancia blanca cerebral) produciendo pérdida de tejido óseo.

"El Sistema Ontogenético de los SBS´s" (Tercera Ley Biológica) ha refutado  eso de manera definitiva, por ejemplo: una célula que era controlada por el cerebro antiguo y que ha creado tumores compactos, podría de repente dejar su destinado sitio de control cerebral, asociarse al cerebro y generar decremento celular.

Carcinoma pleural

Muy a menudo, los pacientes experimentan un diagnóstico de "cáncer de mama", o uno de "cáncer de pulmón", como un ataque (conflicto) en contra del área del tórax y como resultado desarrollan un cáncer de pleura adicional ó carcinoma pleural. Este tipo de carcinoma biológicamente pertenece al mesodermo del cerebro antiguo del cerebelo y por lo tanto genera un tumor de células tipo adeno durante la fase del conflicto activo. Con la proliferación celular el organismo trat, y este es el propósito biológico, de protegerse contra tales ataques formando un mesotelioma plano (carcinoma pleural), el cual esencialmente refuerza la pleura.

Un mesotelioma pleural de este tipo solo es observado después de que un conflicto ha sido resuelto. Eso ocurre porque todos los tumores dirigidos por el cerebelo producen fluidos durante la fase de curación. En el caso de la pleura, estos son llamados efusión pleura, en el peritoneo le llamamos ascitis, y en el pericardio efusión pericárdica. Desde luego, esto es verdad sólo con el "Síndrome", de otra manera lo le llamamos pleuritis, peritonitis o pericarditis.

Carcinoma de células bronquiales pequeñas

Con la medicina ortodoxa, el paciente se encuentra ahora brincando del fuego al proverbial sartén. El diagnóstico de "carcinoma pleural", interpretado como "metástasis", muy probablemente dispara un nuevo choque, por ejemplo: un conflicto de miedo al cáncer o un conflicto de miedo frontal, el cual causa ulceración en los conductos faríngeos. Esto también es usualmente observado sólo en la fase de curación, cuando la mucosa epitelial escamosa en el área ulcerada se inflama, y se forman los quistes llenos de fluido seroso. La medicina convencional llama a esto erróneamente un "linfoma" no Hodgkin centro-quístico-centro-blástico. Después de varias recaídas, los quistes se induran. En el mediastino pueden alcanzar al diafragma. Aún aquí, el diagnóstico es dado exclusivamente en la fase de curación, cuando el paciente siente incomodidad. Trágicamente el diagnóstico se vuelve ahora un "carcinoma de células pequeñas".

Seguramente no es difícil darse cuenta por qué, después de solo unas semanas o meses, la mayoría de los pacientes mueren como resultado del pánico y de los subsiguientes conflictos. Uno puede asumir fácilmente que alrededor de un 80% de los cánceres secundarios y terciarios son resultado de choques de diagnóstico inducidos iatrogénicamente, junto con una obsoleta pseudo-terapia.

¿Fumar produce cáncer de pulmón?

En un estudio a gran escala que duró varios años, miles de hámsteres fueron expuestos constantemente a humo de cigarrillo, mientras que animales de control no lo fueron. Los investigadores descubrieron que ni un solo animal manifestó carcinoma bronquial o cáncer de pulmón. Simplemente les faltó saber el hecho de que los hámsteres viven bajo tierra y no tienen miedo absoluto al humo. Es por eso que no tienen un código en sus cerebros, ninguna luz de alarma en contra del cigarrillo.

Con los ratones caseros es exactamente al revés. Sufren de un susto de muerte agudo con la menor cantidad de humo y huyen. De hecho, en tiempos medievales, cuando se observaba un enjambre de ratones corriendo fuera de una casa, se sabía que en algún lugar había fuego. Algunos de estos ratones de hecho pueden desarrollar cáncer de pulmón, disparado por un susto de muerte.

Estos ejemplos deberían ser suficientes para ilustrar que hoy en día las pruebas con animales no son más que pura crueldad, ignorando que los animales tienen alma. Luego entonces, me permito hacer la siguiente predicción: un día, toda experimentación animal será expuesta como una desgracia para nuestra sociedad y será vista como testimonio de nuestra indecible falta de conocimiento  y sensibilidad. Tampoco existe prueba alguna de que las sustancias cancerígenas actúen de forma directa en un órgano, saltándose al cerebro.

La medicina convencional ha reunido muchos hechos correctos. La Nueva Medicina Germánica® no niega la mayoría de estos hechos. Desde luego, si refutamos su interpretación.

 

4. El cáncer de ovario.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

La Nueva Medicina Germánica es una ciencia natural que puede ser aplicada a los seres humanos, los animales y las plantas, de hecho puede aplicarse a todos los organismos vivientes.

Basados en el descubrimiento de las "Cinco Leyes Biológicas", con la Nueva Medicina Germánica aprendemos a entender que las "enfermedades", en el sentido en el que estamos acostumbrados a hablar de ellas, no existen realmente. Síntomas, los cuales hasta el momento creíamos que eran "enfermedades", por ejemplo el cáncer, son en realidad parte de Programas Biológicos Especiales de la Naturaleza (SBS) con dos fases. Eso es decir, que cualquier llamada "enfermedad" representa únicamente una de las dos fases, ya sea la fase de conflicto activo o la fase de curación. Debido a que hasta ahora no conocíamos la verdadera naturaleza de las "enfermedades", éramos incapaces de tratar sus causas reales.

La causa de cada "enfermedad" (no solo el cáncer) es siempre un conflicto biológico, un choque conflictivo agudo llamado un DHS. La fase activa del conflicto (fase-ac) inicia en el mismo momento en que ocurre un DHS. En este instante, el sistema nervioso vegetativo cambia de un ritmo normal de día/noche a una fase de estrés prolongada (simpaticotonía). El paciente piensa continuamente sobre el conflicto, no puede dormir de noche, no tiene apetito y pierde peso. Al mismo tiempo, cambios muy específicos comienzan a llevarse a cabo en el órgano correspondiente. Además, el choque inesperado deja una huella en el cerebro muy particular, llamado Hamerscher Herd ó Foco de Hamer (FH), que es claramente visible en una tomografía computarizada del cerebro (TAC). Un escáner cerebral muestra de manera precisa que tipo de conflicto biológico ha experimentado el paciente, qué órgano está afectado y si lo que está presente y en curso en éste último es un aumento o una reducción celular.

Debe de ser enfatizado que un SBS (Programa Biológico Especial de la Naturaleza) siempre se lleva a cabo de manera sincrónica en tres niveles: la psique, el cerebro y el órgano.

En lo que respecta a los ovarios y al cáncer de ovario, tenemos que distinguir entre un teratoma de ovario (tumor compacto) y una necrosis intersticial del ovario (pérdida de tejido). Cada tipo se relaciona con una capa germinal distinta.

Sabemos por la ciencia de la Embriología, que durante el desarrollo embrionario se desarrollan progresivamente tres capas germinales embrionarias (endodermo, mesodermo, ectodermo) en el embrión. Todos nuestros órganos derivan de éstas capas germinales, y por lo tanto cada célula puede ser asignada a una de ellas. En consecuencia, cada capa germinal se correlaciona con:

- Un área muy específica del cerebro (tallo cerebral, cerebelo, médula encefálica, corteza cerebral).
- Un lugar muy específico en dicha área cerebral.
- Un tipo muy específico de conflicto biológico.
- Un tipo muy específico de tejido (histología).
- Un tipo específico de microbios.

Más aun, cada llamada "enfermedad" tiene un significado biológico que puede ser entendido en el contexto de nuestra evolución.

Teratoma de ovario (teratoma de células germinales)

Un teratoma de ovario es controlado desde la parte craneal del cerebro medio (¡excepción!) que es todavía parte del tallo cerebral. En términos evolutivos, el teratoma de ovario constituye la forma original de reproducción. Estimulado por el "conflicto de pérdida" (pérdida de una cría), el organismo instintivamente se torna hacia éste antiguo programa de propagación.

Todos los órganos que son controlados desde el tallo cerebral, responden al conflicto relacionado con el desarrollo de un tumor compacto del tipo celular adeno.

Con el cáncer de ovario, la naturaleza del conflicto siempre es experimentada como una pérdida profunda de un hijo o de una persona amada, pero también de una mascota o animal. Por ejemplo, la madre de un paciente femenino que muere inesperadamente en un hospital. La paciente se culpa por no haber visitado a su madre en un tiempo.

Por supuesto que el luto por la pérdida de un ser amado sin tener un DHS es un proceso muy natural. Sin embargo, si el conflicto fue un DHS, no es sólo el evento (por ejemplo, la pérdida) en si mismo lo que es decisivo, sino también el tema o temas del conflicto que fueron asociados al evento en particular. En otras palabras, el conflicto no tiene que ser percibido necesariamente como un "conflicto de pérdida". Por ejemplo, el conflicto podría ser experimentado como una "pérdida territorial". Si el sentido de una "pérdida" esta asociado a un conflicto de "preocupación en el nido", se desarrollará un cáncer glandular de mama en lugar de un cáncer de ovario.

El conflicto podría también ser experimentado como un "conflicto de separación" y dependiendo de si el conflicto está en relación a la madre, al hijo(a) o a la pareja, entonces se puede desarrollar un cáncer de mama intraductal (ya sea en la mama derecha o izquierda) durante la fase de curación, después de haber resuelto el conflicto. Por lo tanto, lo que determina el sitio exacto del cerebro en donde impactará el conflicto es el sentimiento experimentado al momento del DHS.

Como continuación de un conflicto de pérdida, un "embrión primitivo" está creciendo casi en forma de teratoma durante la fase activa del conflicto (en concordancia al patrón del cerebro antiguo). En nuestros tiempos, ésta forma temprana de propagación ya no es viable, por lo tanto, el "crecimiento" será degradado en la fase de curación con la ayuda de micobacterias.  Junto con el desarrollo del teratoma, durante la fase activa del conflicto se multiplican hongos y micobacterias, pero sólo tantos como vayan a ser necesarios mas tarde para descomponer el tumor.

El propósito biológico del teratoma de ovario hace referencia a la forma antigua de reproducción que seguía como consecuencia de la muerte de un familiar ("miembro del nido").

Tan pronto como la hembra tiene éxito en resolver su conflicto biológico, ella entrará en la segunda fase ó fase de curación del "Programa Biológico Especial". Con la solución del conflicto, el tumor detiene su crecimiento. Este proceso se lleva a cabo de forma más bien lenta, debido a que todo el tejido embrionario se encuentra todavía cursando por un "arranque del desarrollo" inherente. Al mismo tiempo que la capa germinal relacionada con hongos y micobacterias, la cual ya ha comenzado a proliferar en el momento del DHS y que se multiplica paralelamente al crecimiento del tumor, y los microorganismos, son activados. Éstos comienzan a remover el ahora superfluo tumor a través de un proceso llamado caseificación. La parte del tumor que no llega a ser descompuesta hacia el final de la fase de curación, permanece ahí. Es muy seguro dejar eso ahí sin tener que ser extirpado, siempre y cuando éste no genere ninguna incomodidad.

Debido a que la lateralidad es insignificante en el tallo cerebral, no existe correlación cruzada desde el cerebro hasta el órgano. En otras palabras: el teratoma y su centro de control cerebral aparecen del mismo lado. Esto difiere de lo que ocurre en el cerebelo y en el encéfalo. Puesto de manera simple, la mitad derecha del cerebelo y del encéfalo controlan el lado izquierdo del cuerpo y viceversa, la mitad izquierda del cerebelo y del encéfalo, controlan el lado derecho del cuerpo.

La lateralidad diestra y zurda comienzan en el encéfalo; para ser más precisos, inician desde el cerebelo. A partir del cerebelo y hacia adelante, la lateralidad tiene que ser siempre tomada en cuenta. La correlación entre el cerebro y el órgano es siempre inequívoca.

Las lateralidades diestra y zurda sólo son importantes respecto a la correlación entre psique y cerebro o cerebro y psique. La lateralidad manual es la que determina no sólo la vía conflictiva del cerebro (dependiendo de en donde sea experimentado el conflicto en relación a madre, hijo, o pareja), sino también el tipo de "enfermedad" que ocurrirá como resultado del choque del conflicto.

La mejor forma de determinar la lateralidad manual es la prueba del aplauso: si la mano derecha se encuentra arriba, uno es diestro y de manera inversa, cuando la mano izquierda se encuentra arriba, uno es zurdo.

Lateralidad Aplauso Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM
Lateralidad Aplauso Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM
Zurdos
Derechos

Necrosis de ovario - Cáncer de ovario - Quistes de ovario

En lo que se refiere a la necrosis intersticial de ovario, el Foco de Hamer (Hamerscher Herd) se encuentra localizado en la base occipital de la sustancia blanca, en cercana proximidad al cerebro medio. La necrosis intersticial de ovario esta relacionada con el mesodermo del cerebro nuevo, así como todos los órganos que se encuentran controlados por la sustancia blanca, se produce perdida tisular en forma de necrosis durante la fase activa del conflicto (fase-ac).

La necrosis usualmente no es notada durante la fase-ac, a menos que se realice un examen de revisión de rutina. La perdida de tejido de ovario reduce la producción de estrógeno, lo que típicamente resulta en amenorrea (ausencia de menstruación).

De igual forma que los órganos dirigidos por el cerebro mesodérmico, la perdida de tejido es rellenada con células nuevas durante la fase de curación. La necrosis de ovario es rellenada con tejido intersticial mesodérmico, formando quistes de ovario de distintos tamaños. Debido a la proliferación de células de ovario en el quiste de fluido inicial, los quistes son erróneamente llamados "cáncer", y peor aún "cáncer de ovario de rápido crecimiento".

Al principio de la fase de curación, el quiste se adhiere a los tejidos vecinos para obtener suministro de sangre, un proceso que es erróneamente interpretado como un "crecimiento invasivo". Dentro de un lapso de 9 meses, el quiste desarrolla un sistema aporte sanguíneo genuino (con arterias y venas) y eventualmente se vuelve completamente autosuficiente.

Tan pronto como el aporte sanguíneo del quiste se encuentra asegurado, las adhesiones son liberadas. El quiste forma una cápsula gruesa de un centímetro que puede ser removida quirúrgicamente, solamente si se vuelve mecánicamente molesta. A partir de entonces, el quiste de ovario endurecido produce tanto estrógeno que una mujer puede verse de 10 a 20 años más joven que su edad real. Y precisamente es este el propósito biológico: una mujer de apariencia más joven y con mayor producción de estrógeno se encuentra en una mejor posición de atraer a un hombre. Eso como consecuencia aumenta sus oportunidades de encontrar una nueva pareja y embarazarse de forma que se recupere la perdida del "miembro del nido". Por lo tanto, el resultado de este Programa Biológico Especial es algo por lo cual deberíamos felicitar al paciente.

En los hombres, ocurre el mismo proceso en una necrosis intersticial del testículo. El quiste testicular endurecido (como resultado del proceso de curación completado) incrementa la producción de testosterona, misma que hace al hombre verse más masculino y por lo tanto más atractivo para una mujer.

El mismo principio es aplicable a un quiste de riñón endurecido, que es capaz de producir orina y que consecuentemente aumenta la función de producción de orina por parte del riñón. Esto demuestra que el propósito biológico de todos los órganos controlados por la sustancia blanca se encuentra siempre en el final de la fase de curación.

Desarrollándose a la misma velocidad y ritmo que el embarazo, a los quistes de ovario y de testículo les toma nueve meses para estar completamente indurados (endurecidos) y ser capaces de participar en la función del respectivo órgano. Un quiste de riñón endurecido, es básicamente un "Tumor de Wilms" (tipo de cáncer renal) que se ha vuelto un llamado "nefroblastoma" (quiste renal).Por lo tanto, un quiste no debe ser operado antes de completar el ciclo de nueve meses.

En la medicina convencional la cirugía prematura es a menudo realizada y todos los órganos "infiltrados" son removidos, ya que como mencionamos anteriormente, los quistes se adhieren a órganos abdominales en busca de aporte sanguíneo. Lo único que queda en una operación como esta, es una cavidad abdominal vacía. ¡Sólo considera todos los potenciales conflictos subsecuentes en estos pobres pacientes! Si el paciente fuese capaz de dejar pasar esos nueve meses, los quistes pequeños de 12 mm. ó menores probablemente no tendrían que ser removidos, debido a que estos llevan a cabo la función de producción de hormona (quistes de ovario y de testículo) o de producción de orina (quistes de riñón).

Sólo en casos extremos, cuando los quistes de gran volumen (6 a 8 kg.) presentan problemas mecánicos severos, es recomendable una operación, pero sólo después de transcurridos nueve meses. Técnicamente, tal tipo de operación se vuelve solamente una pequeña intervención, porque todas las adhesiones se habrán liberado a si mismas, y el quiste habrá sido encapsulado con una dura cubierta.

Hasta ahora, este proceso biológico ha sido erróneamente interpretado como un "crecimiento tumoral malignamente infiltrante". Pero esta falacia se vuelve evidente cuando durante la cirugía, partículas de tumor "infiltrado" se vierten fuera del quiste medianamente endurecido, hacia la cavidad abdominal; aquí nuevos "tumores" continuaran creciendo por nueve meses, a menudo resultando en otra operación. Estos nuevos tumores quirúrgicamente inducidos (que eventualmente se vuelven quistes) son ahora considerados "metástasis maligna". Evidentemente esto es una conclusión errónea, ya que estas presuntas "metástasis" producen estrógeno tal como lo hace el quiste huésped.

Como podemos ver ahora, los métodos convencionales de pronóstico están completamente mal.

No es el "esparcimiento" de las células cancerigenas lo que lleva a la "metástasis", sino mas bien el esparcimiento del pánico el que causa nuevos choques de conflicto para el paciente, resultando inevitablemente en mas cánceres. Los canceres secundarios son muy raros en los animales, y la mayoría sobreviven a ellos. En la medicina convencional, el pequeño porcentaje de pacientes que alcanzan la "tasa de supervivencia a los cinco años" son simplemente aquellos pacientes que encuentran la forma de salir de su estado de pánico, o aquellos que se las arreglaron para resolver sus conflictos.

En tanto que los tumores de ovario con un propósito biológico, controlados desde el cerebro antiguo son removidos de forma natural durante la fase de curación (siempre y cuando se encuentren disponibles las micobacterias en el momento del SDH), los quistes de ovario controlados por la sustancia blanca cerebral (que se endurecen dentro de un lapso de nueve meses y producen estrógeno) se forman durante el proceso de reparación de la necrosis de ovario (fase-ac). En este ultimo caso, su significado biológico reside en el final de la fase de curación.

En lo que concierne a los tumores controlados por el cerebro antiguo necesitamos cirujanos para remover los tumores, pero sólo porque hemos erradicado a la tuberculosis, que es la forma original en que la Naturaleza remueve a los canceres controlados desde el cerebro antiguo de forma normal. (4ª Ley Biológica).

Debido a que nuestro entendimiento de los que comúnmente llamamos "enfermedades" ha cambiado, reconocemos la importancia de una nueva nomenclatura. Todo lo que queda de la "enfermedad" son sus síntomas, !y nada mas!

Basado en nuestro nuevo conocimiento, debemos ahora reclasificar y reevaluar los síntomas. Si echamos un vistazo a la 2a Ley Biológica de las dos fases de todas las "enfermedades" (ahora llamadas Programas Especiales de la Naturaleza con Sentido Biológico"), nos damos cuenta de que hay mas "enfermedades" que Programas Biológicos Especiales. La razón de esto es que hasta ahora habíamos visto los síntomas de cada fase como enfermedades diferentes.

 

5. El infarto, enfermedad del alma.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

Conferencia impartida en la Universidad de Viena el 6 de diciembre de 1984.

Posteriormente el Doctor Hamer ha descubierto la 5ª Ley Biológica y seis reglas biológicas que modifican parcialmente algunos de los conceptos que se manejan en este texto.

Resumen de las Cinco Leyes Biológicas:

  1. Ley de Hierro del Cáncer (3 criterios: síndrome Dirk Hamer, coloración, evolución del conflicto en tres niveles).
  2. Ley del Carácter Bifásico de las Enfermedades con solución de conflicto.
  3. Ley del Sistema Ontogénico de Tumores y Enfermedades Equivalentes.
  4. Ley del Sistema Ontogénico de los Microbios.
  5. Ley de la Comprensión de las llamadas Enfermedades como Procesos con Sentido Biológico, especialmente programados por la naturaleza.

    Las seis reglas biológicas, que podrán llegar a ser leyes o no, son:
  1. Regla biológica de la crisis epiléptica o epileptoide en todo proceso de curación, (especialmente en recidiva de conflicto de corta duración).

  2. Lateralidad (diestro o zurdo) y su significado en cuanto a la localización de los Foco de Hamer en el cerebro y sus correspondientes síntomas orgánicos.

  3. Regla biológica de la «constelación depresiva» ("empate" hormonal y conflicto activo de territorio, temor o contrariedad de territorio), o la "constelación maníaca" ("empate" hormonal y conflicto activo femenino de frustración sexual, identidad o de miedo-susto).

  4. Regla de la aparición simultánea de los Focos de Hamer en la fase activa de conflicto en cerebelo y cerebro propiamente dicho.

  5. Regla de manifestación de constelación esquizofrénica a través de dos conflictos activos de los Focos de Hamer regidos por el córtex.

  6. Regularidades biológicas del proceso de curación en órganos regidos por la sustancia blanca, por ejemplo en la fase de curación del cáncer de huesos (leucemia).

El Dr. Hamer ha denominado al impacto que pone en marcha el conflicto biológico, que es el origen de todo cáncer, con el término Síndrome Dirk Hamer por el nombre de su hijo Dirk, cuya muerte trágica en 1978 fue el origen de su propio cáncer y de los estudios llevados a cabo en las clínicas universitarias alemanas, que le han permitido verificar el origen de miles de cánceres.

Los descubrimientos científicos a los que alude este texto, se encuentran entre otros en los siguientes títulos.

Krebs, Krankheit der Seele.
Vermächtnis einer Neuen Medizin.
Kurzfassung der Neuen Medizin.
Celler Dokumentation.

El infarto, enfermedad del alma

La medicina moderna intensifica el estudio del cuerpo humano para estar mejor preparada para curarlo cuando cae enfermo. Voy a mostrar cómo este proceso desde su inicio era incompleto. Con la euforia del descubrimiento de cadenas mecánicas y bioquímicas se había descuidado el psiquismo y el cerebro. De igual forma, nuestros antepasados rechazaron largo tiempo admitir el lugar central del Sol, por razones dogmáticas, pensando equivocadamente que los planetas describían trayectorias en espiral alrededor de la Tierra, lo cual no sólo no tenía sentido, sino que además complicaba los cálculos astronómicos. Desde que Galileo redescubrió que el Sol era el astro central de nuestro sistema planetario, las trayectorias de los planetas volvieron a ser órbitas muy simples alrededor del Sol.

Los médicos de siglos o milenios pasados, de los que los actuales médicos, los continuadores, hacen poco caso, fundaban su diagnóstico y su terapia generalmente sobre el contexto psíquico. Evidentemente no estaban en condiciones de apoyar sus conocimientos en los descubrimientos de las ciencias modernas sobre el plano anatómico, físico y bioquímico. Su experiencia era, sobre todo fruto de un proceso psicointuitivo, considerado hoy en día "insignificante". Estos dos planteamientos son ambos incompletos, ya que dejan más o menos de lado al cerebro, pero, después de todo, es aún la interpretación psicointuitiva la que responde mejor a la realidad. Hoy vemos las consecuencias de una medicina dogmática limitada, centrada únicamente sobre el organismo.

Es necesario incluir el conjunto del terreno orgánico, si no, no hay modo de llegar a una sinopsis sistemática y reproducible. No hay, hablando con propiedad, distinción rigurosa entre el psiquismo, el cuerpo y el cerebro. De hecho es una tríada constantemente sincronizada:

Psique-Cerebro-Órgano

Todos los procesos y fenómenos psíquicos están unidos y coordinados por el cerebro, que de alguna manera es el gran ordenador de nuestro organismo.

La psique es el programador, y el cuerpo y la psique constituyen el conjunto de órgano-objeto. En caso de óptima programación, el cuerpo y la psique se mantienen en un estado de armonía, la armonía clásica griega, y en caso de programación errónea, el cuerpo al igual que la psique están afectados, el primero bajo forma de enfermedad, el segundo en cierto modo con feedback, por ejemplo: en forma de depresión, pánico, mal humor, etc. Además la programación no es en un sólo sentido. Si la psique programa el cerebro y el organismo, ocurre también que el cuerpo, como consecuencia de sus heridas, fracturas, etc., está en condiciones de inducir una programación automática del cerebro y de la psique.

Para comprender bien los mecanismos que va a hacer hincapié esta exposición, necesitaremos tener en mente constantemente esta interacción entre la psique, cerebro y cuerpo, en la que el cerebro es el gran ordenador, que ha tardado millones de años en evolucionar.

Génesis de la enfermedad del cáncer

La enfermedad del cáncer es una enfermedad particularmente dramática y grave, tanto para nuestra psique como para nuestro cerebro y nuestro cuerpo. Se adapta siempre a la Ley de Hierro del Cáncer, que se enuncia como sigue:

1. Todo cáncer se desencadena por un Síndrome Dirk-Hamer (DHS), con ocasión de:

a) El mayor conflicto que uno jamás haya conocido.
b) Un conflicto agudo, dramático, un impacto violento.
c) La persona se encuentra siempre en un estado de aislamiento.

2. Es la naturaleza del conflicto la que determina la localización del cáncer en el organismo, así como la localización de la ruptura de campo, el cortocircuito, que se produce a nivel del cerebro el "Foco de Hamer".

3. La evolución del conflicto corresponde exactamente a la evolución del cáncer en el organismo. Al mismo tiempo corresponde a la evolución del Foco de Hamer en el cerebro.

La topografía del cerebro

El mapa topográfico del cerebro, que redacté por primera vez entre agosto-septiembre de 1983, indica para cada área cerebral, el órgano correspondiente en el cuerpo y muestra la naturaleza del contenido del conflicto correspondiente a cada órgano.

Así por ejemplo, el hígado corresponde a un área bien determinada del tronco cerebral y el contenido de conflicto que origina el cáncer de hígado es una viva contrariedad, a menudo de origen familiar. Una vez reunidas las condiciones del Síndrome Dirk Hamer, es decir, si esa contrariedad ha sido dada como un "golpe a palo seco", si es un conflicto dramático, una crisis aguda vivida en aislamiento, el paciente está aquejado en ese preciso lugar del tronco cerebral que desencadena a su vez un cáncer de hígado. A nivel psíquico el paciente siente pánico, está obsesionado día y noche por su contrariedad, pierde rápidamente peso, hasta que el conflicto se resuelva.

Solución del conflicto

Desde que el conflicto psíquico está resuelto, la zona correspondiente del cerebro, el tronco cerebral en el ejemplo precedente, comienza a repararse, a curar con un proceso de inflamación. En ese mismo instante, el cáncer se detiene en el órgano afectado, aquí el hígado. Se produce también reparación más o menos integral, con formación de edema o enquistamiento. Desde que el conflicto se resuelve en el plano psíquico, hay inversión del sistema de inervación motriz autónomo, el paciente pasa de la simpaticotonía a la vagotonía, recobra el sueño, vuelve a coger peso, se siente bien aunque un poco cansado, debido a la vagotonía.

Descubrimiento de las causas del infarto

Nuestros mapas topográficos del cerebro están aún incompletos sobre todo en los detalles, presentan todavía zonas en blanco, como esos mapamundi de finales del siglo XVI. Estudiando el mapa del cerebro que lentamente tomaba forma como un mosaico, no llegaba a correlacionar el lóbulo temporal derecho. Mientras que entre las mujeres habíamos podido localizar en lóbulo temporal izquierdo la correspondencia cerebral del cáncer de cuello de útero, estaba siempre a la búsqueda de un carcinoma que tuviera siempre su origen en el lóbulo temporal derecho. Mis investigaciones resultaron vanas durante mucho tiempo.

A finales de septiembre de 1983 conseguí descubrir lo que buscaba. La radiografía de cráneo de un paciente revelaba un "tumor" cerebral en el lóbulo temporal derecho. Ahora bien, este paciente había hecho un grave infarto en la pared anterior, poco después que su hijo, hospitalizado varios meses a consecuencia de un accidente de moto, volvió curado a casa. El infarto había ocurrido después de la solución del conflicto. Verificada la hipótesis de una relación causa-efecto en una veintena de casos, puse al infarto en la lista de enfermedades cancerosas, en las que había identificado el área cerebral y la reflejé sobe la carta topográfica del cerebro en el lóbulo temporal derecho.

El Foco de Hamer en el cerebelo derecho

Había constatado ya, para un cierto número de carcinomas, la aparición simultánea de una ruptura de campo, de un Foco de Hamer en varias partes del cerebro y lo había puesto en mi lista conforme a mis descubrimientos, lista de febrero de 1984. La mayoría de las veces se trataba de un Foco de Hamer en el cerebro propiamente dicho, combinado con otro foco en el tronco cerebral o en cerebelo. Esto era para mí un enigma, pero no había lugar a dudas. En el caso del conflicto provocado por la angustia ante la muerte, había encontrado un Foco de Hamer a la vez en tronco cerebral y en corteza: por consiguiente había creído poder subdividir el contenido del conflicto. Así tendría que ver con un conflicto biológico correspondiente a un miedo existencial innato, que yo localizaba en el tronco cerebral y con un conflicto pensado, intelectual, imaginario que creía localizar en el córtex, donde siempre lo encontraba.

Durante mis exámenes sistemáticos, y retrospectivamente al examinar todos los escáneres de pacientes con infartos, encontré igualmente un Foco de Hamer en la parte lateral del cerebelo derecho, que al inicio sólo podía constatar, sin estar en condiciones de explicarlo. Este foco era aparente o realmente idéntico al foco que presentaba siempre una paciente aquejada de cáncer en mama izquierda.

El conflicto de territorio

Para descubrir el conflicto esencial, origen del infarto de miocardio, me conduje exactamente como para los carcinomas: comencé por aclarar el mayor número posible de casos de infartos, después me esforcé en descubrir el criterio esencial, el común denominador de estos conflictos. Lo que me ayudó y me puso sobre la pista, fue que el lóbulo temporal derecho masculino debía presentar lógicamente una cierta oposición al lóbulo temporal izquierdo femenino, donde yo había encontrado el área cerebral correspondiente al cáncer de cuello de útero, cuyo conflicto específico era siempre el conflicto sexual femenino. Suponía pues, que el conflicto, origen del infarto de miocardio, debía ser típicamente masculino o incluso tener un contenido sexual específicamente masculino.

Una mirada sobre el reino animal nos ayudará a comprenderlo mejor: el ciervo que ha adquirido en la lucha un territorio del que se ha convertido en jefe, considera a todas las ciervas de ese territorio como de su propiedad. Cuando un rival viene a hacer incursión en su territorio, todo el mecanismo de territorio se encuentra perturbado: de hecho, si el ciervo no llega a defender su territorio, será expulsado. Como también el territorio comporta el derecho y el deber para el ciervo de cubrir a sus ciervas, el conflicto de territorio es para él un conflicto sexual. El ciervo puede igualmente sufrir ese conflicto si una cierva sale de su territorio y él no consigue hacerla volver.

Brevemente: el conflicto de territorio de un ciervo, con todo lo que ello implica, es el conflicto sexual del ciervo. Por analogía ocurre lo mismo con el ser humano. El hombre manifiesta un comportamiento típicamente "territorial", el territorio puede representar formas diversas (casa, trabajo, familia, poder, autoridad, etc.). La mujer también puede ser el objeto de un conflicto de territorio.

Conflicto de nido

Continuando mis investigaciones sobre el conflicto de territorio y su correlación cerebral en el lóbulo temporal derecho, así como de la porción lateral del cerebelo derecho, pasé revista a los conflictos origen de todos los cánceres de mama izquierda y de mama derecha en la mujer. Tuve la suerte de descubrir para los conflictos origen del cáncer de mama izquierda un común denominador, el "conflicto de nido", que es casi siempre un conflicto madre-hijo. También aquí fue suficiente echar una mirada sobre el reino animal, donde vemos que una perrita pachón no duda en enfrentarse, aún a costa de su vida, con un perro de gran tamaño que se acerque a sus cachorros. Una madre, cuyo hijo esté amenazado por un agresor, se lanzará sobre él con verdadera furia. Evidentemente se trata de comportamientos biológicos que se remontan al origen de las especies, viejos programas inscritos en las zonas más antiguas de nuestro cerebro, en este caso en la parte lateral del cerebelo derecho.

Designando el conflicto de nido, casi idéntico al conflicto madre-hijo, por el término "conflicto de territorio restringido", podemos decir que el conflicto del hombre es un "conflicto de territorio ampliado". Estos dos conflictos de territorio tienen en común la ruptura de campo, el Foco de Hamer en la zona lateral del cerebelo derecho. El "conflicto de territorio ampliado" del hombre presenta además una ruptura de campo suplementario, un Foco de Hamer en el lóbulo temporal derecho.

Es por otro lado comprensible: a lo largo de millones de años de evolución, la naturaleza ha sobreañadido a un viejo programa de ordenador un elemento suplementario en nuestro cerebro, destinado a cubrir una función análoga más amplia. El viejo programa de ordenador estaba localizado en el cerebelo derecho. La naturaleza de alguna manera ha dotado al hombre, al macho, de un mecanismo más perfeccionado respondiendo a las nuevas condiciones a las cuales sólo era capaz de hacer frente: no se trataba sólo de defender el nido, sino un territorio más vasto.

Eso corresponde además de hecho a nuestras experiencias clínicas: durante sus años de madurez sexual, mientras dura la ovulación, las mujeres no suelen tener infartos de miocardio. Por el contrario, después de la menopausia o tras una castración, sí pueden hacer un infarto, que presenta entonces los mismos síntomas psíquicos, cerebrales y orgánicos que en el hombre.

Nociones generales sobre el infarto

El infarto de miocardio es una enfermedad que se creía e imaginaba bien conocida, pero de la que no se sabía nada de forma precisa. Conocemos gran numero de factores de riesgo coronarios, miocárdicos y otros, de los que nos hacemos eco pasivamente, sin reflexionar, aunque jamás haya sido posible aportar verdaderamente la prueba. Otras veces culpamos al estrés, como la mayor causa del infarto; al día siguiente hacemos responsable al exceso de peso, al tercer día es el colesterol el que ocupa el punto de mira: su nivel elevado en sangre, la hipercolesterolemia, favorece los depósitos arteriales, la obstrucción de las coronarias, luego la atención se fija sobre innumerables notas alimentarias, de las que no se acaba de descubrir el papel infartógeno, como esos pretendidos cancerígenos, carcinogenes y otros supuestos oncogenes que favorecen o provocan la formación de tumores. Es una verdadera plétora de falsas pistas.

Y además está el ECG, el electrocardiograma, del que se dice que es capaz de indicar con precisión la localización del infarto, la isquemia, lugar donde es insuficiente o donde se para el riego sanguíneo, donde presuntamente se produce el infarto de miocardio. Nadie puede probarlo verdaderamente, de modo que numerosos médicos dicen irónicamente, que puede implicar la economía circulatoria. Por último está la angiografía coronaria, que permite descubrir si un lugar cualquiera del sistema coronario está estenosado. Se busca establecer una relación entre la estenosis y el infarto de miocardio a lo que llegan en ocasiones, pero a menudo descubren también que no hay relación causa-efecto. Estas estenosis coronarias son frecuentes y no está confirmado que provoquen una disminución del riego sanguíneo de las zonas dístales correspondientes. Lo que pasa es que nadie muere y si hay un fallecimiento, se debe a la inflamación del Foco de Hamer en el cerebro a nivel del lóbulo temporal derecho.

Existe también la escintigrafía de corazón, gracias a la cual se pueden descubrir áreas con menor riego sanguíneo, lo que no está del todo probado, pero de ningún modo ha permitido establecer una relación, una unión causa-efecto absolutamente significativa, con el infarto de miocardio. Por último tenemos las alteraciones químicas de la sangre en el momento de un infarto agudo de miocardio, la presencia de enzimas miocárdicas como la CPK=creatin-fosfo quinasa, la GOT=glutamato-oxalacetato transaminasa y la LDH=lactato deshidrogenasa, que eran hasta ahora, el signo más seguro de un infarto agudo de miocardio.

No me río en absoluto de mis colegas, pero es un hecho que los signos más seguros de un infarto de miocardio son hasta ahora, los síntomas clínicos: un dolor sordo retroesternal acompañado a menudo de presuntas irradiaciones hacia el brazo izquierdo, que, se pensaban venían del corazón. Salvo estos síntomas cardiacos, reales o supuestos, son sobre todo los síntomas cerebrales los que se manifiestan en el momento del infarto de miocardio: náusea, vértigo, dolor de cabeza, diplopía, sensación de desvanecimiento, pánico.

Parece increíble que tantos médicos, dotados de todos los aparatos posibles e imaginables, hayamos podido estar hasta tal punto ciegos, a niveles clínico y psíquico, como para que en presencia de esta enfermedad, la más frecuente entre los hombres, jamás nos hubiéramos preguntado si el infarto de miocardio no será más bien una enfermedad del cerebro que una verdadera enfermedad del corazón. Lo que en definitiva aparece, como la causa de la muerte es la línea cero, el trazado plano del electrocardiograma. es decir la parada cardiaca, pero, ¿por qué entonces esta parada del corazón no es debida a un fallo del cerebro? Ahora desde que hay evidencia de esto, muchos cardiólogos estiman que es posible, y algunos, en casos de infarto comienzan por un examen tomodensitométrico (TDM) o incluso mejor aún por una RNM resonancia nuclear magnética antes del ECG.

¿Qué cardiólogo no ha tenido que ver a pacientes que presentan una obstrucción total de una o incluso dos de las tres grandes arterias coronarias, y que a pesar de eso viven bien y son además capaces de trabajar? Incluso cuando las arterias están obstruidas, la irrigación sanguínea del corazón está asegurada por colaterales. Evidentemente no es recomendable que estos pacientes se dediquen al deporte de competición, pero su esperanza de vida les promete una tercera edad prolongada.

Yo he visto casos de este tipo, y en disección en vivo se ha ligado una coronaria bajo anestesia sin que el animal haya hecho un infarto al despertarse. Al cabo de cierto tiempo se puede repetir la experiencia en la segunda y la tercera arterias coronarias. En el intervalo, se forman colaterales que toman el relevo y mantienen la irrigación miocárdica, y el animal no hace infarto. Algún día parecerá incomprensible que ningún investigador se haya parado a cuestionarse sobre este fenómeno, a preguntarse si no podía haber alguna otra cosa en juego que la simple obstrucción de una arteria coronaria.

No es que yo discuta de ninguna manera la isquemia del músculo cardiaco a consecuencia de una obstrucción de la arteria coronaria. Sería estúpido. Sabemos también por los patólogos, que frecuentemente se puede encontrar una úlcera en una arteria coronaria. Se puede encontrar una úlcera en la proximidad directa e inmediata de una estenosis, que manifiestamente puede representar la forma tardía de tal ulceración. De este modo, una vez conocemos la clave del sistema, todo se ordena de manera simple y racional, lo mismo que las órbitas de los planetas alrededor del Sol, representan un sistema muy simple a diferencia de las trayectorias complicadas en espiral que se imaginaba en la Edad Media, cuando la Tierra era considerada como el centro del Universo.

El mecanismo del infarto

Según mis constataciones y descubrimientos, ampliamente probados y reproducibles en cada nuevo caso, el infarto de miocardio se desarrolla como sigue:

1. El Síndrome Dirk Hamer.

Todo infarto de miocardio se inicia por un Síndrome Dirk Hamer (D.H.S.), es decir:

  1. Un conflicto de territorio bajo la forma de un impacto brutal.
  2. Una crisis aguda, dramática.
  3. Vivido en aislamiento.

2. La duración del conflicto de territorio.

Según mi experiencia, sólo hay manifestaciones clínicas de infarto si el conflicto dura más de 2 a 3 meses o si es excepcionalmente intenso. En este caso es suficiente que el conflicto dure un mes o mes y medio. Si la intensidad del conflicto es menor, en los conflictos cuya duración no excede de tres meses, se desarrollan sin incidentes, en principio el proceso es el mismo, salvo que no es diagnosticado por los médicos dado que los síntomas clínicos no son graves.

Si la duración del conflicto de territorio de intensidad "normal" sobrepasa los 8 ó 9 meses, el paciente muere, normalmente de una tumefacción cerebral aguda, después de la solución del conflicto. Los infartos de la pared anterior son menos graves que los de la pared posterior porque corresponden, en el cerebro a la parte frontal del lóbulo temporal, mientras que el infarto de la pared posterior depende de la parte dorsal del lóbulo temporal derecho. Parece que es en esta porción dorsal del lóbulo temporal, donde esté localizado el centro del ritmo cardiaco.

3. La angina de pecho.

La angina de pecho se produce durante la simpaticotonía, es decir, mientras el conflicto de territorio está activo. Hay ausencia subjetiva de trastornos, después de la solución del conflicto, es decir en vagotonía.

Inmediatamente después del Síndrome Dirk Hamer (D.H.S.), la ruptura de campo, al paciente pueden sobrevenirle accesos de angina de pecho. En este estado, no hay todavía estenosis coronarias, que por otra parte en muchos casos no se producen, incluso en el momento del infarto de miocardio. Hablamos entonces de accesos funcionales de angina de pecho.

En este periodo el paciente se encuentra en simpaticotonía, en un estado de estrés permanente, provocado por su conflicto de territorio. Es el estrés permanente en el que está sumido el ciervo cuando es expulsado de su territorio y por el que debe movilizar todas sus fuerzas para reconquistarlo.

Durante esta fase, una úlcera se manifiesta en las arterias coronarias, en un lugar determinado, correspondiente a la naturaleza, bien específica de este conflicto. Al mismo tiempo que esta úlcera roe la pared de la arteria coronaria, la parte distal correspondiente del miocardio está sometida a un estrés permanente que provoca a su alrededor la angina de pecho. Los códigos erróneos provienen del lóbulo temporal derecho del cerebro de acuerdo con el cáncer.

Después de la solución del conflicto:

La situación es completamente diferente: el organismo cambia su modo de inervación, pasa de la simpaticotonía a la vagotonía. El vaso coronario ya no recibe códigos erróneos, la úlcera puede curar, el paciente no se queja de dolores de angina de pecho, está en vagotonía en plena euforia, tiene buen apetito, duerme bien, hay tumefacción cerebral. En este mismo periodo se produce una escarificación de la úlcera coronaria, la placa.

4. Infarto de miocardio = carcinoma coronario.

Por analogía con otros cánceres, podemos considerar el infarto de miocardio como un carcinoma coronario, que se manifiesta bajo la forma de úlcera coronaria descrita en patología. La evolución de esta úlcera del vaso coronario obedece rigurosamente a la Ley de Hierro del Cáncer, es decir, que la evolución del conflicto corresponde a la evolución de esta úlcera en la arteria coronaria. Se comprende mejor este fenómeno si recordamos que en su origen los vasos coronarios eran los arcos branquiales, así que desde el punto de vista embriológico no se distinguen apenas de los órganos donde se encuentran los carcinomas.

Una vez que el conflicto está resuelto, es decir en la vagotonía, la úlcera empieza a cicatrizar formando un engrosamiento hacia el interior, lo que aparece entonces como una estenosis en el angiograma coronario. De ahí la hipótesis errónea de que la estenosis es la que provocaría el infarto de miocardio.

5. El infarto inesperado.

El infarto de miocardio se produce siempre en el curso de la fase consecutiva a la solución del conflicto, cuando hay cambio entre los dos tipos de inervación motriz autónoma, la simpaticotonía que deja lugar a la vagotonía. Después de la solución del conflicto, el paciente entra, durante dos o tres semanas, en una fase de gran euforia, que contrasta con el intenso estrés característico del periodo anterior a la solución. Retoma el sueño y el apetito, está relajado, incluso cansado, o casi extenuado. Mientras que antes vivía en una especie de pánico, podía perder hasta 10, 15, 20 kg. en algunos meses, despertaba por la noche empapado en sudor, presa de pesadillas que rondaban siempre alrededor de su conflicto, una vez resuelto, se transforma y experimenta una sensación de gran bienestar.

El paciente, que en lo mejor de esta fase hace un infarto de miocardio, no comprende absolutamente nada. De hecho, al cabo de tres semanas su motor había dejado de rodar a "plena marcha", el estrés se había desvanecido como por encanto, y por lo tanto, según la medicina ortodoxa, debería estar protegido contra un infarto. Por el hecho de que, una vez resuelto el conflicto, los pacientes recuperan a menudo de 5 a 10 kg. en el espacio de quince días a tres semanas, estos kilos suplementarios han llevado a la medicina facultativa a ver en este sobrepeso un factor de riesgo, lo que es absurdo.

Este presunto incidente cardiaco con sus síntomas de náuseas, cefalea, vértigo, diplopía, sensación de desvanecimiento, transpiración abundante sobreviene así siempre en la fase de recuperación generalmente de noche, en el curso del sueño más profundo y benéfico. Para explicar este fenómeno se han creado hipótesis que incriminan a la subida brusca de tensión como responsable del infarto de miocardio, lo que es un sin sentido, dado que en vagotonía, la subida de tensión es normal, sin tener en cuenta que en posición horizontal la vasodilatación y el sueño tranquilo aseguran al cuerpo dormido condiciones de irrigación óptimas, sin déficit de oxígeno.

6. Procesos cerebrales del infarto.

Acontecimiento cerebral: el descubrimiento de los procesos cerebrales del infarto de miocardio fue más apasionante que la mejor novela policíaca. A partir de la primera publicación en febrero de 1984, aproveché todas las oportunidades de someter a un examen tomodensitométrico a los pacientes que habían sobrevivido a un infarto de miocardio. Los síntomas que podía observar en el cerebro eran unas veces masivos, otras menos masivos o discretos, siempre, no obstante en los mismos lugares: para el infarto de la pared anterior, en la porción frontal del lóbulo temporal derecho, para el infarto de pared posterior, en la porción dorsal del lóbulo temporal derecho y en los dos casos, al mismo tiempo, en la zona lateral del cerebelo derecho. En los casos de infarto de la pared anterior, hemos constatado generalmente sobre el escáner un desplazamiento y un estrechamiento del cuerno anterior derecho y un estrangulamiento de la cisura de Silvio; para el infarto de la pared posterior, el desplazamiento de la cisterna ambiens en sentido medial.

En cada caso se trata de una edematización perifocal, alrededor de una ruptura de campo, un Foco de Hamer, que debe ser interpretado como un signo de curación en curso. Lo mismo que en el resto de nuestro cuerpo, todas las heridas, intoxicaciones, etc., se acompañan en curación de una infiltración de serosidad en los tejidos, igualmente la reparación de una lesión cerebral da lugar a una edematización perifocal alrededor del foco lesivo. Hay que considerar sin embargo, que la edematización no comienza con el infarto de miocardio, pero como hemos podido demostrar con precisión en un paciente, se inicia en el momento de la solución del conflicto, por regla general de dos a tres semanas antes del infarto de miocardio.

La prueba definitiva de los procesos cerebrales me fue proporcionada finalmente por una RNM de un paciente, cuyo examen me había sido confiado por la 1ª clínica universitaria de Munich (Profesor Jahrmärker). El paciente no había tenido síntomas neurológicos y sólo se quejaba de cefalea en el momento del infarto, que se remontaba a cuatro semanas atrás. Sobre este escáner, se ve muy bien en el corte transversal, que el lóbulo temporal está muy inflamado. Debido a sus particularidades anatómicas, está encastrado en la fosa media derecha del cráneo, de manera que bloquea en dirección medial, lateral, frontal, dorsal, y caudal, no hay otra escapatoria más que en dirección de los lóbulos parietal y frontal. Este mecanismo explica también por qué los signos de rechazo son más bien discretos en los cortes horizontales. Comentario de un neurocirujano, conferenciante en la facultad de medicina de Fribourg: "Felicidades, señor Hamer, ahora veo definitivamente convencido de que tiene razón, es indiscutible, la cuestión está por fin estructurada".

7. Cuando se descubre el Foco de Hamer.

Tengo la suerte de poder responder a esta pregunta gracias a una feliz coincidencia de circunstancias: un paciente que es un hombre muy sensible, había tenido una confrontación grandísima con su hijo de 17 años. Este conflicto, que le sacó de sus casillas, duraba desde hacía meses y representaba la constelación clásica de un conflicto de territorio. Como tenía, literalmente, temblores en todos sus miembros desde hacía días, el médico de familia temiendo un caso de Parkinson, le envió a un clínica neurológica donde se le hizo un examen tomodenditométrico, (TDM). Sobre este escáner se distingue netamente a nivel del lóbulo temporal derecho, el contorno preciso de la ruptura de campo electrofisiológico, sobre dos áreas contiguas. Cuando el paciente hizo un infarto, una edematización bien circunscrita se manifestó exactamente alrededor de los dos focos. Es decir, que a partir desde el instante del impacto inicial de este conflicto de territorio DHS, podemos seguir el desarrollo de estos procesos cerebrales hasta después del infarto de miocardio.

8. La Ley de Hierro del infarto de miocardio.

Los resultados constatados en mis pacientes no son fortuitos, insignificantes, es decir, que si un número dado de pacientes es sometido a un escáner cerebral, los síntomas indicados no se manifestarán sólo sobre un cierto porcentaje: antes de cada examen tomodensitométrico de los pacientes estoy en condiciones de predecir estos síntomas en el cerebro. Y estas predicciones no son verificadas sólo por un cierto número de ellos, sino por todos sin excepción. De manera que a semejanza de otras enfermedades hay que decir que estas alteraciones obedecen a una ley. El diagnóstico relativo a un infarto de la pared anterior o posterior del corazón es más fiable sobre la base de los escáners cerebrales o incluso de una RNM, que sobre la base de un ECG o angiografía de las coronarias.

Reclamo aún más, exijo que el escáner o la RNM del cerebro corresponda exactamente al momento del infarto de miocardio, o si se prefiere que el proceso de curación esté en correlación con el tiempo transcurrido desde la solución del conflicto. Normalmente el paciente está en condiciones de decirnos, bastante exactamente, hasta incluso de precisarnos el día y la hora en que comenzó su conflicto y cuando terminó. Es importante que lo que procede en el examen del paciente, se controle muy exactamente, estableciendo una anamnesis muy precisa, que debe corresponder exactamente a las constataciones cerebrales.

9. Duración de la modificación cerebral.

La duración de las alteraciones edematosas cerebrales en el lóbulo temporal derecho y en la zona lateral del cerebelo derecho, está en función de la duración del conflicto de territorio. Es más largo si el conflicto de territorio ha durado más tiempo. En general, sólo termina el final de un periodo de resolución de seis meses a un año. No obstante una vez que el proceso de curación ha terminado, no hay "restitutio ad integrum". Parece que quedan en medio alteraciones cicatriciales. He aprendido a temer las recidivas de conflictos de territorio, las auténticas recidivas sobre el mismo tema, en el curso del proceso de curación. Incluso si tal recidiva sólo dura de 4 a 8 semanas, es necesario para evaluar el riesgo de mortalidad, añadir siempre el número de meses que ha durado el conflicto primario. Comprendemos mejor ahora, según nuestras observaciones, por qué un infarto reiterado no ofrece grandes expectativas de sobrevivir.

10. La terapia del infarto.

El paciente que ha hecho un infarto de miocardio, si es posible incluso antes de que lo haga, y todavía mejor si está en la fase activa del conflicto, sólo deberá ser tratado por auténticos médicos. Es decir, ni por médicos técnicos sin alma o médicos-aparatchiks, ni por psicoterapeutas intelectuales. Es importante partir del principio de que del paciente, que está al mismo tiempo en un conflicto humano con todo su background incluido, sólo puede hacerse cargo un médico intuitivo y comprensivo, pero al mismo tiempo, todo paciente es un caso de neurocirujano, neurólogo y neurorradiólogo, que debiera ser tratado siempre en función de nuestros últimos descubrimientos y conocimientos en materia de Neurocirugía, reanimación y Farmacología.

En el mejor de los casos, la terapia debería ser confiada a un solo médico. Cuando pensamos en lo que nos espera, nosotros médicos, en lugar de terapia postconflicto, es decir, suavizar conflictos sociales y familiares, podemos imaginar cuán difícil será en el futuro una terapia verdaderamente juiciosa, que sea óptima tanto desde el punto de vista técnico como humano.

El hombre jamás muere por un fallo cardiaco, es decir, jamás muere del corazón, si muere es siempre a causa del edema cerebral en el lóbulo temporal derecho. Desde luego, el corazón está sujeto a trastornos de circulación, consecutivos a la úlcera coronaria, o a la placa formada en el vaso por cicatrización de la úlcera y a la estenosis que resulta. Pero sabemos bien que un rodeo arterial realizado por un bypass no mejora la probabilidad de supervivencia. Sabemos también que la angina de pecho no es la consecuencia de una estenosis coronaria, pero que siendo de origen cerebral, sobreviene con y sin estenosis, mientras dura el conflicto de territorio y que el cerebro ha programado el conjunto del organismo en simpaticotonía permanente. La angina de pecho desaparece cuando el conflicto está resuelto, haya o no estenosis coronaria.

Conviene insistir sobre este punto, una vez que el conflicto está resuelto, es decir, cuando el organismo se encuentra en vagotonía, el paciente no tiene angina de pecho, aunque exista estenosis coronaria.

Evidentemente, sería exagerado afirmar que en el momento del infarto podemos olvidar el corazón como órgano. No es necesario que acapare nuestra principal atención. Esta debe ser orientada hacia la situación de conflicto y hacia el estado cerebral.

Una de las primeras medidas a tomar es velar para que el paciente no esté demasiado tumbado, no es necesario intentar masajear el corazón. En su lugar es importante que el paciente se apoye sobre sus posaderas para que el edema cerebral pueda fluir y no se obstruya. Lo que es asimismo típico, es que después de la solución del conflicto, un lugar bien determinado de la piel del cráneo, del cuero cabelludo, por encima de la oreja derecha, o sea a nivel del lóbulo temporal derecho, se ponga claramente caliente. Lo que es sorprendente es que ningún médico lo haya notado, aunque el calor desprendido sea muy pronunciado. Es lo mismo para la zona del cuero cabelludo correspondiente al cerebelo derecho, aunque en menor grado. Sería pues necesario poner una bolsa de hielo sobre la mitad derecha del cráneo, buscando frenar la fuerte vagotonía y administrar al paciente simpaticotónicos.

No estoy todavía completamente seguro de lo que, hablando con propiedad dispara el infarto agudo: previamente el paciente se siente subjetivamente muy bien y después del golpe, del infarto, si sale bien, se encuentra de nuevo bien; parece que la fase crítica sea relativamente corta, puede que haya causas mecánicas.

11. Neurohistopatología del infarto.

No pretendo estar en condiciones de responder a todas las preguntas relativas a los fenómenos cerebrales, en el curso del infarto de miocardio, pero en conjunto, creo saber qué ocurre y de qué manera. Previamente conviene destacar que no existen tumores cerebrales ni metástasis cerebrales. Son errores dogmáticos aceptados y transmitidos sin reflexión debido a que "el catedrático lo dijo". Nadie se preocupó de saber si estaba probado o no. En realidad estos Focos de Hamer que se distinguen, que divergen del dibujo cerebral ordinario, constituyen siempre el mismo fenómeno, el mismo proceso si se descubren en fases diferentes, varían en función del grado y la evolución de la enfermedad.

A veces el Foco de Hamer puede aparecer muy oscuro, es decir, fuertemente edematizado, de manera que antes se hablaba de infarto o de zona hipodensa y de disminución de la densidad tisular. Después si se le administraban sustancias de contraste, nos asombrábamos de que esta misma zona tomase entonces una coloración intensa y adquiriese de repente una densidad superior a la del tejido circundante, cuando antes era inferior. Esto indica sencillamente que se trata de un proceso metabólico activo o caliente. A menudo este Foco de Hamer se rodea de un dobladillo cicatricial bien definido, lo que la medicina oficial diagnostica, hasta ahora, como tumor o metástasis cerebral. Es necesario saber que no puede haber tumor cerebral por el hecho de que las células cerebrales no pueden dividirse, incluso bajo las condiciones de una pretendida metástasis cerebral que no existe.

La única cosa que puede proliferar es una sustancia glial anodina del tejido conjuntivo cerebral, lo mismo que en el cuerpo es completamente normal, que en el lugar de las lesiones se forme más tejido conjuntivo y que por último esas lesiones cicatricen. De igual manera, es completamente normal, que el mismo proceso tenga lugar en el cerebro. Además nadie ha visto crecer esas pretendidas metástasis cerebrales. Por el contrario, el edema perifocal puede en todo momento aumentar en el sentido de hincharse, de tumefactarse.

El tumor cerebral, la pretendida metástasis cerebral es una tumefacción edematosa de las células cerebrales, nada más. En un estado ulterior, una vez que este edema está prácticamente reabsorbido, se produce frecuentemente una cicatrización marginal por células gliales. Las múltiples formas diversas de los focos de Hamer no son en realidad más que un sólo y mismo Foco de Hamer, observado, cada vez en un estado diferente de la evolución.

Es necesario insistir aún sobre el hecho de que, aunque las células cerebrales están tumefactas, permanecen sin embargo siempre reconocibles como células, como eran antes y como son de nuevo, tras la regresión de la tumefacción.

Así pues, las células cerebrales evolucionan en función del conflicto. El proceso de una ruptura de campo arranca por un Síndrome Dirk Hamer: el desencadenamiento brutal de un conflicto de territorio, que después de su solución pasa a la fase edematosa durante la curación de esta ruptura de campo electrofisiológico, y que al final de la fase de regeneración, de reparación tisular, si ha habido antes una evolución de conflicto grave, pasa a la fase final de cicatrización glial.

No es necesario insistir sobre el hecho de que esta tumefacción cerebral puede revestir peligro, aunque en realidad señala una evolución favorable en la dirección adecuada. Puede ser además, y parece que éste es el caso del infarto, que el cerebro tumefactándose, atraviesa una fase crítica de origen mecánico que nos va a ocupar a continuación.

12. El mecanismo de edematización.

El infarto agudo de miocardio, como lo conciben los profanos y la mayor parte de los médicos, es la fase crítica del edema cerebral a nivel del lóbulo temporal derecho. Para mí el infarto comienza por el DHS, por el golpe brutal de un conflicto, bajo la forma de un impacto psíquico y sólo acaba cuando el edema es totalmente reabsorbido en el lóbulo temporal derecho y en la zona lateral del cerebelo derecho. En un gran número de casos, el infarto reviste la forma dramática que conocemos, pero puede ser que más a menudo se desarrolle de forma menos dramática y pase desapercibido, a menos que sea descubierto posteriormente.

El 50% de los pacientes sobreviven al infarto de miocardio en el estadío agudo, es decir que se puede suponer actualmente que en el 50% de los casos, el conflicto ha durado más de ocho-nueve meses y ha tenido un resultado fatal, una vez el conflicto se resolvió.

El restante 50% de los pacientes han tenido un conflicto cuya duración estaba comprendida entre cuatro y ocho meses. Un número bien alto de pacientes, la mayor parte, tienen una duración de conflicto inferior a cuatro o a tres meses. Es en estos casos en los que no hay normalmente síntomas dramáticos, aunque en principio pasa exactamente lo mismo, salvo que el edema en el lóbulo temporal derecho no tiene la misma magnitud.

En caso de manifestación de síntomas cerebrales son generalmente tomados por síntomas de gripe o por dolor de cabeza de génesis imprecisa, y tratados de manera inapropiada por comprimidos contra el dolor de cabeza.

¿Qué es pues exactamente el infarto agudo?

Ya he estado tentado al principio de explicar cuáles son las particularidades anatómicas que juegan un papel en el caso de un edema del lóbulo temporal derecho: éste está muy bien protegido contra eventuales heridas, está alojado, por así decirlo en una cuba, en una bañera, en la fosa media derecha del cráneo que está limitado por paredes óseas de ambos lados, por delante, por detrás y por debajo.

Cuando hay edematización, la parte del lóbulo que está tumefacta no puede dilatarse más que en dirección cefálica. El inconveniente de este sistema mecánico es que el hueso no se puede distender. Si la tumefacción interviene en la zona lateral inferior, el lóbulo temporal puede soportar durante algún tiempo una fuerte presión, que sólo aflojará cuando el lóbulo entero se desplace en dirección fronto-parietal.

Pienso que el infarto agudo se debe a que el lóbulo temporal derecho, sobre todo su parte inferior, está arrinconado entre las paredes óseas de la fosa media derecha del cráneo, a saber, el cuerpo del esfenoides, las alas mayores del esfenoides, parte de la escama mastoidea del temporal y la superficie anterior del peñasco. Lo que tiene de singular y confirma por otra parte mi visión, es que la presión en dirección medial continúa acentuándose durante las semanas posteriores al infarto agudo de miocardio. Así aunque la tumefacción que origina esta presión prosigue y aumenta, los síntomas agudos, característicos del infarto de miocardio ya no se manifestarán más. Eso sólo puede explicarse si el infarto agudo es un edema agudo con limitación local y con causa mecánica, ejerciendo una presión cerebral local bien circunscrita, que bloquea el centro del ritmo cardiaco y conlleva así la parada del corazón.

¡Vemos qué perspectivas se abren a la medicina de reanimación y a la neurocirugía! El lóbulo temporal derecho es de fácil acceso, de manera que en unos minutos se podría abrir la calota y provocar una descompresión lateral y el desbloqueo del centro del ritmo cardiaco.

13. El infarto del ventrículo derecho.

Nuestros manuales nos han enseñado que un infarto de miocardio del ventrículo derecho es tan raro que podemos ignorarlo (pasarlo por alto). Hasta ahora este hecho, bastante asombroso, era admitido de una vez para siempre, sin que jamás se haya podido explicar.

La explicación la proporciona la historia de la evolución. Embriológicamente, el corazón está constituido por dos tubos musculares enteramente distintos, que en el curso de la evolución, han sido unidos el uno al otro para conjugar la función de bomba que ejercían antes, de forma individual. En el momento de la evolución correspondiente al advenimiento del cerebro propiamente dicho, el sistema coronario, resultado por vía evolutiva de los arcos branquiales y el sistema de conducción del corazón, están acoplados y enlazados alrededor de esos tubos: se han colocado el uno al lado del otro y se han unido para constituir esa unidad orgánica que hoy llamamos corazón.

Evidentemente esta evolución debía permitir al organismo realizar más rápidamente altos rendimientos, por eso el impulso rítmico, la conducción del corazón fue comunicada al cerebro propiamente dicho, que estaba en vías de desarrollo y más especialmente al lóbulo temporal derecho, que corresponde al ventrículo izquierdo del corazón.

Nuestro sistema muscular y óseo está igualmente concebido de manera que permita estos super-rendimientos, que aseguran al organismo un mayor campo de acción y mejores condiciones en su lucha por la existencia.

Así como sabemos, la musculatura cardiaca es mitad lisa mitad estriada.

¿Por qué es tan raro que seamos testigos de un infarto de miocardio en el corazón derecho? Es un hecho que el ventrículo derecho está menos musculado que el izquierdo: la sangre que envía al pulmón por la arteria pulmonar no necesita una presión tan fuerte como la requerida para la circulación mayor.

Pero, en principio, el tejido muscular es prácticamente el mismo, la conducción del corazón tiene un funcionamiento análogo, lo mismo que el riego sanguíneo para las arterias coronarias.

Tengamos presente que el infarto de miocardio del ventrículo izquierdo sólo ocurre en los hombres y en mujeres maduras, pero no en mujeres en edad de procreación. Y recordemos además que el conflicto de territorio, que en los hombres es un conflicto sexual, corresponde en las mujeres al conflicto sexual, origen del cáncer del cuello de útero. Os diré de paso, que desde hace meses busco comprender la significación del Foco de Hamer en ciertos hombres maduros en la parte lateral del cerebelo izquierdo.

En el Instituto Central de Radiología de la Universidad de Viena, asistí recientemente como testigo a un examen práctico a una paciente, casi sexagenaria, que se había desplomado en la calle, a raíz de un desvanecimiento sufrido y cuya cabeza había golpeado el suelo del lado derecho, lo que había provocado un hematoma subdural del lado derecho. La paciente había sido operada en seguida. Sin embargo nadie había buscado la causa de este desvanecimiento. En el escáner de esta paciente descubrí un foco edematoso muy fresco en el lóbulo temporal izquierdo, que nadie podía explicar, más una tumefacción extensa en el lóbulo temporal derecho.

La paciente estaba somnolienta de manera que no pude hacer una anamnesis del conflicto, pero ella se encontraba en plena vagotonía con riego sanguíneo en todas las válvulas abiertas (periferia). Pensaba que la paciente debía encontrarse en un estado consecutivo a la solución de un conflicto sexual con cáncer de cuello de útero y que había podido ser víctima de un calambre con descarga cortical o de una ausencia. Pero, hoy en día, tiendo a creer que el cáncer de cuello de útero está siempre más o menos asociado con un infarto del ventrículo derecho.

Por consiguiente, el ventrículo derecho sería por así decirlo el ventrículo femenino, su centro ordenador se situaría en el lóbulo temporal izquierdo y tendría por conflicto, el conflicto sexual femenino.

Vamos pues a asociar el infarto del ventrículo derecho, un cáncer de cuello de útero, así como paralelamente una ruptura de campo, un Foco de Hamer en el cerebelo izquierdo.

Evidentemente me apresuro a consultar mis viejos dosieres y en ver escáners antiguos para ver si esta hipótesis se confirma. He encontrado claramente lo que buscaba. Antes mi atención había sido hasta tal punto acaparada por el descubrimiento del foco en el lóbulo temporal izquierdo, que no había reparado en los focos del cerebelo izquierdo. Por tanto el ventrículo derecho, casi paralelamente a la mama derecha de la mujer, corresponde a la zona lateral del cerebelo izquierdo y al lóbulo temporal izquierdo, como al cuello de útero que proviene de él.

El hombre, que no tiene ni vagina ni cuello de útero, no puede tener carcinoma periférico con desarrollo paralelo al infarto, lo mismo que no está sujeto al carcinoma de mama izquierda, que corresponde en realidad al infarto de miocardio en el hombre, ya que las glándulas mamarias sólo tienen un desarrollo rudimentario.

Parecería que las hormonas masculinas protegen al hombre de un infarto del ventrículo derecho consecutivo a un conflicto sexual de frustración, mientras que las hormonas femeninas protegen a la mujer de un infarto de ventrículo izquierdo consecutivo a un conflicto de territorio, que ella no puede tener durante sus años de maduración sexual, en el tiempo que dura la ovulación. No hay nada más apasionante, lógico y racional que la Biología, y, que la medicina, mientras sea parte de nuestro cosmos.

Así se explicaría por qué no vemos, o casi no vemos, infartos de ventrículo derecho. Se desarrollan a la sombra del cáncer de cuello de útero de la mujer. El hombre sólo está sujeto a ello en edad avanzada, y entonces sin correlación cancerosa.

14. Trastornos visuales en la fase de curación.

Calificados generalmente como senopía por los oftalmólogos, son en realidad trastornos cerebrales de tipo pasajero debidos al edema del Foco de Hamer .

Un amigo mío de 48 años ha sufrido un grave Síndrome Dirk Hamer, con conflicto de territorio, cuando su banco le informó de repente, que iba a poner su chalet a subasta y bloquear de un día para otro su cuenta bancaria, así que ya no podía efectuar ni reintegros ni transferencias. Había trabajado toda su vida en esa casita con su mujer y sus dos hijos mayores.

De un día para otro, perdió el sueño y pensaba en todas las combinaciones posibles para escapar de las garras de su voraz banco. Sufría constantemente de angina de pecho, transpiraciones nocturnas, perdió en unos meses 15 kg. y fue presa de un pánico total. Buscó vender, él mismo, su casa, pero no lo consiguió. Al cabo de cuatro meses y medio de tormento, el banco aceptó una congelación de la deuda. El chalet estaba provisionalmente a salvo, el territorio seguro.

A partir de ese día, comenzó de nuevo a dormir, recuperó el apetito, tuvo las palmas de las manos calientes, reencontró su equilibrio normal y cogió rápidamente peso. Las estenocardias no volvieron a aparecer.

Tres semanas más tarde, en el curso de esta maravillosa fase de calma eufórica, se despertó en el transcurso de la noche con violentos dolores retroesternales, sólo podía estar sentado o de pie, la posición de tumbado le suponía una ansiedad precordial y dificultades respiratorias. Todo esto ocurrió a mitad de la noche, en el curso del sueño más profundo. Estaba lívido, pensaba que iba a morir de un instante a otro, transpiraba abundantemente, tenía dolor de cabeza, náuseas y vértigo. El ECG reveló un infarto de la pared posterior del corazón.

A partir de ese momento, le fue necesario llevar gafas para leer porque veía doble y borroso. Tampoco podía ver claramente a distancia. Este estado duró aproximadamente nueve meses. Después me dijo: "Sabes, ya no necesito las gafas, veo de nuevo tan claramente como antes".

Muchos pacientes con infarto de miocardio y también con cáncer tienen el mismo síntoma, que los oculistas atribuyen, sin razón, a un repentino envejecimiento de la lente ocular. En la mayor parte de los casos se recupera la vista de nuevo cuando el Foco de Hamer desaparece en el cerebro. A menudo ocurre que el paciente ya se ha habituado a sus gafas y se olvida de verificarlas y adaptarlas, pero en realidad, podría haber recobrado su agudeza visual desde que el Foco de Hamer disminuyera.

Hay dos explicaciones posibles para este fenómeno:

1. Podría ser que la vía óptica o el nervio óptico sufrieran una distorsión por el edema, eventualmente, también el centro óptico, ¡lo que es muy posible sobre todo a raíz del infarto de miocardio!

2. Puede que haya perturbación de los nervios motores oculares o de sus núcleos.

Pero en cualquier caso, se trata de un síntoma cerebral y eso no tiene nada que ver con una insuficiencia de la lente ocular.

15. La depresión.

La depresión endógena es la expresión de un conflicto de territorio incompleto en las mujeres en climaterio. Sólo el hombre puede tener un infarto de ventrículo izquierdo, así como un Foco de Hamer en el lóbulo temporal derecho, consecutivo a un conflicto de territorio durante la fase de procreación. Pero las mujeres pueden estar sujetas a este tipo de conflicto después de la menopausia o de la castración.

¿Qué ocurre en el periodo intermedio entre estas dos edades, durante la menopausia, en el curso de la cual las mujeres tienen todavía una función ovárica considerable, pero no la suficiente para una ovulación?

Un cierto numero de casos me ha enseñado que estas mujeres pueden estar sujetas a un conflicto de territorio incompleto, cuyo desarrollo es tan benigno que raramente manifestaran un infarto agudo de miocardio, aunque la tumefacción en el lóbulo temporal derecho sea bastante considerable.

Durante la fase activa del conflicto, las mujeres pueden entonces atravesar una fase de depresión con angina de pecho, y durante la curación pueden tener un episodio de "depresión descompresiva". La depresión será por tanto una "decepción maníaca", en el sentido de un conflicto de territorio.

En el hombre se representa el proceso de igual manera: si su conflicto de territorio tiene lugar mientras produce suficientes hormonas sexuales, es más fuerte que si lo hubiera sufrido con edad más avanzada. En este último caso, el conflicto de territorio, tal como él lo siente subjetivamente, y eso es lo único que cuenta, es una decepción mayor que desemboca finalmente en una manía cascarrabias.

En general, puede que el esquema de Ernst Krestschmer, para quien la depresión tiene la particularidad de la constitución ciclotímica, también denominada maniaco-depresiva por el hecho de que tiene una alternancia a la manía, sólo consiste en el fondo, en establecer una comparación entre el tipo maniacodepresivo ciclotímico y el tipo femenino, mientras que el tipo atlético y el carácter leptosómico-tenso se equipararía con el tipo masculino.

Los hombres pícnicos están más próximos al tipo femenino hasta casi la identificación, que los hombres atléticos, generalmente muy masculinos, o que los hombres con hábito leptosómico, igualmente masculino a su manera (tensa).

El hábito pícnico, más bien femenino-maternal, es sin ninguna duda, típico y conviene más a la embarazada y a la educación de la progenitora. Los hombres pícnicos que tienen las mismas características reaccionan mucho menos en la defensa del territorio que los hombres con el hábito atlético.

Ya se elevaron anteriormente voces para sugerir que se administre, de forma experimental, a los hombres predispuestos al infarto, hormonas sexuales femeninas a título preventivo. Por razones bien comprensibles, riesgo de pérdida de identidad, ese proyecto jamás ha sido puesto en práctica a gran escala. Según lo que he podido constatar, ese tratamiento conllevaría el riesgo natural de provocar depresiones.

16. Infarto y cáncer de mediastino.

Tuve la ocasión de observar, en toda una serie de pacientes, la presencia simultánea de un infarto de miocardio (pared posterior) y un carcinoma de ganglios linfáticos en mediastino, un carcinoma mediastínico microcelular, llamado a menudo con razón carcinoma bronquial.

Si miramos el área correlativa de dos acontecimientos a nivel cerebral, Focos de Hamer, nos sorprendemos al constatar que los focos están muy próximos o incluso imbricados. En este caso los Focos de Hamer se presentan generalmente en posición paraventricular lateral y el correlativo cerebral de infarto, en posición todavía más lateral, en el lóbulo temporal. Los dos fenómenos son contiguos en el plano orgánico (pared posterior de corazón-ventrículo izquierdo, mediastino) y el cerebral. A menudo ocurre que los focos se imbrican y se confunden en un sólo gran foco.

Este fenómeno es de una lógica tan fascinante, plausible y evidente que no deja ya la menor duda sobre el hecho de que el infarto, o más bien la ulceración cancerosa de las coronarias y el carcinoma de los ganglios linfáticos mediastínicos constituyen, en el fondo, fenómenos de la misma naturaleza. Así como el carcinoma de ganglios linfáticos axilares y el cáncer de mama son fenómenos similares, ya que se manifiestan sobre el mismo órgano.

Sólo la exploración del cerebro puede darnos la clave de los enigmas de nuestro organismo. ¡Los tumores y pretendidas "metástasis" en cerebro, que parecían totalmente desordenadas y no respondían a ningún sistema, se convierten en centros muy bien organizados y diligentes de nuestro ordenador cerebral!

Esclerosis en Placa

Me han preguntado a menudo en qué se convierten los Focos de Hamer que podemos ver en el cerebro en el curso de la curación de enfermedades cancerosas, una vez que ésta ha finalizado. No me era posible aportar a estas preguntas una respuesta satisfactoria, porque los síntomas están lejos de ser idénticos. Unas veces, esos Focos de Hamer desaparecen en apariencia o en realidad, otras veces quedan bajo la forma de restos cicatriciales. Es posible que todos los Focos de Hamer queden bajo esta forma cicatricial, pero no sean visibles en el escáner, aunque muchos sí, en RNM (Resonancia Nuclear Magnética).

Estos restos cicatriciales son lo que hemos llamado hasta ahora esclerosis en placas: una cicatriz glial del tejido conjuntivo cerebral, que en realidad debería llamarse gliosis múltiple o resto cicatricial-glial-múltiple de Focos de Hamer. Hemos llegado, por cirugía estereotáxica (sacando una muestra de tejido de esas cicatrices Focos de Hamer) a establecer el diagnóstico histológico. (Profesor V., director del instituto neuropatológico de la Universidad de Fribourg/Brisg.: gliosis, esclerosis en placas, no tumor, no metástasis).

Para los que todavía no han oído hablar de la Ley de Hierro del Cáncer este descubrimiento es sensacional. ¡Parece absolutamente increíble que la esclerosis en placas pueda ser la consecuencia o el resto de un "tumor cerebral" curado, más aún, el resto de un conflicto psíquico con una ruptura de campo en el cerebro y cáncer a nivel orgánico!

Para los que conocen el Síndrome Dirk Hamer, la Ley de Hierro del Cáncer y los Focos de Hamer, es al contrario, una conclusión que se impone. Y por el hecho de que los focos y por tanto las cicatrices son múltiples, se producen en numerosos lugares, las deficiencias nerviosas cerebrales son así mismo múltiples. ¡Es decir, que hasta ahora nadie podía discernir un sistema coherente en esta confusión total!

Recapitulemos brevemente

La Ley de Hierro del Cáncer dice, que todo cáncer orgánico está provocado por un Síndrome Dirk Hamer que pone en marcha un conflicto extremadamente grave, dramático, impacto psíquico vivido en soledad, una ruptura de campo, localizada en un área específica del cerebro.

En razón de la imperfección de nuestros aparatos actuales, es difícil visualizar esta ruptura de campo durante la fase activa del cáncer, en general sólo se puede discernir después de la solución de conflicto, durante la fase de solución del conflicto, bajo la forma de un Foco de Hamer metabólico del cerebro.

Durante la fase de curación, este foco se hincha, se tumefacta por edematización intra y perifocal, para deshincharse seguidamente, al final de la fase de curación. A menudo sucede que el tejido parece desgarrarse, antes de curarse por cicatrización glial, llamada esclerosis en placas. El foco MS o la cicatriz Foco de Hamer consiste pues en tejido glial cicatricial degenerante, modificado: el tejido conjuntivo del cerebro, gliosis. Sólo hay dos tipos de células en el cerebro: las células cerebrales y las gliales. Las células cerebrales son células nerviosas, ya no se dividen, ni siquiera en el Foco de Hamer (que se llama tumor cerebral).

Por el hecho de que estas células cerebrales nunca proliferan, sino que se modifican temporalmente, provisionalmente y a raíz de la ruptura de campo y durante la fase de curación. Mientras que en esta fase de curación, las células gliales (tejido conjuntivo) se multiplican, podemos considerar la gliosis múltiple (hasta ahora esclerosis en placas) esclerosis múltiple, MS) como una ruptura de campo curada, desde el punto de vista de las células nerviosos cerebrales en la cual la cicatriz glial está insertada como un cuerpo extraño. Mientras que el Foco de Hamer reciente comprende siempre, como lo han confirmado innumerables diagnósticos histológicos:

1. Células nerviosas cerebrales, temporalmente modificadas pero no proliferante.
2. Células gliales recientes, proliferantes.
3. Un edema (intra y perifocal.

La cicatriz Foco de Hamer o el foco MS sólo se compone de una vieja sustancia glial degenerante, la Gliosis. De ahí viene el diagnóstico histológico: no tumor, no metástasis.

Resultados clínicos y de laboratorio

Los síntomas de las MS, de las cicatrices Focos de Hamer son múltiples y diversos. Hasta ahora, nadie ha podido descubrir en ellos un sistema. Los focos de gliosis que corresponde a restos de los Focos de Hamer curados, hacen el efecto de cuerpos extraños en el cerebro. La localización de estos focos de gliosis determina las deficiencias del sistema nervioso central tales como cefaleas, nistagmus, parálisis de todo tipo y grado de gravedad, calambres, migrañas, etc.

Hablamos de presión cuando los fenómenos se acentúan o se añaden nuevos. Las causas pueden ser diversas:

1. Se puede producir una alteración del foco MS provocado por un evento cerebro-órgano, independiente del foco MS.

2. Una recidiva del conflicto, seguido de una fase de solución del mismo (fase de curación) puede dar lugar a una nueva edematización del foco MS.

3. En el transcurso de un proceso normal de envejecimiento, como la esclerosis del cerebro, por ejemplo los fenómenos de deficiencia se pueden acentuar.

De acuerdo con los fenómenos clínicos de deficiencia del sistema nervioso central, con parálisis periféricas, etc., observamos múltiples alteraciones discretas del líquido cefalorraquídeo, que están condicionadas también por la localización de los focos MS. Sería presuntuoso afirmar que estamos en condiciones de discernir perfectamente las relaciones causa-efecto hasta en los menores detalles.

Los neurocirujanos de la Universidad de Fribourg/Brisgau, con los cuales he discutido estos resultados, han reconocido que este sistema es perfectamente concebible, negando que sea la única hipótesis plausible. En cualquier caso, no veían mayor objeción.

Este punto de vista es correcto mientras no se tome como base de las relaciones causa-efecto, definidas por la Ley de Hierro del Cáncer, así como la función de los Focos de Hamer en el cerebro. Pero si se les toma como base, entonces la esclerosis en placas es, como ya habíamos mencionado al principio, una consecuencia lógica, casi necesaria, de los Focos de Hamer. También eso han debido reconocerlo los colegas sin rodeos.

Resumiendo:

1. Los Focos de Hamer se componen de células nerviosas cerebrales, no proliferantes, temporalmente modificadas, así como células gliales proliferantes y de edemas intra y perifocales.

2. Por contra, los focos MS o cicatrices Focos de Hamer, sólo comprenden viejas células gliales, o sea gliosis.

Como consecuencia, durante el proceso de curación de los Focos de Hamer, las células nerviosas cerebrales temporalmente modificadas por la ruptura de campo en el momento del Síndrome Dirk Hamer, pueden ser reparadas en gran medida.

 

6. La leucemia.
Capítulo 17 del libro "La Nueva Medicina".

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

La leucemia aguda y crónica

La leucemia figura evidentemente en el número de las enfermedades del mesodermo, es decir, de la membrana embrionaria media. Esta enfermedad, que a decir verdad no es una enfermedad independiente, sino solamente el proceso de curación de una enfermedad antecedente de la médula ósea, deriva su nombre del griego leuco (blanco) y heima (sangre), lo que equivale a la enfermedad de la sangre blanca o, dicho de otro modo, significa que hay de sobra glóbulos blancos en la sangre. Es verdad, salvo que en el hombre en sí, no tiene ninguna importancia para la enfermedad. He tenido la ocasión de estudiar centenares de casos de leucemia entre mis pacientes, y he podido constatar esto:

Ley de la leucemia

1. Toda fase leucémica es precedida de una fase leucopénica.

2. En toda fase leucémica, el número absoluto de leucocitos normales es siempre normal. Los leucocitos normales no están desordenados por el número elevado de blastos, es decir, células jóvenes, que no llegan a madurar.

3. La fase leucopénica precedente a la fase leucémica equivale a la fase activa de un conflicto de desvalorización de sí mismo y de reabsorción del tejido óseo, osteolisis sobre el plano orgánico. La solución de este conflicto de desvalorización de sí mismo, la conflictolisis, vuelve a lanzar la hematopoyesis de la sangre blanca y de la roja, que estaba detenida hasta ahí: la de la sangre blanca, de los leucocitos muy rápidamente, la de la sangre roja, de los eritrocitos y de los trombocitos, con un retraso de 3 a 6 semanas, que llamamos retraso eritropoyético.

No oculto que en 1984, en el momento de la aparición del libro de bolsillo "El cáncer, enfermedad del alma", creía aún que la leucemia era una enfermedad viral. Después, los casos estudiados me han permitido corregir este error. La leucemia es una segunda parte de un proceso canceroso.

En razón de las numerosas cuestiones que se presentan ahora sobre vuestros labios, voy a comenzar por los dogmas que profesaba hasta aquí la medicina tradicional.

La leucemia bajo la perspectiva tradicional

Los dogmas de la medicina clásica, que son muchos, y de los que se atribuyen el monopolio de una medicina titulada conforme a las reglas de la escuela, son muy contradictorias.

Se cree que las "células madres" es decir, las células de la médula ósea que fabrican los glóbulos blancos de la sangre, sufren una alteración cancerosa ocasionando una producción anárquica de glóbulos blancos, arrasando el organismo por fenómenos secundarios y "metástasis leucémicas", susceptibles de producir entonces cánceres completamente normales.

Uno se imagina que la leucemia es variable, que puede tener alternancia de leucemia linfática, mieloide y monocitaria. Es más, se está convencido que puede haber en el mismo paciente alternancias de leucemias aleucémicas y leucémicas.

Según la medicina tradicional, ni el psiquismo ni el cerebro, ni los huesos juegan un rol cualquiera en la génesis de la leucemia.

La confusión de los médicos que se atribuyen la etiqueta de conformidad a las reglas de la escuela es total cuando se habla de tú a tú. Admiten sinceramente no conocer nada.

En la clínica pediátrica de Colonia, un jefe de servicio quería hacer creer a un padre de familia que desde las estadísticas era posible mantener actualmente con vida hasta el 90% de los pacientes afectados de leucemia. Respuesta del padre: "pero doctor, es más bien lo contrario de lo que veo aquí en vuestra clínica. Por mi conocimiento no puede usted hacer profesión del 10% de curaciones, y en la clase de la edad de mi hijo (9 años) no hay ni uno sólo que se libre". El jefe de la clínica le respondió: "sí, en fin, a esta edad, casi seguro".

Mientras que se persigue imperturbablemente test de nuevos tratamientos con quimio, ningún médico la prueba sobre sus propios hijos. Y durante este tiempo, cuando eso debería saltar a la vista, no ven ante la idea de nadie que los hijos, según su edad, manifiesten divergencias psíquicas en función de su desarrollo. ¿Es verdaderamente tan difícil de tener en cuenta en el caso de los pequeños pacientes las diferencias que la medicina constata todos los días en sus propios hijos? Un bebé, un crío, no es "un niño pequeño" y un niño no es "un pequeño adulto".

Lo único que se consiente es escribir sobre las alteraciones psíquicas en los leucémicos: trabajos sádicos sobre los tormentos sufridos por los pacientes "pronosticados" de muerte, pasando de una desesperación a otra, de un pánico peor a las ansias de la muerte, hasta ahí los que parten, en fin como se esperaba. Entonces, encogiéndose de hombros, los médicos dicen: "De todas maneras estaba condenado, no había nada que hacer, puesto que según las estadísticas... ¡mueren todos!".

Sobre el plano terapéutico no se ha descubierto aún ningún medicamento que manifieste una superioridad estadística cualquiera sobre otro. Si bien cuando un nuevo medicamento es lanzado al mercado todo el mundo se precipita sobre él. Se llega hasta someter a los pobres pacientes a los tratamientos quimioterapéuticos intralumbares por vía de inyecciones o de perfusión. Y naturalmente, ningún medicamento puede tener efecto, de hecho justamente se contenta de cuidar los síntomas, en lugar de conocer las causas y de definir el tratamiento en consecuencia.

En efecto, la causa es una desvalorización psíquica de sí mismo. Y sólo el diagnóstico fulminante "leucemia" no puede más que aterrar de nuevo al paciente que comienza todo a remitirse de su desvalorización y a recuperar la confianza. ¿Cómo es posible que esta generación de médicos no haya podido imaginárselo?

Es humillante que los ex-colegas no dominen el diagnóstico corporal. Por eso en ninguna clínica alemana se ha mandado hacer un escáner cerebral a los pacientes leucémicos, y con mayor motivo una radiografía del esqueleto. Un día que reclamaba en la Universidad de Bonn un escáner cerebral, los médicos no hicieron más que mover la cabeza: ¿Para qué un examen excéntrico y tan inútil? Ahora bien, hace falta saber que ningún paciente manifiesta más síntomas cerebrales (ganas de vomitar, vértigo, cefaleas, obnubilación, etc.) que los leucémicos.

Es pasmoso también que tantos especialistas altamente cualificados no se hayan percatado jamás de que la evolución de la leucemia no es, sino precisando mejor, el proceso mórbido de una enfermedad, sino más bien de un convaleciente que sale de su enfermedad.

Es que la medicina moderna arrogante no se interesa por las diversas inervaciones vegetativas, tales como la simpaticotonía o la vagotonía. Mira con condescendencia a los médicos de la selva virgen, que precisamente nada les interesa tanto como las cosas psíquicas.

Argumentos en contra del caos dogmático
 

1. Si las células inmaduras, los blastos que se encuentran en la sangre, fueran verdaderas células cancerosas, continuarían presentando mitosis. ¡Evidentemente, no la hacen! Le falta en consecuencia el criterio que el dogma de la medicina tradicional exige de una célula cancerosa, a saber, que puede proliferar por división.

2. No encontramos en ninguna parte del cuerpo "focos cancerosos de leucocitos metastásicos" procedentes de leucocitos diseminados habiendo recuperado la facultad de multiplicarse por división.

3. Sin embargo, de auténticos focos cancerosos, por ejemplo: las manchas redondas en el pulmón, que tanto como los carcinomas son de origen endodérmico, son calificadas claramente de "metástasis leucémicas". Es completamente absurdo: en efecto, ¿cómo se podría el que los blastos de origen mesodérmico, de quien se sabe por marca radioactiva que no hacen jamás más división en el cuerpo, puedan producir a elección cánceres de origen endodérmico o ectodérmico? Es el que pare de un ternero.

4. Jamás se ha visto morir a un hombre de blastos, por numerosos que fuesen. En efecto, los blastos mueren al cabo de unos días. Entre los centenares de pacientes que se han hecho tratar según mis consejos, el número elevado de leucoblastos durante la fase de curación recaen espontáneamente a los valores normales, sin el menor problema y la menor complicación, una vez terminada esta fase de curación. En realidad, el paciente había tenido estos "valores normales" de "leucocitos normales" durante la fase leucémica.

5. Cualquiera que sea el número de blastos contenidos en la sangre, el resto de "leucocitos normales" es casi siempre, en número suficiente para rechazar una infección bacteriana. ¿Qué hay por consiguiente perturbación de los blastos? Esto no son más que desechos inofensivos, el acento está puesto sobre el carácter inofensivo.

6. Los fenómenos observados a propósito de los blastos concuerdan con la Ley de Hierro del Cáncer, en virtud de lo cual los leucoblastos circulan por la sangre, y por consiguiente separados nerviosamente del cerebro, no pueden más manifestar la tendencia a la mitosis.

7. Así por consiguiente, las pruebas negativas son irrefutables, y por lo demás no podría multiplicarse indefinidamente. Pero además estoy en situación de hacer la demostración de pruebas positivas en número ilimitado, porque cada caso debe desarrollarse como sigue:

1. Cada paciente leucémico debe haber sufrido antes un conflicto de desvalorización de sí mismo con DHS. Seguido de una fase de conflicto activo con simpaticotonía. Cada paciente debe encontrar una solución a su conflicto, una conflictolisis (CL), porque ¡la fase leucémica es el mejor síntoma de la fase de curación!

2. Todo paciente debe tener un Foco de Hamer más o menos circunscrito (caso de los niños: generalizado) en la médula del cerebro, en el lugar preciso el cual señala la parte del esqueleto correspondiente al tenor del conflicto.

3. Cada paciente presenta durante la fase activa del conflicto (fase Ca) osteólisis óseas del sistema esquelético, o bien (en los casos sin gravedad) del sistema linfático, con depresión simultánea de la hematopoyesis de la sangre roja como de la sangre blanca. Cuando interviene una conflictolisis, se produce entonces una recalcificación de osteólisis acompañada de una fuerte edematización del tejido óseo y de fuertes dolores provocados por la tensión del periostio. Después de la conflictolisis, al principio de la fase pcl, la hematopoyesis arranca con un fuerte empujón. Hay desde luego producción excesiva de leucocitos, en su mayor parte inutilizables (blastos). Después el retraso eritropoyético habitual de 4 a 6 semanas, hay paralelamente el arranque de producción de eritrocitos y trombocitos, que ahí además comienza por un gran número de células de calidad inferior, por ejemplo: eritrocitos con menor capacidad de absorción del oxígeno, entrando una "anemia retardada con leucemia simultánea" entre la conflictolisis y la normalización de la sangre roja.

4. Todas las numeraciones efectuadas en la sangre periférica durante la fase leucémica son objetivamente falsas, por la simple razón de que la "medicina de escuela" no tiene en cuenta el hecho de que la vagotonía es, cualitativamente, una fase completamente particular. De hecho, no toma en consideración que durante la fase vagotónica los vasos sanguíneos periféricos tienen mucho más volumen que durante la fase simpaticotónica o normotónica. El hematocrito, por ejemplo, es el informe de los eritrocitos de la sangre en su volumen total. Pero este cálculo no vale en tanto como que el volumen vascular pueda ser estimado igual o comparable a los de otros pacientes. ¡Ahora bien, este no es el caso! Haría falta poner al hematocrito en relación con el volumen total de la sangre circulante, con la cantidad absoluta de eritrocitos en la sangre periférica. Es sólo la comparación lícita, la sola relación viable. Así, un niño leucémico está convaleciente, es decir en vagotonía, y si la numeración indica 2,5 millones de eritrocitos/mm, hace falta tener en cuenta el hecho de que los vasos en vagotonía están largamente dilatados y que por consiguiente hay un volumen sanguíneo dos veces más elevado en la periferia. De suerte que en realidad este pequeño leucémico tiene, en cifra absoluta, tantos eritrocitos en su sistema vascular como una persona normal: pero hasta aquí, por tanto, era juzgado "gravemente anémico". Su fatiga condicionada por la vagotonía llegaba a ser, por error de interpretación, una "fatiga anémica". Se le administraba transfusiones cuando en realidad no había necesidad, de la que no tenía necesidad más que por "razones dogmáticas". En efecto, no es del todo necesario que el paciente sepa en la medida de suministrar el buen resultado de pruebas psíquicas que él no puede efectuar mientras no es encuentre en vagotonía: hace falta, al contrario, que repose y atienda la fase de curación, que se cuide como lo hace también todo animal. Los valores tan objetivos de la fórmula hematológica eran en realidad una piadosa impostura porque no tenían en cuenta el factor más importante.

Ahora espero naturalmente de vuestra parte, queridos lectores, toda una salva de cuestiones, el que de vosotros tiene más corazón: ¿por qué, el qué o de qué mueren pues las personas acometidas de leucemia?

Respuesta: casi nadie muere de leucemia en nuestra casa. El 90% de pacientes muere por razones yatrogénas, de decir, de una pretendida terapia, que de hecho no es más que una pseudoterapia, o bien por no tratamiento yatrogéno de complicaciones normales. Prácticamente ningún animal muere de leucemia cuando se le deja en paz.

En efecto, la leucemia (hace falta que insista de nuevo en esto), es de hecho el mejor signo de curación del conflicto probable de desvalorización de sí mismo. Es absurdo considerar una curación como una enfermedad.

Pero, ¿que es del resto de las complicaciones?

Así pues, mientras que la leucemia tiene ya la conflictolisis tras ella, sino no sería leucémica, los conflictos de desvalorización aún en estado activo tienen esta conflictolisis delante de ellas. Una vez que se está en presencia de una leucemia, la complicación resultante de la imposibilidad de resolver un conflicto de desvalorización de sí mismo, no se presenta. Es precisamente la solución del conflicto la que ha transformado la depresión de la médula ósea en leucemia, es decir, en producción frondosa de elementos figurados de la sangre durante la fase de curación.

Admitiendo o suponiendo que la solución del conflicto permanezca constante, es decir, que no tenga reincidencia, y no más desvalorización provocada por un diagnóstico y un pronóstico pesimista, quedan esencialmente tres tipos de complicación:

1. Anemia y trombopenia. El retraso eritro-trombopoyético en el curso de las 6 primeras semanas consecutivas a la conflictolisis: Es posible que el paciente muera en el curso de la fase de curación (fase pcl) de una anemia o de una hemorragia debido a una trombopenia. Bajo las condiciones clínicas de un hospital, estas complicaciones no constituyen normalmente un problema. Por el momento esto no es más que un problema de ignorancia.

2. Fractura espontánea. Si el conflicto de desvalorización de sí mismo ha durado mucho tiempo, puede ser que las ostéolisis del sistema esquelético hayan tomado tales proporciones que se produzcan fracturas espontáneas. Las más temibles, a mi parecer, son aquellas que entrañas una lesión del periostio. Se producen entonces los llamados sarcomas, una proliferación ósea en el tejido, que si bien es inofensiva en principio, puede suscitar problemas mecánicos considerables. Pero a condición de establecer un diagnóstico correcto y de tener la competencia requerida, esto no deberá pasar de problemas insuperables. Por eso, el problema mayor es el de la ignorancia de los médicos.

3. Tumefacción cerebral en la médula. En el curso de la fase de curación vemos, en toda enfermedad cancerosa, una tumefacción cerebral en la zona del foco de Hamer, a saber por una analogía exacta con las partes del esqueleto concernientes, en la médula del cerebro. Esta tumefacción puede conducir pasajeramente a un estado precomatoso o propio comatoso en el paciente (cerebral). Este estado interviene tanto más fácilmente el paciente, como es corriente actualmente, es saciado de líquido 24 horas seguidas (perfusión). Pero estas complicaciones de tipo pasajero son clínicamente fáciles de controlar por los productos simpáticomiméticos, como la Cortisona, la Penicilina, etc. También allí, la ignorancia de los médicos es el más grande handicap.

Luego, por simple ignorancia o malevolencia se interviene en el proceso biológico de curación por intoxicación química y bomba de cobalto. Inflingen también perjuicios duraderos en la médula ósea y en las glándulas genitales, se multiplican las posibilidades de complicación. De hecho, además de la depresión hematopéyica debido a los conflictos, la médula ósea debe aún lograr las lesiones tóxicas extremadamente graves provocadas al nivel de las células madre de la médula ósea. Todo esto se hace pensar hoy día en los suplicios más cínicos infligidos por los verdugos de la Inquisición. El que ha inventado este instrumento de tortura que es la quimio, merece que se le levante un monumento en el infierno: ¡querer curar a un hombre enfermo poniéndole más enfermo aún!, y todo esto por una ignorancia cínica.

La castración toxicógena y radiógena tiene un efecto particularmente desvalorizante.

Imaginemos, el lector deberá excusarme por este ejemplo: un ciervo, dueño de su territorio, que ha sido castrado y que debería a pesar de todo encontrar su seguridad, la conciencia de su propio valor. Es imposible. Es igualmente imposible el hecho de defender el territorio que le pertenecía hasta allí. Si, por una razón u otra, había perdido su seguridad primero, después de una desvalorización de sí mismo, este conflicto va aún a acrecentarse, a elevarse con fuerza. Ocurre lo mismo en los humanos. Sólo una medicina ignorante, que creía poder aplicar a las enfermedades un tratamiento sintomático en función de los síntomas y veía en el cáncer un tumor diabólico, que se procedía a extirpar por cauterización, el veneno y el bisturí como en tiempos de la Inquisición medieval: sólo una "medicina primitiva" sintomática podría practicar este citodiagnóstico enfático y primitivo, sin tener en cuenta el psiquismo y el cerebro de los pacientes.

Cuando estaba estudiando, se nos había enseñado que los pacientes atacados de leucemia tenían siempre el mismo tipo de célula, es decir una leucemia linfoblástica, una leucemia mieloblástica, una leucemia indiferenciada, una leucemia promielocitaria, una leucemia monocitaria, etc. Todo esto era inexacto, como se puede verificar hoy día en no importa cuál manual. Los tipos de células varían. ¿Por qué es así? No hago más que hacer conjeturas. Presumo que eso depende de la constelación del conflicto y de la localización que es seguida de la ostéolisis.

Lo que nadie llega a comprender es porqué esta consonancia, que está ahora generalizada, no ha incitado hace tiempo a los hematólogos y cancerólogos a reconocer públicamente el fallo y lo absurdo de sus dogmas. En efecto, si la leucemia era declarada por una "célula hecha anárquica" se tiene la pena de comprender porqué esta célula madre engendraba invariablemente en los diferentes niños. Estos dogmas de la medicina supuestos conforme a las reglas de la escuela no constituyen un sistema, como nos quieren hacer creer aquellos que se conforman, pero un "no sistema", absurdo, esos famosos "vestidos nuevos del emperador", a los que todo el mundo cree, sin jamás haberlos visto, tanto como las células cancerosas circulan en la sangre, que nadie jamás ha visto, pero del cual todo el mundo está sin embargo obligado a creer que deben producir la supuesta "metástasis", a saber ¡metástasis siempre totalmente diferentes desde el punto de vista histológico y derivando del mismo modo hojas embrionarias totalmente diferentes!
 

Fase Ca.

Desvalorización de sí mismo.

Proc. cerebral médula.

Pammielotisis.

Fase pcl.

Revalorización por solución del conflicto.

Edema de la médula del cerebro,
signo de curación.

Panematopoyesis
con retraso de la sangre roja.

Vamos ahora a recorrer sistemáticamente los diferentes estados de evolución de la desvalorización de sí mismo, de los Focos de Hamer correspondientes en la médula del cerebro y de la ostéolisis de los huesos. Pero antes conviene mencionar una particularidad importante del hecho de que la leucemia es tratada en la práctica médica como un capítulo autónomo, en razón justamente de su gran importancia, aunque falta a decir verdad, el tratar todo simplemente entre las enfermedades cancerosas de la membrana embrionaria media.

La membrana embrionaria media o mesodermo, es en efecto la que en todo el cuerpo es responsable de la cicatrización de las heridas. Por consiguiente, lo mismo cuando se trata de tumores cancerosos derivados del endodermo o del ectodermo, la curación por cicatrización, encapsulamiento, etc. es asumida por el tejido conjuntivo del mesodermo. "Sola" la curación propiamente dicha por edematización pericarcinomatosa está asegurada por la membrana embrionaria correspondiente.

La facultad de regeneración cicatricial o de formación queloide es propio de todas las células mesodérmicas. Es la razón por la que el conjunto de enfermedades cancerosas de los órganos de la membrana embrionaria media evoluciona de manera netamente diferente de las otras dos membranas embrionarias. En el caso de los huesos, por ejemplo, durante la fase del conflicto activo de ostéolisis, hay reabsorción de células del tejido óseo, mientras que cuando se trata de cánceres de la membrana embrionaria interna o externa, se observa durante esta fase activa una multiplicación de células por proliferación celular. Lo que hay de típico en la fase del activo del cáncer de huesos es la necrosis, entonces en cambio, durante la fase de curación (fase pcl) se asiste a proliferación muy bien organizada de células de callo. La preparación histológica no permite a los histologistas establecer una distinción entre el callo que suelda los dos fragmentos de un hueso fracturado y la recalcificación de la ostéolisis por el cáncer de huesos.

Como me aseguraba recientemente un profesor de patología, la decisión es tomada en función de las radiografías: lo mismo que decir que el examen histológico es prácticamente superfluo. De hecho, la proliferación de las células conjuntivas o de las células óseas en el curso de la fase de curación es todo un hecho normal. Sin embargo, los histologistas hablan entonces de sarcoma, sobre todo cuando esta proliferación del tejido conjuntivo es superabundante y poco excesiva (v. sarcoma).

En realidad, tengo a bien el especificar, esta proliferación exagerada no tiene en principio nada de patológica: en la medida en que no molesta, no tiene problema mecánico coincidiendo en no estrangular nervios, arterias, etc., es antes una cuestión de orden cosmético y estético, que no compromete el bienestar y la salud del paciente. En el fondo, es como una gruesa cicatriz, un queloide cicatricial. Sobre el plano psíquico, muchos hombres tienen el mal de soportar un "exceso" anodino, que por lo demás, no molesta prácticamente jamás a los animales.

Así, la leucemia es a pesar de todo, una manera de proliferación sarcomatosa de células sanguíneas. Tiene esta diferencia después que las células en exceso e inmaduras presentan deficiencias cualitativas, son eliminadas del organismo al cabo de algunos días. Durante la fase activa del conflicto (fase Ca), el estado de simpaticotonía provocado por el cortocircuito en el cerebro hace que las células madre de la médula ósea permanezcan largo tiempo en depresión hematopéyica, si bien acaban por no producir del todo células sanguíneas. Llamamos a eso una pammielotisis, es decir una tisis de la médula ósea.

La conflictolisis destruye el vértigo. Los frenillos son desbloqueados o aflojados, una fuerte impulsión hace arrancar la producción de la médula ósea. Pero esta hematopoyesis, al principio, se pone a suministrar principalmente mercancía de desecho, los blastos, es decir células jóvenes e inmaduras, ¡las más anodinas y más inofensivas que existen! Afirmar lo contrario sería una contraverdad, porque no se puede citar un solo perjuicio causado por los blastos. Con el tiempo, la calidad de estas células, que desde luego dejaban mucho que desear, va mejorando cada vez más, y al cabo de algunos meses, la médula ósea tiene de nuevo dominada la eritropoyesis. A condición, sobre todo, que la solución del conflicto aguante y que se dominen las complicaciones posibles (anemia pasajera, tumefacción cerebral, ostialgias).

Si las fases del conflicto activo y las fases pcl alternan frecuentemente y en corto plazo, como es a menudo casos en la vida cotidiana frente a las realidades imprevisibles, entonces los hematólogos hablan, naturalmente sin poder explicárselo, de "leucemia aleucémica". Lo que quiere decir: los primeros signos de un impulso leucopoyético aparecen ya bajo la forma de blastos, sobre todo en la médula ósea, pero el número de leucocitos es en el conjunto bastante reducido. Los hematólogos aún no han comprendido esta singular combinación, lo que no tiene nada de extraño por otra parte, porque a menos de tener en cuenta la situación conflictual, nadie puede orientarse.

N.B.

La leucemia es la segunda parte de una enfermedad, a saber la fase de curación (pcl) después de la solución del conflicto .

En el plano psíquico : estado después del conflicto de desvalorización.

En el plano cerebral : Foco de Hamer en la médula del cerebro.

En el plano orgánico: curación después de la ostéolisis de huesos y el carcinoma de los ganglios linfáticos, proliferación del tejido conjuntivo después de la herida, que constituye una clase de desvalorización localizada.

El osteosarcoma y el linfosarcoma son una clase de curación excesiva, lujuriante, después de la desvalorización o la herida propia.

El sarcoma conjuntivo corresponde a la evolución leucémica, sin modificación de la célula sanguínea.

Este esquema no es un modelo, un programa intelectual, es rigurosamente verificable y demostrable en cada caso individual. Es pues una ley biológica. En otros términos, eso significa sobre el plano:

Ontogénico: Todos los sarcomas derivan de la membrana media del embrión, del mesodermo, constituyen por consiguiente una unidad.

Psíquico: Todos los sarcomas del tejido conjuntivo y de los huesos son la fase de curación consecutiva a la solución de un conflicto de desvalorización de sí mismo. Los conflictos más fuertes provocan ostéolisis, los menos fuertes conflictolisis de los ganglios linfáticos, o linfosarcomas. Los más débiles habían provocado alteraciones de los vasos y tejidos conjuntivos.

Cerebral: Las áreas correspondientes son todas localizadas en la médula: pero la localización es craneal en el organismo, frontal en el cerebro (médula), caudal en el organismo, occipital en el cerebro. Así, la cabeza y los brazos tienen sus áreas correspondientes en una región frontal, las piernas en una región occipital.

Orgánico: Al número de órganos atacados figuran todos los órganos de sostén que derivan de la membrana media, el mesodermo. Tienen todas sus áreas correspondientes en la médula del cerebro. Todos están atacados facultativamente en el momento de una desvalorización, en función de la asociación que se produce en este momento: huesos, ganglios linfáticos, vasos, tejidos conjuntivos.

Del mismo modo, la distinción entre leucemias agudas y crónicas no se comprende si no se tiene en cuenta en cada caso la situación conflictual especial: las leucemias resultan de un conflicto de desvalorización de sí mismo agudo y dramático, se trata generalmente de un proceso o de un problema único, que permanece conflictual durante un cierto tiempo, mientras que las leucemias crónicas resultan de conflictos que en el intervalo no tienen un tema de actualidad y pasan a segundo plano, pero que salen a la superficie de vez en cuando. Voy a poneros algunos ejemplos.

Renuncio deliberadamente a pasar revista a las diferentes formas de leucemia al estilo practicado hasta aquí en los manuales clásicos, tanto más como que los diferentes tipos de leucemia pueden variar, como he dejado ya mencionado. Si sé un día qué diferencias de orden psíquico y cerebral invitan a buscar, suponiendo que haga falta buscar por detrás, me ocuparía muy gustoso. Mientras tanto, presumo simplemente que las leucemias agudas y crónicas están estrechamente emparentadas en el sistema linfático, que son generalmente por causa de una desvalorización de sí mismo en un menor grado de profundidad.

A notar por otra parte que la médula del cerebro es la única región que he descubierto hasta aquí, donde las transiciones entre el conflicto de desvalorización de sí mismo producido por un D.H.S. y una desvalorización de sí mismo más progresiva son corrientes. Esta manera de desvalorizarse es lo que se llama también descalcificación o desmineralización.

En los adultos se llega aún a establecer poco más o menos una distinción, de hecho que en el caso de la desvalorización de sí mismo producido por un D.H.S., el área de la médula edematizada durante la fase de curación está circunscrita, cuando la desmineralización está más difusa. La distinción es más difícil cuando se trata de un niño o de jóvenes pacientes, de los cuales las reacciones son frecuentemente más generalizadas, lo mismo cuando se trata de una desvalorización de sí mismo producida por un D.H.S.: hace falta decir que en este caso el área conflictual no está bien circunscrito, pero generalizada, lo que corresponde más bien a la sensibilidad infantil. ("Mamá me ha zurrado, me ha cogido con gripe, soy su bestia negra").

La terapia de la leucemia

La terapia de la leucemia puede ser dividida en dos grupos importantes:

1. La terapia durante la fase preleucémica del conflicto activo, o dicho de otro modo: la terapia del cáncer de huesos en la fase del conflicto activo, lo que se traduce sobre el plano hematopoyético por:

- La anemia.
- La leucopenia = pammielotisis (tisis de la médula ósea o depresión).
- La trombopenia.

2. La terapia de la fase leucémica postconflictolítica, la fase de curación después de la solución del conflicto de desvalorización, la fase de recalcificación después del cáncer de huesos, lo que se traduce sobre el plano hematopoyético por:

1. Primer estadio: directamente después de la CL hay aún anemia, leucopenia y trombopenia.

2. Segundo estadio: aún hay anemia, pero ya de leucocitosis, aunque todavía hay trombopenia. Es en este estadio cuando la mayor parte de las leucemias son descubiertas, de hecho los pacientes están abatidos y cansados.

3. Tercer estadio: de 4 a 6 semanas después del principio de la leucemia, la producción de eritrocitos y trombocitos comienza a entrar en línea de espera, pero una gran parte de las células rojas son aún inmaduras, y por consiguiente, su capacidad funcional es deficiente.

4. Cuarto estadio: producción excesiva de células sanguíneas blancas y rojas, pan-policitemia vera.

5. Quinto estadio: normalización de las condiciones tanto en la sangre periférica como en la médula ósea.

Estos son los estadios habituales de evolución. En principio, esto pasa así para todo conflicto de desvalorización de sí mismo, desencadenado por un D.H.S. y seguido de un período de conflicto activo con fase postconflictolítica. Por tanto, hay una solución del conflicto. Por lo demás, la última fase es la condición indispensable para que intervenga la "suerte de una leucemia".

Estos estados de evolución son en principio idénticos para el hombre y el animal. Se trata de la evolución biológica en el caso más favorable. Una vez que se conoce este modo de evolución biológica, la terapia de la leucemia es relativamente simple y coronada de éxitos. No tardaréis en descubrirlo vosotros mismos. Sin embargo, no es juicioso querer trata la segunda parte de la enfermedad, es decir la fase de curación, estando aún dada la primera parte, a saber la fase activa del conflicto, la cual puede volver en todo momento.

Por otra parte la duración del conflicto y la intensidad del mismo, nos dice mucho sobre la duración probable de los estados leucémicos. Si tenemos la suerte, nosotros los médicos, de caer sobre una leucemia, donde el individuo tiene ya resuelto él mismo su conflicto de desvalorización de sí mismo. Hace falta que sepamos todo con precisión: ¿en qué época ha tenido lugar el D.H.S., cuál era en particular el contenido del conflicto? ¿Cuánto tiempo ha durado el conflicto, cuál era su intensidad? ¿Ha tenido antes ya fases de solución del conflicto, que fueron seguidos de nuevas recidivas del conflicto? ¿En qué momento ha tenido lugar la última solución del conflicto? ¿El conflicto está resuelto definitivamente? ¿Cuándo ha vuelto a tener el paciente apetito? ¿A partir de cuándo ha podido dormir de nuevo? ¿Desde cuándo tiene de nuevo las manos calientes? ¿A partir de cuándo ha tenido la sensación de compresión cerebral (la cabeza que estalla)?

Conviene recoger cuidadosamente los datos clínicos para tener un resumen lo más completo posible. Y es un mandato imperativo en todo esto, porque es verdad: sobre todo no tener pánico. La mayor parte sobrevive, siempre que se tome como hace falta. En efecto, el paciente leucémico es ya un rey, pues evidentemente ya tiene resuelto su conflicto.

Vamos pues a ocuparnos seriamente de cada una de las tres fases y de los estadios, porque sé muy bien hasta qué punto queridos lectores, ardéis por aprender con detalle cómo se debe pasar.

Pero antes vamos a exponer esquemáticamente cómo funciona la hematopoyesis:
 

Célula Madre:

Eritropoyesis

Eritrocitos

Granulocitopoyesis

Neutrófilos

Eosinófilos

Basófilos

Monocitopoyesis

Monocitos

Megacariopoyesis

Trombocitos

Sistema linfático

Células T

Células B

 

El esquema anterior demuestra que todas las células sanguíneas provienen de la misma célula madre. Esta célula madre se encuentra en la médula ósea, el centro de fabricación de la sangre de nuestro organismo. El conjunto del proceso se llama hematopoyesis (de haima, sangre, y poiein, hacer).

Aún hoy no se está del todo de acuerdo hasta qué punto se sabe exactamente dónde y porqué son fabricados los linfocitos. Los linfocitos se consideran que nacen en el sistema linfático (hay quien añade que en el bazo y los ganglios linfáticos y sin sentido en el timo), pero a partir de las células madre inmigradas de la médula ósea. Tampoco se está aún de acuerdo sobre el lugar de fabricación de la sangre en el curso de la ontogénesis.

Entre el segundo y el octavo mes de embarazo, el hígado y el bazo participan también en la hematopoyesis, pero en seguida son reemplazados definitivamente por la médula ósea. Y aunque en los períodos donde la médula ósea es considerada incapaz de fabricar sangre, el hígado y el bazo habrían tomado el relevo hematopoyético. Es lo que se imaginaba hasta aquí. Pero estimo que sobre un cierto número de puntos esta concepción es errónea.

Desde el comienzo, la hematopoyesis ha sido siempre una tarea adjudicada a la membrana embrionaria media, y sin embargo ocurre lo mismo ahora. El bazo y los ganglios linfáticos son órganos derivados del mesodermo. Que ellos hayan sido o estén capacitados para fabricar células madre es completamente comprensible. Pero no puedo comprender en cuanto al hígado y al timo, que son ambos órganos del endodermo. En efecto, que células madres mesodérmicas puedan inmigrar a un órgano endodérmico, es cierto, teóricamente posible, ya que de hecho los vasos sanguíneos de origen mesodérmico han inmigrado también en cada órgano, pero me cuesta trabajo concebirlo respecto a la determinación funcional.

Sea lo que fuere, es una discusión puramente académica. Y para nuestro propósito da lo mismo saber si todas las células sanguíneas son fabricadas en la médula ósea, o si los linfocitos derivan del tejido linfático, suponiendo precisamente que la médula ósea y los ganglios linfáticos son cerebralmente vecinos desde el doble punto de vista de los conflictos y de la localización de los Focos de Hamer en el cerebro.

Todas estas células sanguíneas derivadas de la célula madre pueden ser numéricamente excesivas. Hasta aquí no se había advertido ni se sabía que este exceso no era más que pasajero y que la mayor parte de las células excesivas eran inmaduras, presentaban una deficiencia funcional, y por consiguiente no eran más que desecho. En efecto, como ya hemos advertido a propósito de los leucocitos de constitución morfológica normal en el cuadro de la leucemia, parece que el organismo cuida constantemente de que haya suficientes leucocitos normales, cualquiera que sea el número de blastos en suplemento.

Encontramos pues:

- Una eritrocitemia: cuando hay muchos eritrocitos.
- Una leucemia mieloide: cuando hay muchos granulocitos.
- Una leucemia monocitaria: cuando hay muchos monocitos.
- Una leucemia linfocitaria: cuando hay muchos linfocitos.
- Una trombocitosis: cuando hay muchos trombocitos (muy raros, juzgados infensivos hasta aquí).

Por consiguiente, además de la multiplicación de los leucocitos, es decir leucemia, también hay multiplicación de eritrocitos, es decir eritrocitemia o eritremia, que también es considerada como una enfermedad, pero que en realidad no es más que la fase de curación excesiva de la sangre roja, mientras que una vez resuelto el conflicto de desvalorización de sí mismo, la anemia ha dado lugar a la eritremia y a la leucemia. Esta acumulación de las dos, que se produce habitualmente al menos a corto plazo al final de todo proceso de curación, es lo que se llama pan-policitemia: la medicina tradicional lo ve igualmente como una enfermedad y prescribe en consecuencia un tratamiento con citostáticos, demostrando así una total ignorancia de las relaciones de causa-efecto.

Esta divagación, que me ha traído a pasar revista a las concepciones defendidas oficialmente por la medicina tradicional, no tenía otro fin más que ayudaros a clasificar medianamente los diagnósticos de los cuales se os advierte desde hoy. En realidad, estos diagnósticos son, naturalmente, absurdos y los pronósticos efectuados ignorando las relaciones de causa-efecto, lo son, evidentemente aún mucho más: para la medicina tradicional, todo lo que es excesivo o insuficiente denota enfermedad. Pero de hecho, es verdad que todavía no se puede calificar de normal una fase de curación, ni de mórbido. En efecto, todo proceso de curación es en principio un acontecimiento positivo, muy regocijante, del mismo modo si, en razón de la ignorancia médica se puede morir de las complicaciones, particularmente de complicaciones yatrogénicas, es decir provocadas por el médico.

Después os daréis cuanta mejor en qué punto era insensato querer establecer una clasificación puramente morfológica de una supuesta enfermedad en función de un excedente, o de una insuficiencia de cualquier tipo de células. Sin contar que el tipo de célula era capaz de cambiar enseguida, metamorfosearse en la misma persona (pasando por ejemplo de la leucemia mieloide a la linfocitaria y viceversa), e imaginarse enseguida que hacía falta "normalizar" por la fuerza, en lugar de atender pacientemente, tras la larga sequía de la médula ósea provocada por la fase activa del conflicto con depresión de la misma, la producción excesiva de células inmaduras y defectuosas, durante la fase de curación se esté calmado y que la médula ósea sea remitida sabiamente, como en el pasado, a no producir más que células "normales".

¡Pero para eso haría falta saber que la leucemia es una fase de curación benéfica!¡Y por eso haría falta comenzar por saber lo que es una vagotonía de curación! Y por eso haría falta saber lo que dice la Ley de Hierro del Cáncer. ¡Pero hace 6 años que esta ley es boicoteada sistemáticamente y hecha objeto de un placaje total!

La terapia en la fase activa del conflicto, la fase preleucémica

La condición previa en toda terapia juiciosa de la leucemia es la reconstitución retrospectiva del acontecimiento conflictual, que es desarrollado antes de la fase leucémica. A este efecto es indispensable establecer un cuadro sinóptico de todos los datos y síntomas psíquicos, cerebrales y orgánicos disponibles, ¡relativos a la génesis y a la evolución del acontecimiento conflictual!

No es posible atender bien una leucemia sin estar al corriente de la enfermedad propiamente dicha, que ha precedido a la leucemia. Este conocimiento me ha suministrado cantidad de datos importantes para orientarme: desde luego, sobre el plano psíquico: ¡ el más importante es siempre conocer el D.H.S. ! Me informa sobre la duración máxima del conflicto y sobre su intensidad.

Así que, lo esencial es conocer la evolución del conflicto y, en particular sobre su intensidad.

Lo que cuenta después es saber exactamente en qué momento se produce la conflictolisis. Es necesario que preceda a la leucemia, sino el paciente no tendría leucemia.

A continuación vienen los puntos para orientarse en el cerebro:

Si se dispone de un escáner cerebral, su conocimiento es muy ventajoso. Puede indicar si además de la desvalorización de sí mismo, ha tenido un conflicto de territorio o, por ejemplo, un conflicto de miedo en la nuca, hasta un conflicto central ¡particularmente por comparación con los escáners cerebrales durante la fase leucémica!.

Después los puntos para orientarse en los órganos:

Es muy útil conocer los resultados de los análisis sucesivos de la sangre, la evolución de los valores sanguíneos durante la fase activa, saber a partir de cuando se ha constatado eventualmente una anemia (pasada generalmente desapercibida), en qué sitio se ha observado ya la osteolisis mediante las radiografías del esqueleto, cuál ha sido la importancia de la leucopenia y de la trombopenia. ¡Todo médico debe tener el material de un detective!, ¡Merece la pena hacer este esfuerzo, sin tener en cuenta que es apasionante!. Pero lo esencial es que eso ayuda al paciente favoreciendo una confianza fundada objetivamente. No tarda en cooperar activamente, ¡porque tiene el sentimiento de trabajar útilmente en su propia terapia!.

Importa siempre tener claramente conciencia de "¡la suerte que es la leucemia!"

En efecto, qué suerte tiene el paciente leucémico si se le compara con el del conflicto que está aún activo y tiene el cáncer de huesos: ¡ha alcanzado ya la fase postconclictolítica!. Es completamente legítimo subrayar el aspecto positivo de esta evolución favorable, porque el paciente tiene con derecho razones para esperar. Las concepciones prescritas de una leucemia considerada como una enfermedad mortal por blastos perniciosos, que hacía falta extirpar como en la Edad Media por la espada, el veneno y el fuego en medio de tormentos, todas estas viejas historias horribles deben ser denunciadas como las secuelas de una época manchada por la necedad y la arrogancia de injustos sin escrúpulos, pero que esperamos, desde este momento, esté definitivamente acabado.

En cuanto a vosotros, médicos, ¡guardaros bien de tomar a la ligera esta primera parte del tratamiento de la leucemia!. Eso tendría consecuencias enojosas para los pobres pacientes a los que creéis justamente ayudar. Mientras que desde hoy no se obligue al portillo para cuidar a los pacientes atacados de leucemia, porque son considerados como consagrados a la muerte (lo mejor que se extrae de su deseo, es que se termine pronto), ¡pronto se verá a los médicos disputarse los «casos» más interesantes como los de un paciente leucémico!.

Terapia de la fase postconflictolítica, leucemia

La fase de curación después de la solución del conflicto de desvalorización de sí mismo. La fase de recalcificación después del cáncer de huesos.

El primer estadio. Inmediatamente después de la CL, hay aún pancitopenia, es decir, una disminución global de eritrocitos, leucocitos y trombocitos, y luego una acumulación de anemia, de leucopenia y trombopenia.

Si este primer estadio es peligroso para los ignorantes, el médico de pura raza está confrontado en una tarea ennoblecida. Muchas veces ocurre que el hemograma del paciente revela una anemia intensa. Hasta los vasos están contraídos en la simpaticotonía permanente. Los raros eritrocitos y la débil concentración de hemoglobina sufren apenas por este débil volumen vascular.

Pero con respecto a la conflictolisis, el organismo se encuentra ahora posado en vagotonía, los vasos están dilatados y todos los pacientes, los que no tienen anemia también, se sienten muy aplastados en esta fase postconflictolítica. Los que además tienen una (grave) anemia, están cansados y agotados que se quedan estirados.

El médico no puede constatar que el paciente está enfermo, pues está precisamente recobrando la salud. La tasa de hemoglobina y el número de eritrocitos están aparentemente bajos, pero en realidad no hay disminución de la concentración, la sangre está fuertemente diluida, debido a que el volumen vascular se ha triplicado, o igual quintuplicado en función de la dilatación de los vasos. El déficit volumétrico está colmado por la producción de suero. No hay pues ninguna razón para inquietarse. La sangre no ha disminuido, solamente está diluida. Para compensar la baja concentración hemoglobínica y obtener así un grado de oxigenación equivalente, hace falta que el corazón lata más rápido, que el consumo cardíaco, el volumen sanguíneo por minuto, sea más elevado. Pero el corazón se niega, porque el conflicto está ahora resuelto, la batalla ha sido librada y el organismo está posado sobre la recuperación, porque lo mejor es curar las heridas recibidas en el curso de la batalla.

En sincronización con la solución del conflicto psíquico, el cerebro ordenador tiene también trastornado el vértigo. Ahí la curación también comienza por una tumefacción del o de los Focos de Hamer en la médula del cerebro.

Y por más que el paciente tenga cara de agotado y completamente lacio, la conflictolisis coincide exactamente con el relanzamiento de la hematopoyesis en la médula. Este estadio, que aún se caracteriza por la anemia y la leucopenia en la sangre periférica, pero en donde, por punción esternal, ya se puede deducir en la médula ósea los primeros mieloblastos (o linfoblastos), la medicina clásica lo llama hasta aquí "aleucemia mieloblástica" o "aleucemia linfoblástica". Se habla de una "leucemia aleucémica". En realidad, esto no es el primer estadio de curación, o el arranque del motor de la hematopoyesis.

Complicaciones del primer estadio de curación y terapia

Os parecerá que puede ser exagerado, seguro que encontrarán hasta ridículo que considere una recidiva del conflicto, o un nuevo conflicto por temor al pánico, con D.H.S., como lo peor de las complicaciones. Sé esto, por tanto, hablo y tengo buenas razones para afirmarlo. Las complicaciones sobre el plano orgánico, y lo mismo sobre el plano cerebral, son relativamente fáciles de dominar desde hoy, gracias al equipamiento moderno de nuestra medicina intensiva. No se está condenado a morir, al menos en la gran mayoría de los casos.

Pero la mayor parte de los médicos están generalmente desamparados ante las complicaciones psíquicas. A la mayor parte le cuesta trabajo figurarse que los datos de laboratorio considerados tan duros, sólidos e inflexibles, pudiesen ser debilitados, las más de las veces a voluntad, por el psiquismo y del mismo modo endurecidos e implicados de nuevo de la misma manera. No solamente los procesos de curación dependen enteramente del coraje y de la confianza del psiquismo, sino que además este psiquismo no puede permanecer estable como si el conflicto estuviera resuelto, si se llega a añadir uno nuevo que sumerja al paciente en una simpacotonía duradera.

Hasta aquí, cuando un paciente leucémico reincidía haciendo un grave conflicto de desvalorización de sí mismo, frecuentemente estando trastornado por el diagnóstico estrepitoso "es leucemia", siempre se producía como resultado una caída inmediata del número de leucocitos, porque el paciente se encontraba de nuevo en simpaticotonía, con una nueva depresión de la hematopoyesis de la médula ósea.

Generalmente, los médicos se alegraban entonces exclamando: "¡Hurra, una remisión!" En realidad, el paciente, que se encontraba ya sobre la vía de curación, había recaído gravemente enfermo oyendo el diagnóstico. Pero si el pobre paciente llegaba, en contra de lo que se esperaba, y a pesar de los tormentos infligidos por el veneno, el bisturí y los rayos X, a resolver una vez más su conflicto de desvalorización de sí mismo, con una nueva leucemia como clave, o si tardaba, resistiendo a todas las tentativas de envenenamiento por sus verdugos y se quedaba simplemente en la fase de curación de la leucemia, todos los médicos se lamentaban proclamando que no había de aquí en adelante nada que hacer, una nueva reincidencia es sobrevenida oponiéndose a partir. Recurrían entonces a venenos más y más agresivos, hasta que el paciente fulano acababa por hundirse y moría como los otros.

Durante la fase de curación leucémica, el paciente es como una pequeña planta frágil, que no hace falta exponerse al rudo clima de la competición, en materia de valorización. Lo ideal para él sería estar bien atendido en un sanatorio equipado de una pequeña estación de cuidados intensivos, donde se le debería emplear activamente a revalorizar ante sus propios ojos, manteniéndose apartado de todos los problemas, sobre todo de aquellos de la "familia bien intencionada". Ante todo, haría falta que su "cura de reposo" le pareciera completamente adecuada, como para un tuberculoso. ¡Es bueno sentirse cansado y fatigado, es buen signo que los huesos estén mal, un signo seguro de curación! ¡No hay porqué tener pánico! Hay que tomarse el tiempo que sea necesario.

Sobre el plano cerebral, ya que se puede, mirando atentamente, discernir el cebo de un edema de la médula del cerebro, edema que está comúnmente generalizado en el niño y los jóvenes, y la más de las veces circunscrito en las personas de más edad. Pero en este estado, es raro que las complicaciones sean de temor a nivel cerebral. En cambio, si el conflicto ha durado largo tiempo, es decir más de seis meses, conviene además prestar atención a la hipertensión intracraneal. En estos casos es recomendado recurrir "tan tarde como sea posible, pero tan pronto como sea necesario" a la cortisona; en los adultos la hidrocortisona retardada de 20 a 50 mg repartidos en el día y la noche, teniendo particularmente en cuenta la habitual "vagotonía nocturna" entre las 21 horas y las 3 ó 4 horas de la mañana. En los niños, la dosis es evidentemente menor. Durante la leucemia se recurre tan tarde como sea posible a la cortisona, porque frena la hematopoyesis, lo que naturalmente no es deseable. Se toma para dominar la tensión intracraneal.

Sobre el plano orgánico, ¡las principales complicaciones son la anemia y la trombopenia con su tendencia a las hemorragias! Es absurdo pretender que la leucemia represente en este estado una "insuficiencia inmunitaria". Todas las supuraciones y otras infecciones bacterianas que se producen en el curso de esta fase de curación pcl, son expresamente queridos y tolerados por el organismo. Tanto como no se le manipule con citostáticos, el organismo dispone, lo mismo que en la leucopenia, de suficientes leucocitos para asegurar una cooperación armoniosa con sus amigos y auxiliares, las bacterias. Del mismo modo, si el número de leucocitos cae hasta 2,000 o 1,000 por mm3, no hay lugar para el pánico, todavía todo está en orden en este estadio.

Y lo mismo si en este estadio se encuentran ya los primeros blastos en la sangre periférica, hay motivos para felicitarse, repitiendo que la leucemia es "una suerte". El colmo de lo absurdo es querer pretender que los blastos "entorpezcan" la médula ósea: se han olvidado de condecorar al que ha inventado esta tontería.

Pero al primer estadio, todavía no sabemos de esta invasión de blastos en la sangre periférica. Lo que retiene nuestra atención en este momento son: la anemia, la leucopenia y la trombopenia.

La anemia

Hay sin ninguna duda, anemia en este estadio, teniendo en cuenta que todavía la médula ósea está en depresión hematopoyética. Como hemos visto más arriba, el número de hematíes por mm3 aún desciende sensiblemente, pero únicamente por el hecho de que el sistema vascular está totalmente lleno. De suerte que además la sangre está diluida, además el número de eritrocitos por mm3 es fiable. La tasa de hemoglobina disminuye generalmente en la misma proporción.

Eso significa que durante esta fase pcl de vagotonía, una tasa de hemoglobina de 6 g% es una concentración de eritrocitos de 2 millones por mm3 equivale aproximadamente a una hemoglobina de 10 a 12 g% y en 4 millones de eritrocitos por mm3, en un estado de vasoconstricción simpaticotónica, disminuyen el volumen vascular. No hay porqué tener pánico. En la fase pcl (fase de curación vagotónica) el paciente se porta aún bastante bien con una Hb de 6 g%.

Es que el paciente, cuyo conflicto está definitivamente resuelto, continúa verdaderamente sufriendo una disminución real del número absoluto de eritrocitos en la sangre circulante. O bien esta disminución no es más que disimulada por las fluctuaciones de volumen, todavía no lo sabemos bien exactamente. Pero la experiencia adquirida me lleva a creer que es posible que tenga aún una cierta "depresión terminal" de la hematopoyesis, sobre todo si el conflicto previo ha durado largo tiempo.

Sin embargo, a partir del momento de la conflictolisis nos encontramos también índices de una hematopoyesis aumentada propia de la sangre roja. Solamente la dilación de arranque de la hematopoyesis roja es un poco más larga que la de la blanca. Pero como la anemia, está casi siempre acompañada también de una trombopenia que puede entrañar hemorragias muy enojosas, más vale no correr riesgos: cuando la hemoglobina está por debajo de 7 g% y el número de eritocitos es inferior a 2 millones por mm3, se debe proceder a una transfusión de sangre ¡siendo además poco posible! ¡El tiempo no es una preocupación para el paciente! Es porque es mejor que no reciba más que una dosis (450 ml) de eritrocitos lavados, antes que "hacer el pleno", como se hacía otras veces con pronósticos totalmente diferentes.

La trombocitopenia, o trombopenia, es un factor de complicaciones no despreciable. En los niños especialmente, tengo siempre observado que el pánico es capaz de hacer caer en poco tiempo el número de trombocitos. Se restablece muy rápidamente cuando dicho pánico ha pasado, pero la tendencia a las hemorragias está momentáneamente ahí y el paciente está de nuevo temporalmente en simpaticotonía, no come, tiene náuseas, etc. Las hemorragias son particularmente temibles en el tracto gastro-intestinal.

De una manera general se puede decir que un paciente que no se envenene con citostáticos, que se someta lo menos posible a una medicina brutal, pero que se estabilice tanto como se pueda el plano psíquico en el que tiene aislado el pánico, ¡tiene probabilidades óptimas de supervivencia!

El segundo estadio: todavía anemia y trombopenia, pero ya de leucocitosis, hasta la leucemia. Es en este estadio cuando son descubiertas la mayoría de las leucemias, de hecho que los pacientes están tan abatidos y fatigados (lo que para la medicina clásica es un muy mal signo).

Es frecuentemente grotesco, sobre todo en los pacientes cuyo conflicto activo no ha sido muy largo: he aquí un enfermo que parece extenuado y agotado, que apenas puede sostenerse sobre sus piernas, tan molido y cansado. Pero que está tumbado y tiene una salud a prueba de bomba, duerme como una marmota y tiene un apetito de leñador. Es esta situación de bienestar, en donde el paciente acaba de resolver con hechos su conflicto de desvalorización de sí mismo, comienza a recuperar la confianza en sí mismo y a revalorizarse ante sus propios ojos, aquí está confrontado brutalmente al diagnóstico: "leucemia", seguido inmediatamente después de un supuesto pronóstico lapidario: "no tiene apenas esperanza...". Y al mismo tiempo a la supervivencia, que le es medida con cuentagotas, no será más que un sólo tormento infligido por los verdugos de batas blancas, un suplicio servido por tajadas, de una transfusión a otra, la cabeza pelada por la tortura de citostáticos agresivos y todo esto en la penumbra de salas de tipo laboratorios, someramente alumbradas con neón, en medio de incesantes habladurías sobre las numeraciones de los valores sanguíneos, alrededor las caras compasivas de los vecinos contrastando con la cara funcional y desilusionada del personal sanitario completamente intelectualizado.

Y cuando uno se da cuenta que todo eso no era más que una farsa gigantesca, una superchería dogmática impuesta por la fuerza, hay motivos para coger una ictericia, ¡a uno le dan náuseas ante la brutalidad de estos sádicos!

Y si por casualidad, uno de estos pobres sanos y salvos, que ha escapado con acierto a sus verdugos, tiene la suerte de encontraros en su camino, ¿por dónde pensáis que haría falta comenzar la terapia? En ningún caso por un hemograma, por la numeración de valores sanguíneos, porque acaban de terminar precisamente sus torturas. O por los desatinos pendientes, las prospecciones puramente académicas sobre las probabilidades de supervivencia, los pronósticos fundados en estadísticas, que no son más que farsas y supercherías. ¡No, tenéis delante de vosotros a un pobre hombre torturado, un amigo y un hermano, que debéis acoger con piedad!. Pero por piedad, no le habléis en un tono de conmiseración como si dierais la limosna de una buena palabra a un moribundo, del cual esperáis en secreto: "¡que pronto será liberado!". Pues bien no, ¡este pobre bribón tendrá pronto tan buena salud como vosotros mismos, siempre que le tratéis como le hace falta! No hay la menor razón de compartir con antelación, una muerte que creéis inevitable.

Complicaciones psíquicas

Los pacientes de este segundo estadio se encuentran en una situación más favorable que los del primer estadio aleucémico. Tienen la suerte de estar ya metidos en la fase leucémica, ¡la "suerte de la leucemia"! Es lo que debéis decirle y repetir al menos 10 veces por día, manifestando vuestra alegría y vuestra confianza, ¡porque es verdaderamente un muy buen signo que la hematopoyesis haya de nuevo arrancado de pleno!

A la llegada de un auténtico paciente leucémico sería excelente organizar una pequeña fiesta celebrada en su honor, hasta tal punto es divertido ver en un paciente alcanzar este estadio de la leucemia. Y seguid detallándole como se llega a tener confianza en sí mismo, a revalorizarse, ¡felicitadle y no paréis de hablar bien en lo que a él se refiere! Y si él mismo ha superado las torturas inflingidas por vuestros colegas, sin estar de nuevo mutilado hasta lo más profundo de su ser por el horrible shock de una nueva desvalorización de sí mismo, ¡entonces es verdaderamente un héroe y merece ser tratado como tal!

Os hace falta descender de vuestro pedestal altanero de "doctor", desde hoy más que nunca, ahora que os ha faltado bien reconocer que años y años sin interrupción habéis engañado a vuestros pacientes con aires de grandeza para camuflar la superchería. Estos pacientes no son "casos", sino seres humanos como vosotros y yo. Y si otros médicos no han sido capaces de tratar a estos seres humanos como se debe, como conviene, ¡es que no están calificados tampoco para la LEY DE HIERRO DEL CÁNCER!

Un profesor ginecólogo en las cercanías de Reeperbahn, en Hamburgo, me preguntó un día si se podía curar el cáncer por tratamientos psíquicos. Le respondí que bajo ciertas condiciones se le podía curar muy bien. Después de reflexionar, dijo que esta clase de terapia no le convenía en absoluto, porque en ese caso le habría hecho falta entretenerse con sus pacientes, que tenían un conflicto sexual y según mi sistema un cáncer de cuello uterino, por sus sucios conflictos sexuales, de sus proxenetas, etc., lo que no podría exigirse de él. Le respondí que de todas maneras no sería humanamente capaz, pero eran seres humanos como él, y seguramente que para estas pequeñas prostitutas sería al menos tan intolerable conversar con él de sus hoyos de golf y que no veía diferencia fundamental, salvo la de la arrogancia.

El día que la LEY DE HIERRO DEL CÁNCER sea divulgada y que en Alemania también sea verificada en la práctica médica, como es desde hoy en el estado francés, y mientras que la tortura medieval del envenenamiento haya tomado fin, entonces el paciente leucémico será, en este segundo estado de curación, un "caso fácil" por lo que se ha dicho del psiquismo. En efecto, ha resuelto su conflicto, sino no tendría leucemia, y psíquicamente deberá encontrarse en el cénit, en una fase "súper".

Cerebrales

En esta segunda fase de curación conviene prestar atención al cerebro. Se tumefacta, como podeis daros cuenta en la coloración fuerte de la médula, así como en la compresión del ventrículo lateral. Pero esto no es más que el caso de una desvalorización de sí mismo generalizada.

Cuándo se trata de conflictos de desvalorización de sí mismo bien circunscritos (por ejemplo conflicto madre-hijo), no hay por lo común más que áreas bien específicas de la médula en ser alcanzadas, ¡del mismo modo que solo áreas bien específicas del esqueleto eran osteolisadas! Véis entonces aparecer áreas bien circunscritas de la médula en el escáner en un tono muy fuerte y eventualmente un sólo ventrículo lateral particularmente comprimido. Es por consiguiente, un arte encontrar la dosis adecuada de Cortisona o de otros simpaticotónicos: "tan tarde como sea posible, pero tan pronto como sea necesario".

Se puede tener recursos también en la adreno-corticotropina-hipofisaria (ACTH), pero no es tan fácil de administrar por dosis. Pero en principio no hay reservas en formular. Una posología no haría más que complicar las cosas, precisamente cada caso es particular. Cuando el número de leucocitos es elevado, y más intenso ha sido también el conflicto previo, más intensa será igualmente la tumefacción del Foco de Hamer en la médula del cerebro. Pero para la medicina actual esto no es del todo un problema insoluble, porque en esta historia puramente medicamentosa la medicina tradicional está de nuevo en su dominio.

Orgánicas

Desde luego, la leucocitosis, es decir la sumersión de leucocitos (se trata en su mayor parte de blastos), no constituye ningún problema, ni cuantitativo ni cualitativo. En efecto, los blastos desaparecen de la sangre al cabo de unos días, son destruidos y reemplazados por otros. Sin tener en cuenta que no son absoluto capaces de división. Por consiguiente, la expresión "infiltración leucémica" era un bulo propio para ilusionar a los ignorantes. En efecto, desde el momento en que los blastos no pueden dividirse, no están naturalmente en condiciones de hacer infiltraciones (¡se trata de infiltraciones "carcinomatosas"!). Señalar que ya se ha encontrado muy a menudo en el cerebro estas supuestas infiltraciones. Estos focos de Hamer, porque naturalmente no puede tratarse de otra cosa, han sido cogidos por error en los resultados de la leucemia, ¡cuando era en realidad la causa del cáncer de huesos y naturalmente también del proceso de curación en el cerebro-ordenador!

Del mismo modo, sostiene que la proliferación excesiva de leucoblastos puede infartar, obstruir o manchar la médula ósea, lo he mencionado más arriba, relevo del cuento de hadas médico. Estos no son más que desechos inofensivos, que son destruidos en unos días, hasta que la producción acaba por no abastecer más que células normales. Los blastos no constituyen en absoluto un problema, puesto que hay constantemente de 5,000 a 10,000 leucocitos normales, independientemente del número de blastos en la periferia.

En cambio, es siempre la anemia de las células sanguíneas rojas, de los eritrocitos y trombocitos, quien continúa poniendo los problemas en este estado. En este dominio, la situación no está aún modificada con respecto al primer estado. Pero actualmente, estos problemas son dominables por completo, ¡no hay que tener pánico!

El tercer estadio: principio de la proliferación intensa de eritocitos en la periferia, alrededor de 4 a 6 semanas desde el principio de la proliferación intensa de leucoblastos.

¡Hurra, ahora hay motivos para alegrarse, la superproducción eritrocitaria arranca! He aquí como se ceba sobre el plano hematopoyético el mismo proceso que comenzó de 4 a 6 semanas antes para los glóbulos blancos. En su gran mayoría, estas células sanguíneas rojas no llegan a madurar, son desechadas: cuando se las reconoce como tales, se les llama normo blastos, si bien se les encuentra en la sangre circulante de los leucoblastos junto a los normoblastos o eritroblastos. Para los hematólogos, esta combinación es doblemente diabólica.

Hablan entonces de eritroleucemia y anuncian siempre un fin próximo. Para extirpar o exorcisar estos dos demonios atacan con rabia diabólica en el envenenamiento por los citostáticos más agresivos y ¡llegan casi siempre a envenenar de muerte al paciente que se encontraba ya en el tercer estado de curación! No os comprometáis más en lo sucesivo en esta lamentable caza de fantasmas diabólicos. Hace seis años, estábamos simplemente ciegos, y reconozco que hace cuatro aún no lo veía claro. Pero ahora hace tres años que es público, y por tanto este descubrimiento continúa silenciado, ¡al tiempo que es reprimido sistemáticamente el conjunto de la LEY DE HIERRO DEL CÁNCER!

¡Atención! Una gran parte de los eritrocitos inmaduros, los eritroblastos, son desechados, la mayoría funcionalmente ineptos para transportar oxígeno. He aquí porqué la sangre contiene ahora cantidad de leucoblastos junto a leucocitos en cantidad normal, así como muchos eritrocitos inmaduros o eritroblastos, ¡junto a un número todavía reducido de eritrocitos capaces de funcionar normalmente! Ocurre lo mismo con los trombocitos. De ahí resulta una anemia hipercrónica (la producción hemoglobina/eritrocitos es inferior a lo normal). Sin embargo, esta definición es también inexacta, puesto que no se puede tener en cuenta las células rojas inmaduras.

Plano Psíquico:

Sometido a un tratamiento correcto, conforme a la Ley de Hierro del Cáncer, el paciente no tendrá más problemas psíquicos si ha sido tratado inteligentemente durante los dos estados anteriores. Naturalmente ocurre todo lo contrario si un paciente viene a tratarse durante el curso de este tercer estado. Es aún pero si ha tenido hasta aquí un cierto número de sesiones de envenenamiento de la médula ósea (envenenamiento con citostáticos) y ¡ahora os hará falta curar todas las consecuencias de la pseudoterapia! Aunque así sea, si el paciente ha alcanzado este estado a pesar de todos los exorcismos del diablo, siguiendo un tratamiento concienzudo no puede pasar gran cosa. He ahí porqué podéis, y debéis, animarle sin reservas, ¡lo que es perfectamente legítimo!

Plano Cerebral:

En este estadio hace falta prestar buena atención al plano cerebral. Para los ignorantes es, cerebralmente, el estado más peligroso. Este peligro existe sobre todo para los niños ante la desvalorización de sí mismos generalizada, y por consiguiente, ante el edema generalizado de la médula y ante la compresión correspondiente de los ventrículos laterales en este tercer estado de curación. Más vale hacer un escáner cerebral de sobra, antes que menos, si existe una duda.

Por cierto, también ahí la regla óptima es además la de administrar un poco de Cortisona, sólo mientras sea necesario. Pero en este estadio, se os permite aflojar un poco la rienda. Ahora se trata de no correr más riesgos porque habiendo comenzado la proliferación intensa de eritrocitos y leucocitos, también inmaduros, la Cortisona no puede dañar mucho más a la médula ósea. Es este estadio conviene trabajar consciente y competentemente. No hay porqué tener pánico, pero éste no es el momento para hacer experimentos. Hace falta que el paciente pueda tener total confianza en vosotros, ¡qué sea convincente que domináis la situación y la podéis dominar!

Plano Orgánico:

Es en este estadio cuando se cometen, orgánicamente hablando, la mayor parte de las tonterías. Todavía es muy comprensible hoy día, ya que el paciente está molesto, de un lado a otro, perseguido constantemente por la inquisición de la medicina clásica. Está particularmente amenazado por los dolores óseos que son en realidad dolores provocados por la tensión del periostio. En efecto, el periostio está provisto de una muy buena inervación sensitiva.

Mejor preparar a vuestros pacientes ante estos dolores de curación ósea, a los que hace falta esperar, pero les será fácil superarlos: hasta se puede decir que les aguarda, que se desea que vengan. Por suerte, evitáis el temor y el pánico. Este paciente no tiene necesidad más que de un poco de medicamentos analgésicos. En este estadio, muchos de mis antiguos colegas están desamparados cuando numerosas células sanguíneas comienzan a subir. Se ponen a consultar furtivamente un manual clásico, donde todo se presenta de manera completamente diferente.

El paciente se da cuenta inmediatamente, de que el médico se ha quedado obsoleto. Dentro de poco se producirá todavía más desdicha por el hecho de que los médicos y los pacientes gritarán victoria demasiado pronto y llegarán a ser imprudentes. No os fiéis de los eritrocitos por numerosos que sean, prestad mucha atención a los trombocitos. Además, el tercer estadio puede durar bastante tiempo, precisamente en función de la duración del conflicto. He aquí porque muchos pacientes pierden la paciencia durante esta fase, acaban por tener bastante. A decir verdad, esto es ya problema del cuarto estadio.

El cuarto estadío

De hecho, el cuarto estadio podría ser el más hermoso: el paciente podrá considerarse fuera de peligro. La eritropoyesis comienza a normalizarse a ojos vista. En efecto, mientras que los leucoblastos comienzan a proliferar intensamente más pronto y desaparecen luego más tarde que los eritroblastos, que proliferan después, pero que se normalizan de nuevo más pronto, todo podría en este estado, seguir su curso, por poco que se comprenda, como hace falta, el proceso de curación. En este estado, los trombocitos no presentan ningún peligro; por suerte, el riesgo permanente de hemorragia interna, o de hemorragia intestinal, ha terminado por desaparecer.

Plano Psíquico:

El paciente se siente aún fatigado, pero aparte de eso va bien, salvo que en este estadio tiene frecuentemente fuertes dolores óseos causados por la tensión del periostio en torno a la ostéolisis en curación o en recalcificación. Estos dolores óseos pueden ser excesivamente fuertes y la influencia de la carga psíquica del paciente es todo un arte. Sobre todo si es de carácter inestable, el enfermo arriesga soltar la presa y exigir calmantes, que por su fuerza, tienen un efecto desastroso sobre la trombocitopoyesis.

Es pues importante saber esto: el paciente no se imagina los pretendidos dolores óseos, que son provocados por la tensión del periostio, realmente los tiene. Por lo demás, la extensión del periostio se puede verificar muy bien sobre cantidad de tomografías de los huesos. Sin embargo, los dolores no llegan a ser insoportables si el paciente no coge pánico. Mis pacientes, que habían comprendido los vínculos de causalidad, raramente pedían calmantes.

"Una vez que supe que el dolor es un signo de curación, debían de llevarlo con paciencia, y al contrario, a veces estoy confundido cuando el dolor desaparece, pues tengo miedo de que la curación se pare", me decía un paciente. ¡Un paciente que ha comprendido que el sistema no tiene en absoluto necesidad de Morfina! La Cortisona es menos nociva que la mayoría de los calmantes, que tienen generalmente un efecto sedativo, vagotrópico, ¡y por esto todavía acentúan el edema de los huesos y la tensión del periostio!
 
No hay que practicar jamás una punción sobre un periostio forzado por encima de una ostéolisis ósea en vías de curación. Arriesgaríais seguro de provocar un callo perióstico, un osteo-sarcoma. ¡Practicar una punción o una incisión sobre semejante periostio es simplemente toda una falta de profesionalidad!

Plano Cerebral:

Es en el curso de este cuarto estadio, a veces también en el tercero, cuando el edema cerebral local alcanza su punto culminante. El paciente puede sufrir una crisis epileptoide, que no se acompaña ni de calambres, ni de disneas, sino que no se nota más que una cierta centralización. El paciente está pálido, tiene sudor frío en la frente, está inquieto. En este caso se recomienda administrar inmediatamente de 50 a 100 mg. de Hidrocortisona por vía intravenosa, lentamente. Es el edema cerebral local el responsable de esta centralización.

La crisis epileptoide sobreviene en todos los casos, pero la mayoría de las veces no es dramática. Hace falta verificar siempre la tasa de glicemia y mantenerla en el valor normal. A título preventivo está recomendada la administración inicial de glucosa por vía intravenosa y oral. ¡Desconfiad de las perfusiones en este estadio del edema cerebral! Podríais ahogar literalmente al paciente. Además, se recomienda no poner la cabeza del paciente baja, sino mantenerla alzada, más alta que el cuerpo, de manera que el edema pueda derramarse. Es un medio muy simple de dominar el edema: enfriar el Foco de Hamer, cuyo calor es perceptible a través de la piel del cráneo, con un saquito de hielo envuelto en un paño.

Lo esencial es que el paciente no tenga pánico. En efecto, jamás he visto a un paciente morir por semejante crisis epileptoide de desvalorización de sí mismo en tanto no aparezca el pánico.

Plano Orgánico:

Igual si en este cuarto estadío, los valores sanguíneos comienzan a normalizarse progresivamente, ¡no hace falta ser imprudente! Esto vale particularmente para los trombocitos. ¡Un solo shock de miedo es capaz de hacer caer momentáneamente los trombocitos! No sirve de nada decir que una vez que el paciente se reponga de su shock, se podrán subir de nuevo. En el intervalo se pueden producir muchas cosas. He aquí porqué importa que el paciente pueda curarse inmediatamente sin pánico, donde no se arriesgue a producir este tipo de shock de pánico. Jamás se podrán eliminar completamente, ¡porque para eso haría falta suprimir el teléfono!

El quinto estadío: el paso a la normalidad

Hace falta que este estadío sea el abrigo de toda especie de complicaciones notables. Así pues, no se extenderá por más tiempo en este punto.

Si he enumerado todas las complicaciones posibles, tales como las que podrían producirse en los estadíos correspondientes, eso no significa que no sean absolutamente inevitables. Por otra parte, una vez que los médicos sepan en qué hace falta prestar atención, generalmente no suceden esos problemas. El principal handicap, hasta aquí, eran los errores de juicio, de los cuales figuraba en primer lugar la puesta entre paréntesis del psiquismo.

Observaciones preliminares sobre los casos de leucemia

Los casos de leucemia presentados aquí deben haceros comprender tanto como sea posible el sincronismo de los tres planos psiquismo-cerebro-órgano. Estoy muy seguro de poder exponeros otros ejemplos concretos. ¡Si superáis el trabajo que me ha costado conseguir los escáners cerebrales que necesitaba y las radiografías del esqueleto! ¡Es que los hematólogos y los cancerólogos juzgan eso absolutamente superfluo! Ha hecho falta por ejemplo, que los pacientes simulen cefaleas y encuentren un médico comprensivo para conseguir sus peticiones. Es por lo que no me ha sido posible presentar en todos los casos los tres planos. Sin embargo, como ciertos casos valen la pena ser descritos, he cogido una parte de esa laguna. De hecho, que por razones financieras me ha sido necesario limitar las ilustraciones, esforzándome siempre por aportar fotos tan típicas como sean posibles, aunque he preferido mostrar series completas recordando la evolución de los casos.

¿Qué es necesario ver en los clichés?

1. Psiquismo:

Hace falta que el paciente haya tenido un conflicto de desvalorización de sí mismo, que debe estar resuelto, puesto que hay leucemia. En efecto, no existe leucemia sin conflicto resuelto. Conociendo el estado de la leucemia, se puede deducir con certeza la fecha de la conflictolisis. Es importante encontrar el D.H.S. y el contenido especial del conflicto.

2. Cerebro:

Lo que hay de típico en la leucemia, no es solamente que se encuentre un Foco de Hamer incrustado en la médula del cerebro, sino que hace falta que sea localizado en un lugar completamente especial, que está en función del contenido del conflicto. Y estas localizaciones cerebrales deben coincidir exactamente con las de las ostéolisis óseas.

Y del mismo modo, cuando nos encontramos aparentemente con un conflicto de desvalorización de sí mismo generalizado, observamos muchas veces algunos Focos de Hamer muy incrustados en el interior de la médula, que es de color oscuro en función del edema generalizado. Por último, hay mucha confluencia, pero en ciertos estadios se llega a pesar de todo a distinguirlos.

3. Órgano:

No hay leucemia sin que previamente haya habido un cáncer de huesos en fase activa. Cáncer de huesos significa ostéolisis de huesos (ver capítulo sobre el cáncer de huesos). Los reveladores cerebrales de los huesos del esqueleto son ordenados en el cerebro lo mismo que un bebé acostado cuando está enfermo. He añadido aquí la tabla para evitar trasladaros continuamente. La médula derecha corresponde por consiguiente a la mitad izquierda del sistema esquelético y viceversa.

A condición de haber fotografiado con bastante precisión en el escáner cerebral, hace falta que a cada una de las ostéolisis corresponda un Foco de Hamer en el hemisferio opuesto a la médula, a saber exactamente en el lugar habitual de la misma previsto a este efecto.

Bien entendido, hace falta que el hemograma, la hematopoyesis, esté sincronizada, así como lo que concierne a la leucopenia y la anemia en la fase activa del conflicto (y aún en el primer estadio después de la CL), como lo que concierne a la leucocitosis y la eritremia, la eritroleucemia. Teniendo en cuenta la edad del paciente y la duración del conflicto, así como su intensidad, es necesario que todo esté perfectamente sincronizado.

Podré demostraros, con la ayuda de los ejemplos siguientes, que la leucemia no es una ruleta rusa, donde nadie sabe cómo va a terminar, sino que es muy ingeniosa y muy comprensible. Solamente así me creeréis, cuando comprendáis porqué nos basamos en esperar que en lo sucesivo casi todos los pacientes podrán recobrar la salud. ¡No hay nada en la medicina que esté más conforme a las leyes naturales como esto!
 

PSIQUISMO

Naturaleza de la desvalorización de sí mismo.

CEREBRO

Localización en la médula del cerebro.

ÓRGANO

Localización de la ostéolisis del esqueleto.

Desvalorización intelectual-moral.

Médula frontal.

Osteólisis de la bóveda y de las cervicales.

Desvalorización en la relación madre/hijo.
Desvalorización en la relación padre/hijo.

En los diestros frontal: médula derecha.
En los zurdos frontal: médula izquierda.

Osteólisis en el hombro izquierdo. 
Ostéolisis en el hombro derecho.

Desvalorización de sí mismo debido a aptitudes y destrezas manuales.

Médula frontal.

Ostéolisis de los huesos del brazo.

Desvalorización central de la personalidad.

Médula lateral.

Ostéolisis de las lumbares y dorsales.

Desvalorización de sí mismo por debajo de la cintura.

Médula temporal-occipital.

Ostéolisis del bazo.

Desvalorización de sí mismo en la relación de pareja.

En los diestros frontal izquierdo.
En los zurdos frontal derecho.

Ostéolisis del hombro derecho.
Ostéolisis del hombro izquierdo.

Desvalorización de sí mismo por no-deportista.

Médula occipital.

Ostéolisis de los huesos de las piernas.

Nota:

Hemisferio derecho para el lado izquierdo del esqueleto.
Hemisferio izquierdo para el lado derecho del esqueleto.

 

7. El cáncer de mama.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

En un nivel emocional, la mujer experimenta la unión con su hijo (así también como con su pareja) de manera predominante en sus senos. Es por esto que los cánceres de mama son las enfermedades más comunes en las mujeres.

La Nueva Medicina Germánica reconoce dos tipos de cáncer de mama:

1. Cáncer de mama glandular, también llamado clínicamente carcinoma mamario adenoide, perceptible como un sólido abultamiento compacto.

2. Cáncer del conducto galactóforo, clínicamente conocido como carcinoma intraductal, el cual no es perceptible durante la fase activa del conflicto. La mujer podrá percibir solamente una ligera sensación de jaloneo en el área afectada.

Adicionalmente, la piel exterior de la mama puede desarrollar carcinomas del epitelio escamoso de la piel o neurodermatitis, los cuales pueden ocurrir también en cualquier otra parte.

En general, los conflictos ligados al carcinoma de la glándula mamaria siempre se relacionan con un conflicto de pelea ó de preocupación, mientras que para la ulceración de los conductos galactóforos siempre es un conflicto de separación.

La importancia de la lateralidad manual derecha o lateralidad manual izquierda: cualquiera puede establecer su propia lateralidad. Aplaude con tus manos como lo harías al aplaudir en un teatro.

La mano que se encuentra arriba es la prominente, la mano que liderea, e indica la lateralidad biológica de la persona. Si la mano derecha golpea a la izquierda, entonces uno es diestro y de forma opuesta, si la mano izquierda golpea a la derecha, uno es zurdo. Esta prueba es muy importante para descubrir desde que hemisferio cerebral funciona la persona, porque existe gente que zurda que se rehabilitó y que se desempeñan como diestros. De forma simple, el hemisferio derecho tanto del cerebelo como del cerebro controlan predominantemente el lado izquierdo del cuerpo, y por el contrario, el hemisferio izquierdo tanto del cerebelo como del cerebro controlan el lado derecho del cuerpo.

Una mujer diestra asocia su seno izquierdo a su hijo, su madre y su nido (casa, morada). Su seno derecho no solo se relaciona con su pareja (esposo o amigo), sino también con parejas o compañeros como el padre, el hermano, la hermana, la suegra, el jefe, vecino, etc. También ella puede considerar a los niños pequeños o animales como "sus hijos".

Si una mujer diestra desarrolla cáncer de la glándula mamaria en su seno izquierdo, entonces ella tiene ya sea un conflicto de preocupación relacionado con su hijo, madre o nido, ó un conflicto de pelea con su hijo, madre o respecto a su nido. Por otra parte, hablando de ulceración del conducto galactóforo, ella esta en conflicto activo de separación de su hijo, madre o nido.

En una mujer zurda, esto ocurre al revés: su seno derecho se relaciona con su hijo, madre o nido, y el izquierdo con su pareja u otras parejas, como lo descrito arriba. Luego entonces, si tiene un cáncer glandular mamario en su seno derecho, ella tiene un conflicto de preocupación/pelea relacionado con su hijo, madre o nido. En la ulceración del conducto galactóforo, ella esta con un conflicto activo de separación relacionado con su hijo, madre o nido.

Debido a que el contenido del conflicto en ambos tipos de cáncer es diferente, los centros de control en el cerebro se encuentran también en sitios diferentes. El sitio cerebral para el cáncer glandular mamario (mesodermo) está en el área lateral del cerebelo, y el centro de control de las ulceraciones de los conductos galactóforos (ectodermo) está en la corteza sensorial del cerebro. Ambos sitios de control del órgano (mama) en lados opuestos.

El cáncer glandular mamario pertenece a los cánceres que son controlados desde el cerebro antiguo, el cual, de acuerdo con el "Sistema Ontogenético de los SBS" (Tercera Ley Biológica) genera proliferación celular durante la fase activa del conflicto. En contraste, las úlceras de los conductos galactóforos están dirigidas desde  el cerebro con ulceración (degeneración del tejido) durante la fase activa del conflicto.

En la fase de curación, todo se desarrolla de forma contraria: los tumores compactos que crecieron durante la fase activa del conflicto por medio de la proliferación celular, son ahora degradados  y descompuestos (caseificados) por microbios, por ejemplo hongos o mico bacterias, tales como bacterias tuberculares (si están presentes). La pérdida de tejido dirigida por el cerebro es restituida por medio del aumento celular durante la fase de curación.

En la practica médica convencional, éstas correlaciones no se conocen, y nadie hace diferencia entre una fase active del conflicto y una fase de curación. Uno simplemente designa a todo lo que causa una proliferación celular o un cambio en el tejido como "maligno".

Cáncer glandular mamario

Ejemplo: Una mujer sufrió un DHS, cuando dejo caer a su hijo. El bebé se golpeó la cabeza contra el piso y estuvo inconsciente por un tiempo. Debido a que la mujer experimenta el choque como un conflicto de preocupación madre-hijo y era diestra, el cáncer de mama glandular se desarrolló en su seno izquierdo. Esta respuesta no carece en forma alguna de significado. El propósito de incrementar tejido glandular mamario adicional es asistir a su bebé al proveer más leche maternal que antes. De esta forma el organismo de la madre trata de compensar el daño realizado.

El tumor de la glándula continua creciendo (con aumento en la producción de leche) mientras el conflicto persista. Entonces, durante la simpaticotonía, por ejemplo, en la fase active del conflicto, la madre nodriza tiene en su seno "enfermo" más leche que antes. La solución sólo ocurre cuando el niño está bien de nuevo. Éste es el momento en que la glándula mamaria deja de multiplicarse.

Ahora podemos ver que los cambios que previamente llamábamos enfermedades son de hecho, exactamente lo contrario, interacciones con los procesos biológicos de la Naturaleza con mucho sentido, por ejemplo, entre una madre y su hijo, o entre una mujer y su pareja.

Otra mujer tuvo un conflicto en relación a su esposo, que le causó cáncer en las glándulas mamarias. Ya que permaneció en fase activa del conflicto hasta después de haber dado a luz a su hijo, ella continuo produciendo leche de forma abundante en el seno derecho de la pareja por mucho más tiempo del que el seno izquierdo, incluso cuando éste ya había cesado. Al final de la lactancia, el cáncer de la glándula mamaria pasó por una caseificación tubercular con los sudores nocturnos acostumbrados y finalmente la descomposición.

Este proceso de curación puede ser doloroso; El tan llamado "dolor cerebelar" es típico en la curación del corium de la piel: El corium o dermis es la parte de la piel que se encuentra debajo de la epidermis. Es nuestra primera piel la cual se desarrollo durante el curso de la evolución, particularmente con herpes. Las mujeres lo describen como un dolor agudo en el sitio del tumor. El dolor es causado por la formación de cicatrices (cicatrización). Al final de la fase de curación, un escáner de la mama (tomografía computarizada) mostrará una caverna en el sitio previo del tumor.

El proceso también ocurre fuera del periodo de lactancia y en mujeres no lactantes, en general. Si por ejemplo, una mujer experimenta una preocupación madre/hijo después de que la lactancia se ha detenido, un tumor de glándula mamaria crecerá inevitablemente, simulando el intento de ofrecer más leche a su lactante, aún si su bebé ya no es un lactante. Esto ha llevado a pensar a nuestros médicos modernos a considerar tales tumores como algo totalmente sin sentido y enfermo, como un error de la Naturaleza, porque perdieron completamente el entendimiento de su propósito original.

En la fase de curación, sólo si el conflicto de ha resuelto, el tumor es degradado por bacterias tuberculares (si están presentes). Si no hay bacterias de la Tuberculosis disponibles, el tumor se encapsula y permanece en su sitio, por supuesto sin caseificación.

Podrás preguntar, ¿pero entonces cómo es que alguien puede morir de cáncer de mama?

Aparte de los conflictos de larga duración, que en casos raros llevan hacia la muerte, uno debe decir que los conflictos de pánico yatrogénicos, como los causados por los médicos tales como el pánico al cáncer que siguen a un diagnóstico de cáncer de mama a menudo disparan nuevos cánceres (la medicina ortodoxa llama a esto "metástasis"). Desafortunadamente, esto es la regla en estos tiempos, y uno puede morir fácilmente de esos miedos. Desde luego, todo esto está totalmente fuera de relación con la enfermedad original.

Cáncer de mama intraductal

Mientras que en la fase activa del conflicto del cáncer de la glándula mamaria existe proliferación celular, observamos ulceración o pérdida de tejido en el recubrimiento del conducto galactóforo durante la fase activa de un SBS del conducto. Desde un punto de vista psicológico, estamos lidiando siempre con un conflicto de separación ya sea de un hijo, madre o pareja. Tenemos que observar este tipo de conflicto en una forma enteramente realista y literal, como si dos individuos estuvieran pegados, y junto con la separación es arrancado un pedazo de piel. Esto es lo que típicamente vemos en el cuadro clínico de neurodermatitis. Desde luego, estas ulceraciones son el único síntoma, el otro es una parálisis sensorial de los conductos galactóforos.

Si la parálisis sensorial alcanza la parte externa de la piel de la mama, la mujer no tiene sensibilidad en el pezón. Esto no es usualmente notado, como de forma opuesta lo es el carcinoma de la glándula mamaria, que dependiendo del tamaño del seno y la localización, un abultamiento puede sentirse ya tan sólo después de unas semanas.

Una excepción con el cáncer de los conductos galactóforos es el tan llamado abultamiento cirrótico, que ocurre si el conflicto continúa prácticamente sin parar. En una mamografía, tal abultamiento cirrótico puede algunas veces tomar forma de un nódulo compacto. También son típicos los depósitos de calcio (micro-calcificación).

Una vez que el conflicto de separación es resuelto, emerge una complicación que biológicamente no está planeada, porque en el curso del proceso natural de curación el bebé succionará normalmente la mama seca. Así como la leche no se está produciendo (en una mujer que no está lactando), la secreción de la herida a menudo no tiene salida y entonces se congestiona en la mama. Como resultado, la mama se torna caliente, roja brillosa, y aumenta de volumen rápidamente. En este caso la mama se hace más grande sólo en el inicio de la fase de curación, mientras que en el cáncer de la glándula mamaria el proceso es al revés.

Una mama que gotea es una buena señal y un buen indicador de que los conductos galactóforos afectados no están completamente congestionados y entonces la secreción puede vaciarse al exterior a través del pezón, en ocasiones esta secreción literalmente escurre. Incómodo como puede parecer, la sensibilidad regresa ahora, a veces casi de forma excesiva (hipersensibilidad o hiperestesia). Si el conflicto a durado un largo periodo de tiempo, la mujer a veces nota una sensación de estiramiento interno de la mama.

Se debería operar un cáncer de mama sólo si pareciera aconsejable. Por ejemplo, cuando una mujer se siente desfigurada debido al abultamiento, o cuando se desarrolla un melanoma relacionado a un DHS y/o si por alguna razón, la capa de epitelio estalla. Esto daría como resultado una mama abierta, fétida y que supura, lo cual puede ser muy problemático. Lo mismo también ocurre cuando la mama es abierta por un corte, o a través de una punción.

 

8. El cáncer de colon.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

Los cánceres del intestino pertenecen al endodermo o capa germinal interna, por lo que respecta a su relación con su capa germinal. El centro de control está situado en el tallo cerebral, por lo cual los tumores (de células tipo adeno) crecen durante la fase activa del conflicto.

Cánceres de Colon, Recto y Sigmoides (Endodermo).

Los adenocarcinomas controlados por el tallo cerebral se desarrollan en el canal alimentario cuando no podemos ingerir, tragar, digerir, o eliminar un "bocado". En términos evolutivos, éstos son conflictos biológicos arcaicos aplicables de igual forma al hombre y a los animales. Los animales experimentan todavía tales conflictos en términos reales, mientras que nosotros, los humanos, a menudo los sufrimos en una forma transpuesta, "culturizada", o aún de una forma paranoide. Podemos percibir dinero, ganancias, o un negocio como un bocado y sufrir un conflicto biológico cuando lo perdemos. En un contexto natural, las cuentas bancarias serían consideradas como completamente carentes de valor.

Para los animales un bocado que no puede ser tragado o digerido es un pedazo de comida verdadero. Por ejemplo, un animal puede tener un conflicto de bocado indigesto cuando un pedazo de hueso es tragado de manera un poco voraz y se atora en el intestino, causando un cólico. Junto con el cólico, un Programa Especial de la Naturaleza con Pleno Sentido Biológico (SBS) es activado instantáneamente con un cáncer intestinal (tumor creciente compacto de tipo coliflor o exofítico) que crece en dirección hacia la boca ("cuesta arriba", como lo llamaríamos en un río).

El tumor continúa creciendo mientras el conflicto está activo. Simultáneamente, micobacterias (bacterias tuberculares) proliferan en la sangre, siempre y cuando el individuo tenga al menos una sola bacteria de este tipo disponible. En la Naturaleza, la presencia de bacterias de la tuberculosis se da por un hecho. Durante la fase activa del conflicto solo hay tantas bacterias como se requieran para descomponer después el tumor, en la fase de curación.

El propósito biológico del tumor es asegurar que se produzcan suficientes jugos digestivos para reducir el bocado de tamaño, de forma tal que pueda pasar (como un cubo de hielo puesto en agua tibia). Tan pronto como el bocado ha pasado, la conflictolisis (CL= solución del conflicto) se produce. El tumor, que ya no tiene más ningún propósito, es ahora degradado (caseificado) por medio de la tuberculosis, con la ayuda de mico bacterias y hongos, y eventualmente desaparece. Aquí el programa biológico especial es completado.

Uno podría preguntarse, ¿que hay de "maligno" en todo esto? La respuesta es: ¡realmente nada! Porque todo lo que hace la Madre Naturaleza es benigno. Somos sólo nosotros, los humanos, quienes hemos sido "malignamente ignorantes".

Siempre nos hemos imaginado a los microbios como una gran y hostil armada que tiene que ser combatida por el sistema inmune. Eso era incorrecto, porque los microbios nunca fueron nuestros enemigos, sino nuestros infalibles amigos y ayudantes, a quienes en nuestra estupidez hemos casi exterminado.

Por supuesto, para nosotros los humanos, tal conflicto indigesto ya no es más un bocado de comida pero puede ser un coche, una casa, una herencia, un negocio fallido, un juicio perdido, un lugar de trabajo, o algo así. Pero no importando esto, nosotros reaccionamos de la misma forma biológica arcaica como si se tratara de un bocado de comida que produce nuestro "conflicto indigesto".

En el caso del cáncer de colon, este conflicto biológico es:

- Enojo indigesto desagradable (colon).
- Conflicto de suciedad o porquería" desagradable, innoble (recto).
- Conflicto de suciedad o porquería, asqueroso, mal intencionado (sigmoides).

Luego entonces el paciente tiene que aprender a traducir el conflicto a un lenguaje biológico. Para comprender tales conflictos biológicos arcaicos uno tiene que entenderlos en términos evolutivos en conjunto con la manifestación orgánica.

Por ejemplo, un hombre piensa que se ganó la lotería y ya ha invitado a todos sus amigos y parientes, cuando se entera que el boleto de lotería es inválido. Eso es decir que la persona ya ha conseguido el bocado "premio de lotería", pero al final tiene que renunciar a el. Ciertamente un perro no estará mínimamente interesado en un premio de lotería, olfateará los billetes y pensará "esto no tiene valor". Pero para un ser humano, que puede comprar todo tipo de cosas con ellos, este es un "bocado" valioso y la persona que ha sufrido esto "no puede obtener el bocado", el conflicto desarrollará un carcinoma de paladar. Mientras que el perro sólo tendría tal tipo de tumor como resultado de que un bocado real ha sido arrancado de el.

Otro ejemplo sería un paciente que sufre un conflicto indigesto porque ha "tragado un bocado", pero no puede "digerirlo". Por ejemplo, recién compra una casa y de repente descubre que el contrato de compraventa no es válido, de que ha sido engañado y de que ahora ha perdido la casa.

Por lo tanto, un paciente debe aprender a identificar el DHS, su lugar exacto en el tiempo y desde luego el correspondiente contenido del conflicto. Luego debe ver felizmente sorprendido, que existe claramente un sistema que se está llevando a cabo. No necesita más tener pánico, porque no sólo puede entender la causa que subyace a los síntomas, sino también enteramente el curso de los eventos.

Es una completa locura y un dogmatismo medieval el pensar que células cancerígenas migrantes, en su todavía nunca observada migración a través de la sangre, puedan mutar a otro tipo celular. Como ejemplo, una célula cancerígena de colon (endodérmica y controlada por el tallo cerebral que ha formado un tumor tipo coliflor (exofítico) en el colon es imaginado que repentinamente viaja hacia los huesos (mesodérmicos y controlados desde la sustancia blanca) produciendo pérdida de hueso. Una suposición tal, es nada más que una hipotética fábula de hadas.

Lo que los médicos llaman "metástasis" son de hecho nuevos cánceres, emanados de nuevos choques de conflicto, primariamente iatrogénicos (causados por un doctor) por choques del diagnóstico y pronóstico. Ningún investigador ha sido capaz de encontrar células cancerígenas en la sangre arterial de un paciente con cáncer. Si eso fuera verdad, es exactamente ahí donde se encontrarían normalmente, nadando en el torrente sanguíneo periférico del cuerpo.

Carcinoma peritoneal (mesodermo)

En el momento en que al paciente le es comentado que tiene un cáncer intestinal que necesita ser operado, usualmente sufre dos nuevos conflictos:

1. Un ataque mental en contra de el abdomen que esta a punto de ser cortado por dentro (tal conflicto biológico causa un mesotelioma peritoneal).

2. Invariablemente un carcinoma hepático, siempre derecho dorsal.

Éste último expresa el miedo biológico de que debido al tumor, la comida no pueda pasar más por el intestino. Por ejemplo, el paciente sufre un miedo arcaico de literalmente morirse de hambre. Esta imagen también puede dispararla el pánico de tener un íleo (obstrucción intestinal mecánica).

Si pasa algún tiempo entre el diagnóstico y la operación, el cirujano usualmente encuentra "metástasis" en el peritoneo; si éste realizara también una resonancia magnética nuclear (RMN) del hígado antes o después de la operación, encontraría los nódulos solitarios hepáticos mencionados anteriormente posteriormente y a la derecha.  Desafortunadamente, hay muchos ejemplos de que un paciente así es entonces etiquetado como un "caso incurable y sin esperanza".

Mientras que anteriormente, la teoría de la metástasis era la doctrina médica estándar, podemos ahora sistemática, lógica y biológicamente reconstruir los procesos. Nos damos cuenta de que el paciente  tiene nuevos cánceres como resultado de conflictos disparados iatrogénicamente sufridos a través de un diagnóstico imprevisto y por el anuncio de la necesidad de realizársele una operación.

Fuera de la ignorancia de las causas reales, los cirujanos a menudo extirpan los nódulos hepáticos y remueven tanta "metástasis peritoneal" como les sea posible. Después de la operación el paciente cree que se encuentra ahora "libre de su aflicción", y como signo de la solución de su conflicto de ataque al abdomen desarrolla ahora ascitis (efusión en la cavidad abdominal) como signo de curación. En estos días los cirujanos y oncólogos interpretan esto como el principio del fin, desde luego, ninguno de ellos entiende las relaciones biológicas causales. A partir de este momento, el paciente se encuentra en un círculo vicioso pues todo lo que "pasa" en su colon disparará una recaída del carcinoma hepático.

El hecho de que un segundo o tercer carcinoma este presente aquí no se pone a prueba, sólo lo es su interpretación, porque es patentemente incorrecta.

Y ahora hemos llegado a la cuestión del significado biológico original de tales tumores.

Estos cánceres (o tumores) no son del todo un sinsentido. De hecho tienen un propósito muy especial. Cuando el "bocado" esta ya "atorado" en el canal intestinal, es decir, el bocado ya ha sido tragado pero no puede ser digerido porque es muy grande, se está formando un crecimiento (o tumor). Tal tumor esta formado de células intestinales "desechables" (para ser usadas una sola vez), cuyo propósito es producir muchos jugos digestivos de forma que se transforme el "bocado" en digerible para que pueda pasar mejor.

Basados en el conocimiento de la Nueva Medicina Germánica, necesitamos reflexionar sobre lo que debemos hacer en casos en los que la obstrucción intestinal amenaza con bloquear el colon. En ese caso, una cirugía preventiva, ciertamente debería de realizarse. No necesitamos hacer nada más, dado que en el momento de la solución del conflicto el Programa Biológico Especial con Sentido (SBS) cambia naturalmente a la fase de curación.

Durante la fase de curación, las micobacterias son activadas para caseificar el tumor. Siempre y cuando el paciente haya tenido disponibles micobacterias en el momento del DHS, porque después de ese momento no serán de ninguna utilidad. El proceso de descomposición es ocasionalmente acompañado de sangrado. Después de tres o cuatro meses, solo habrán cicatrices ahí en donde alguna vez hubo un tumor. Esto hace a la Naturaleza el mejor cirujano en el mundo. Desde luego, si el paciente no porta ninguna micobacteria, entonces uno podría llegar a considerar la remoción quirúrgica del tumor. Esto sólo hace sentido cuando el conflicto relacionado ha sido resuelto de forma definitiva.

Cáncer del intestino delgado

Los cánceres del intestino delgado, ambos, tanto del proximal (yeyuno) como del distal (íleon), son controlados desde el tallo cerebral. El conflicto es ya sea una "incapacidad de digerir el bocado" ó un conflicto de "bocado indigesto", con el aspecto adicional de morirse de hambre. La fase de curación del cáncer del íleon, durante la cual son expulsadas membrana mucosa y sangre con los excrementos, es también conocida como enfermedad de Crohn ó Morbus Crohn.

Colitis ulcerosa

Si se esta sufriendo de colitis ulcerosa, uno se encuentra ya en fase de curación de un carcinoma intestinal de tipo resortivo que está creciendo de manera extensa. "Colitis ulcerosa" es de hecho un término incorrecto para denominar a los periodos de curación tubercular recurrentes o de conflictos recurrentes frecuentes.

El conflicto siempre se relaciona a un tema "desagradable" o "feo" que no puede ser absorbido o asimilado, reflejando la función del intestino de absorber nutrientes a la sangre y circulación linfática.

Cualquier ocasión en que el paciente re-experimenta una recaída del conflicto, los doctores piensan que hay una "remisión", y la fase de curación subsiguiente es llamada una "enfermedad" nombrada colitis ulcerosa. Los síntomas clínicos de ésta fase de curación son: diarrea, partículas de mucosa y sangre en las heces fecales, sudores nocturnos, pero buen apetito. La terapia es: un entendimiento del conflicto original, para poder evitar recaídas.

Absceso rectal

Un caso especial es el del absceso rectal, en donde observamos un tumor compacto creciendo por debajo de una membrana mucosa de epitelio escamoso. Éste es palpable pero no visible. Cuando el tumor subyacente a la mucosa rectal es removido por medio de la caseificación, entonces estamos lidiando con un absceso submucoso. Un buen número de tales abscesos son rutinariamente considerados como "hemorroides" y designados como abscesos para-anales.

Cáncer rectal (ectodermo)

El cáncer rectal, que pertenece a la capa germinal externa (neoencéfalo), forma úlceras en vez de tumores durante la fase de conflicto activo. Durante ese tiempo, las úlceras nunca sangran, ni tampoco producen espasmos ni dolor. Después de la solución del conflicto las úlceras son reparadas bajo el proceso de inflamación. Típicamente, formarán ahora hemorroides, acompañadas de sangrado, hiperestesia (sensibilidad extrema), y dolor. Con el "Síndrome" (retención de agua) éstos síntomas son particularmente severos. ¡El dolor es causado por el espasmo muscular!

Mientras que en los conflictos del tallo cerebral la lateralidad manual de los pacientes es insignificante, ésta es de la mayor importancia cuando lidiamos con conflictos cerebelares y cerebrales. También así de importante es el estado hormonal actual, por ejemplo la menopausia, el control natal con píldoras, etc.

Podemos determinar con una simple prueba del aplauso si una persona es diestra o zurda: El diestro tendrá la mano derecha arriba cuando aplaude; con el zurdo esto es al revés. Más aún, con los zurdos el conflicto es transferido al hemisferio cerebral opuesto. Por ejemplo, en lugar de una úlcera rectal, encontramos una úlcera estomacal o del conducto biliar.

Muchos cánceres son sólo detectados cuando ya están en la fase de curación, debido a que es este periodo el que ocasiona mayor incomodidad. Esto incluye a los cánceres intestinales que son encontrados más a menudo cuando comienzan a sangrar. De nuevo, los doctores consideran estos síntomas de curación como síntomas de cáncer.

Hasta ahora no habíamos tenido una comprensión real de lo que causa cáncer, porque no estábamos conscientes de la relación causal subyacente, ni tampoco y más importante, del origen evolutivo de nuestros programas de conflicto biológicos. Es por esto que en nuestra ignorancia, siempre habíamos mantenido que el cáncer es un proceso maligno, caótico, azaroso e incontrolable.

¡Esto es completamente erróneo! De acuerdo a la "Quintaescencia" de la Quinta Ley Biológica de la Naturaleza, tales apariciones de cáncer son y siempre han sido programas especiales de la naturaleza con pleno sentido biológico (SBS).

 

9. Riñones - conflicto de abandono.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

Hace siete años, regalamos dos cachorros machos que provenían de nuestra camada de boxers. Uno de ellos, que se llamaba Rainer, lo dimos a un niño de nueve años en nuestro barrio en España. Desde el comienzo, Pablo y Rainer fueron muy amigos y, naturalmente, a Rainer se le permitía dormir a los pies de la cama de Pablo.

Durante los últimos dos años, Pablo fue a Inglaterra por tres semanas cada año. Rainer tuvo que quedarse en la casa y sufrió como solo un boxer puede hacerlo. La primera vez desarrolló alopecia (pérdida de pelo) del lado izquierdo de su frente (él es zurdo) exactamente en el mismo lugar donde solía tocar a Pablo cuando se despedía. La segunda vez, sufrió una parálisis motriz de su pata posterior izquierda, porque no podía ir con él.

Este año, cuando Pablo fue a Inglaterra por seis semanas, el asunto fue aún más serio, porque Rainer se había lastimado seriamente sus dos ojos cuando se zambulló en un seto espinoso. Una semana después que Pablo se fue, sus padres también quisieron tomar una semana de vacaciones. Rainer, que quedó a cargo nuestro para cuidarlo, estaba apenas reconocible. Estaba desorientado (indicando una constelación de túbulos colectores del riñón en el tronco encefálico), casi no orinaba (oliguria), estaba aturdido y solamente caminaba con dificultad. Estaba ciego del ojo izquierdo y lo tenía severamente hinchado; el derecho estaba "solamente" gravemente hinchado. Además de esto, había retenido 5 kilogramos de agua como resultado de sentirse terriblemente solo. Era un cuadro terrible.

Nuestros amigos estaban totalmente desesperados. Yo los calmé y les dije que teníamos que entender la condición de Rainer desde un punto de vista biológico, y lo que es más, que yo tenía un "remedio secreto" llamado la Madre Ratona de Rainer ("Ratona", porque como cachorro de Boxer joven, ella parecía una ratona blanca y gorda).

Tan pronto como Rainer fue reunido con su madre Ratona, su padre Rolf y su hermano Rocky, y a pesar que no se habían visto por casi cuatro años, la condición de Rainer comenzó a normalizarse instantáneamente. Liberó grandes cantidades de orina. Afectuosamente, la madre Ratona continuaba cuidándolo.

Una semana después, nuestros amigos vinieron a buscar a su perro boxer. Pero a la mañana siguiente nos llamaron otra vez, desesperados: Rainer no podía orinar para nada, se rehusaba a comer, no defecaba, estaba completamente desorientado y se tambaleaba, golpeando la cabeza contra todo. Ambos ojos estaban cerrados de tan hinchados.

Según la medicina convencional, el diagnóstico sería: insuficiencia renal aguda ó uremia. Un perro en ésta condición es usualmente sacrificado. Un paciente estaría conectado a una máquina de diálisis, lo que, sin lugar a dudas, refuerza el conflicto existencial. Le sugerí a nuestros amigos que llevaran a Rainer de vuelta al cuidado de su madre de inmediato. Y, voilà, luego de estar con su madre Ratona por tan solo una hora, pudo eliminar ½ litro de orina. Luego orinó siete litros más y estaba, aparte de sus ojos o mejor dicho a pesar de sus ojos, casi completamente normal.

Rainer se quedó con su madre hasta que Pablo volvió y entonces, solo para estar seguros, la madre Ratona se quedó con Rainer en la casa de los padres de Pablo para ayudarlo a salir adelante.

En medicina convencional es inconcebible que, simplemente por su presencia, una madre pueda curar una "insuficiencia renal". Por el contrario, llevar al paciente a un hospital con todas esas "máquinas tenebrosas" y a menudo en una atmósfera desalmada solo incrementa el conflicto existencial y de abandono. En la German New Medicine, una de las reglas más importantes es mantener al paciente libre de miedo y pánico y darle una sensación de seguridad y protección, porque sin un conflicto existencial las complicaciones de la fase de curación pueden ser evitadas.

Ya sea que encontremos estos procesos biológicos útiles o no, desde el punto de vista de nuestra civilización moderna, lo que importa es que los Programas Biológicos Especiales de la Naturaleza, incluyendo al "Síndrome de los túbulos colectores del riñón", han pasado la prueba por millones de años. La noción que estos programas especiales necesitan "cambiar" (ver "desprogramación) falla en comprender la naturaleza de la creación. Por el contrario, para prevenir las llamadas "enfermedades propias del estilo de vida" lo que debemos hacer es re-aprender a vivir de acuerdo a nuestra biología innata.

 

10. Prólogo del libro:
"Fundamentos de una nueva medicina".

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

Este libro es el legado de mi hijo Dirk. Yo lo transmito como el administrador de su herencia. Nunca deberá ser escatimado a quien lo necesite para sobrevivir. Pero nadie debe enseñarlo sin mi permiso expreso. Los actuales pseudo maestros de la medicina han combatido este legado durante años por motivos egoístas y extra médicos. No son dignos de enseñar este legado.

Para ustedes, mis pacientes, será este tomo del legado de mi Dirk la base de su esperanza. La mayoría de ustedes podrán sanar si comprenden y siguen correctamente el sistema, y si les es dado por los médicos formados por mí con manos cálidas y un corazón caliente y solidario, quienes los ayudarán en el trance. Este sistema de la Nueva Medicina será denominado alguna vez la mayor bendición de toda la medicina.

Todo lo que fue escrito hasta ahora ha sido expresado de acuerdo con el mejor conocimiento y verdad y sólo se ha modificado donde la esfera íntima del paciente así lo requería. Les pido que brinden consideración a las personas y sus destinos descriptos aquí. Y si por casualidad creyeran saber de quién se trata, ¡guarden discreción! Los relatos de ejemplos no están para entretener, sino para servirles de ayuda a quienes están enfermos también.

Ninguna persona puede decir que no se puede equivocar. Esto vale también para mí. Deseo expresamente que no me "crean", sino que sean convencidos por el sistema mismo, lo que con alta probabilidad es comprobable y comprobado.

El boicot contra la Nueva Medicina fue proporcional en dramaticidad e infamia al significado de este descubrimiento de las relaciones de la aparición del cáncer. Yo mismo enfermé en 1978 de cáncer de testículos, cuando mi hijo Dirk fue baleado mortalmente mientras dormía por un príncipe que quería matar a un médico romano, y murió en mis brazos casi cuatro meses después. Eso fue el DHS, el Dirk-Hamer-Síndrome, que me había atacado. Un suceso tan dramático puede ser comprendido por las personas que nos rodean como shock vivencial. Pero la mayoría de tales o similares shocks vivenciales ocurren desapercibidos del entorno sólo en el interior del paciente. No es por eso menos dramático ni menos efectivo para el organismo del paciente, para quien sólo es importante lo que el paciente experimentó o experimenta. En general no puede hablar de ello con nadie, si bien no habría nada que haría con más gusto que "sacar su conflicto del alma".

El Dirk-Hamer-Síndrome (DHS) es el punto de inflexión y angular de toda la Nueva Medicina y de la comprensión total del cáncer y hoy entretanto de toda la generación de enfermedad. No muchos conflictos producen lentamente cáncer (como "factores de riesgo") o grandes conflictos, que veríamos venir, producen cáncer, sino sólo el conflicto shockeante inesperado, que nos "sorprende desprevenidos" nos produce DHS. Ni cien tiros al arco de fútbol hacen un gol, sino sólo el desprevenido que sorprende al arquero, ése entra imparable en el arco. Ese es el conflicto biológico al que me refiero y el que tenemos en común con los mamíferos, e incluso las plantas.

El descubrimiento de las relaciones del cáncer fue para nosotros los vivos demasiado pesado evidentemente. Las había descubierto un muerto. Yo les transmito su legado.

Pero él no sólo dio, a través de su muerte, las bases para el descubrimiento de estas relaciones, sino que aún después de su muerte (creo yo) profundizó más en este descubrimiento que lo que se pudo esperar hasta ahora. Esto sucedió así:

Cuando en setiembre de 1981 creí haber encontrado por primera vez un sistema en la génesis del cáncer, a saber el Dirk-Hamer-Síndrome, entonces me "temblaron las rodillas", como quien dice. Este descubrimiento me pareció demasiado violento como para atreverme a creerlo. Por la noche tuve un sueño: mi hijo Dirk, con quien sueño a menudo y a quien consulto en el sueño, se me apareció, sonrió con su sonrisa bonachona, como solía hacerlo, y dijo: "lo que encontraste, Geerd, es correcto, es totalmente correcto. Te lo puedo decir porque ahora sé más que tú. Tú lo descubriste inteligentemente. Desatará una revolución en la medicina. Pero tú debes continuar investigando, todavía no lo encontraste todo. Aún te faltan dos cosas importantes".

Desperté y recordé cada palabra de nuestra conversación. Me había tranquilizado y convencido desde entonces firmemente de que el Dirk-Hamer-Síndrome era atinado. Hasta ese momento había examinado unos 170 pacientes. Llamé al Sr. Oldenburg de la televisión de Baviera, quien ya había transmitido un breve reportaje del escalpelo de Hamer en mayo de 1978 en el Congreso de Cirujanos en Munich. El vino a Oberaudorf y realizó una pequeña película, que fue enviada a Baviera el 4-10-1981, al mismo tiempo se transmitió el evento en la televisión italiana RAI en un reportaje. Entonces me aboqué como embriagado a examinar otros casos. Sabía exactamente que en poco tiempo me iban a impedir en la clínica que continuara haciéndolo, ya que mis resultados eran contrarios a la medicina académica.

Dado que había ido coleccionando no sólo cada vez más casos, sino tabulados según un objetivo, pude hacer una comprobación violenta: siempre había, por ejemplo, en el cáncer de cuello de útero un contenido conflictivo muy especial, uno sexual, en cambio en el cáncer de mamas uno humano general, la mayoría de las veces incluso un conflicto madre/hijo, el cáncer de ovarios un conflicto de pérdida o un conflicto genital-anal, etc. Al mismo tiempo comprobé que cada tipo especial de cáncer tenía un tiempo de manifestación especial, hasta que la paciente pudiera notar su cáncer. El cáncer de cuello de útero unos doce meses, cáncer de mama de dos a tres meses, cáncer de ovario de cinco a ocho meses.

Estos descubrimientos me parecieron por un lado lógicos y razonables, por otro lado demasiado razonables como para que pudiera creerlos, porque no sólo contradecían la medicina académica, sino que ponían de cabeza a toda la medicina. Pues no significaba otra cosa como que la psiquis definía donde producir el cáncer. Ahí me volvieron a temblar las rodillas. Todo el asunto me parecía tres tallas grande para mí. La noche siguiente volví a soñar y a hablar en sueños con mi hijo Dirk. Él me elogiaba y dijo: "caramba, Geerd, qué rápido lo descubriste, lo hiciste muy bien". Entonces sonrió otra vez con su sonrisa incomparable y dijo: "hora sólo te falta una cosa, entonces lo habrás descubierto todo. Aún no debes detenerte, debes continuar investigando, pero seguro lo encontrarás.

Volvía a despertar, me convencí de la corrección de mis descubrimientos y vuelvo a investigar febrilmente lo que pudo haber querido decir Dirk con " último". Cada caso siguiente lo examinaba ahora siempre con los criterios que había conocido hasta entonces y comprobaba que se volvían a dar en cada caso. Dirk tenía razón entonces.

No sólo investigué todos los casos que quedaban, de cada uno de los cuales completé un protocolo, al derecho y al revés, sino también especialmente los casos de carcinoma "dormidos" y los casos siguientes. Se convirtió en una carrera por horas. Sabía exactamente que enseguida me prohibirían examinar a los pacientes. En mi última guardia de fin de semana examiné por eso casi día y noche. Pero entonces se me iluminó de pronto un reconocimiento impresionante: en los casos en que los pacientes habían sobrevivido siempre se había resuelto el conflicto, por otro lado el conflicto no se había resuelto en los casos en que habían muerto o la enfermedad progresaba. Ya me había acostumbrado a tener por cierto algo que los colegas con los que trataba de hablar de ello consideraban una tontería, de la que no querían saber nada. Pero este descubrimiento ya me quedaba diez tallas grande, no sólo tres. Estaba totalmente extasiado y volvía tener literalmente rodillas de manteca. En este estado ya no podía esperar la noche siguiente para presentarle mis tareas a mi maestro Dirk.

Otra vez soñé con mi Dirk, tan claramente como las veces anteriores. Esta vez estaba lleno de admiración, sonrió con aprobación y dijo: "no hubiera creído posible que lo encuentres tan rápido. Sí, lo que encontraste es correcto, totalmente correcto. Ahora lo tienes todo. No te falta nada. Así exactamente sucede. Ahora puedes publicar todo junto bajo mi responsabilidad. Te prometo que no vas a hacer el ridículo porque es la verdad!".

Cuando desperté en la mañana y recordé el sueño, se habían borrado mis últimas dudas. Siempre había podido creer en mi Dirk y ahora que estaba muerto más todavía.

Extraído del libro: "Cáncer-enfermedades del alma, cortocircuito en el cerebro, la computadora de nuestro organismo, la regla de hierro del cáncer", Febrero de 1984 en Ediciones Amici di Dirk, Colonia.

Comentarios de Fernando Callejón

Muchas personas en los últimos años consideraron "no científico" el pasaje precedente. Tampoco reivindica la pretensión de ser "científico", sino sólo ajustado a la verdad.

Además, esto depende según mi opinión, de que los eventos y descubrimientos, que por ser lógicos y empíricos son siempre reproducibles, sean comprobados en cuanto a su corrección o falsedad. Pero cuando los eventos y descubrimientos son correctos, entonces no importa dónde, cómo, cuándo y por quién fueron descubiertos. Tampoco sirve perseguir a la persona del descubridor con todos los medios posibles del terror y el descrédito para eliminar el descubrimiento y evitar sus consecuencias. Con ello la culpa sólo crece al infinito. Y esto es lo que ha sucedido aquí en los últimos 17 años.

La medicina académica que gobierna actualmente no es una ciencia en el sentido estricto, aunque "actúe" como científica. Tiene miles de hipótesis y dogmas que hay que creer, pero que son falsos, porque se basan en las mencionadas hipótesis no demostradas. (Por ejemplo: dogma de las metástasis, enfermedad como "falla de la naturaleza", dogma de la "célula enloquecida", dogma de las "metástasis cerebrales", dogma de los microbios como impulsores de enfermedades, etc.)

Existe un chiste académico:

"Tres estudiantes deben aprender de memoria una guía telefónica, un estudiante de física, un estudiante de biología y un estudiante de medicina. El estudiante de física pregunta si hay algún sistema en la guía telefónica. Se le contesta que fuera del ordenamiento alfabético no hay ningún sistema. El se niega: "yo no aprendo de memoria tal tontería". El estudiante de biología pregunta si hay algún desarrollo o evolución en la guía telefónica. La misma respuesta: "ningún desarrollo, sólo aprenderlo de memoria". El se niega a aprender de memoria tal imbecilidad. El estudiante de medicina también es solicitado para aprender de memoria la guía telefónica y sólo pregunta: ¿para cuándo?"

Nosotros los médicos tuvimos que repetir de memoria en principio en el examen estatal los asientos de la guía telefónica. No los comprendía bien ni el estudiante ni el profesor. La calificación correspondía al número de páginas de la guía telefónica aprendidos de memoria.

Si se observan los dogmas de la medicina académica, se comprueba que provienen en realidad del pensamiento polarizado, el "pensamiento bueno-malo" de nuestras grandes religiones (judía - cristiana - mahometana), que proviene, a su vez, de la visión del mundo zoroástrica de los antiguos persas. Todo se divide lógicamente en "benigno" o "maligno". De aquí deriva lógicamente también la "mentalidad de exterminio" marcial de los modernos "guerreros de la medicina", pero que en realidad no es otra cosa que pura edad media: el que no crea en los dogmas sacrosantos será quemado.

Malignas eran, por ejemplo, todas las células cancerosas y microbios, todas las "reacciones enfermizas" del organismo, además de las enfermedades del espíritu y del ánimo. La malignidad residiría en que la madre naturaleza comete errores constantemente, desviaciones, fallas, que producen cáncer, así se pensaba, un crecimiento descontrolado, invasivo a los órganos vecinos, si bien se sabía también que los límites orgánicos existen, por ejemplo: entre matriz y cuello del útero.

Lo de la malignidad era una tontería, según el conocimiento actual de las relaciones intrínsecas. Pues la madre naturaleza no comete errores. Nosotros mismos éramos los ignorantes. Detrás de esto está simplemente el defecto de apostrofar como "malo" lo que no se comprende y se quiere eliminar en consecuencia. Recién cuando se ha comprendido, y eso lo podemos hacer ahora con las 5 leyes biológicas de la naturaleza, ya no es necesario que destruyamos, sino que podemos comprender, ordenar e integrar los hechos en una relación general biológica y cósmica.

En la Nueva Medicina hay sólo 5 leyes biológicas de la naturaleza, siempre demostrables científicamente. Deben ser exactas en el sentido de las ciencias naturales en cada caso individual y para cada síntoma individual también de la enfermedad secundaria, que en la medicina académica se denomina todavía erróneamente "metástasis".

Lo fascinante de la Nueva Medicina es que debemos reconocer que todos estos supuestos errores y fallas "malignas" de la naturaleza eran en realidad programas biológicos especiales significativos (SBS: Sinnvolle Biologische Sonderprogramme), que por desconocimiento habíamos malinterpretado. O sea, que todo lo que llamábamos "enfermedad" era en realidad siempre parte de tal programa especial (SBS). Incluso los microbios, que también considerábamos malignos y combatibles, eran nuestros fieles colaboradores, como por ejemplo: para eliminar el cáncer en la fase de curación (micobacterias y bacterias) y para la reposición de necrosis y úlceras (bacterias y virus) igualmente en la fase de curación.

 

11. ¿Qué significa la resolución biológica de un conflicto?

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

Continuamente recibo ofrecimientos para el trabajo conjunto con psicólogos, terapeutas por hipnosis, gente de la PNL, o gente de la bioresonancia, que no puedo aceptar. Esta gente, que generalmente no tiene experiencia clínica, cree que se puede resolver conflictos biológicos con métodos de golpe y tirón.

Aparte de que un psicólogo, con su método igualmente falsificado, también pueda alguna vez chocar con un conflicto actual y en la conversación con el paciente sobre el mismo lograr una solución, generalmente se trata de un conflicto que justamente no se puede resolver desde el punto de vista biológico. Esta psico-gente innecesaria en la Nueva Medicina no sabe qué es un conflicto biológico y su correspondiente SBS.

También los terapeutas con hipnosis pueden a veces resolver un conflicto que son incapaces de clasificar biológicamente. La hipnosis profunda tiene además la gran desventaja que a menudo impone un nuevo DHS del que no se sabe si a continuación volverá a desaparecer, como siempre se espera.

Conozco a ambos bastante bien de la época en que trabajaba en la Psiquiatría, ambos son peligrosos por su ignorancia. A la PNL y a la bioresonancia las considero una gran tontería para la resolución de conflictos biológicos y programas especiales biológicos significativos. Todos los métodos parten de la base de que los SBS son malos, "malignos", a todos los conflictos (también los biológicos) hay que "extirparlos".

La realidad de la resolución de los conflictos biológicos, allí donde se los pueda resolver, es mucho más sencilla y mucho más difícil.

Estamos tan involucrados en el error de la medicina de los últimos 2,000 años, en los que la medicina estaba organizada en esencia según el antiguo testamento, que la mayoría no puede alejarse de ella ni con un gran impulso. Una madre siente el conflicto biológico de su hijo, aún sin todos esos métodos, también cualquier madre animal.

Estas madres encuentran instintivamente la causa, encuentran el medio correcto, el momento correcto, las palabras de consuelo o de consejo correctas, hacen normalmente todo de manera biológicamente correcta. Así de fácil es.

El tonto intelectual, que quiere hacerlo "con método", hace todo mal. Lo mejor que podría hacer es sacar las manos de ahí. La Nueva Medicina es, contrariamente a la medicina que cree en 5,000 hipótesis, que se denomina medicina académica u oficial, una ciencia exacta sin ninguna hipótesis. Seguramente sabe más por eso que la vieja medicina oficial. A pesar de eso, no son consultados por nuestra Nueva Medicina los idiotas especializados intelectuales con anteojos niquelados. No hay una psique-iatría, ni una cerebro-iatría o una órgano-iatría, sino sólo una iatría.

El iatros en la Nueva Medicina debería saber todo lo que se pueda saber, pero debe en primera línea ser un amigo cálido del paciente con una sana comprensión humana, que sea para el "paciente jefe" un buen consejero. Tal buen consejero y tal buen consejo necesita el paciente también en la solución de su conflicto biológico, en la medida en que éste deba, o no todavía, ser resuelto.

Siempre hay que decir, como importante, que el programa biológico especial significativo es justamente algo significativo, no "maligno", tampoco en el cáncer y que del 95% al 98% sobreviven, también en el cáncer. Con estos porcentajes de supervivencia ya no se anuncia el pánico.

La elevada mortalidad, que había puesto en pánico a todos nuestros pobres pacientes, provenía sólo del desconocimiento o no empleo premeditado de los descubrimientos de la Nueva Medicina en la medicina académica.

Si en la Nueva Medicina sabemos, como ya hemos dicho, que todos los procesos que antes llamábamos "malignos" tienen su sentido biológico, también la resolución del conflicto y lo que, por ejemplo, sobreviene en el conflicto de pérdida de la autoestima, por ejemplo, una leucemia, entonces el paciente ya no se asusta cuando aparecen como anunciados.

Tomemos nuestro ejemplo tantas veces citado: una madre padeció un DHS cuando su bebé se accidentó frente a sus ojos. Ahora está en el hospital y en ella crece un cáncer de pecho. El sentido biológico sería que mediante este cáncer de pecho ella produce más leche para el bebé, para que éste pueda equilibrar el retraso de su desarrollo con la mayor oferta de leche.

No resulta posible una resolución de antemano mientras el niño permanezca en el hospital. Aún cuando el niño salga del hospital (normalmente resolución del conflicto) y siga teniendo secuelas del accidente por un tiempo, no es significativa todavía la resolución del conflicto biológico. El niño necesita todavía la mayor oferta de leche. El programa biológico tiene lugar también cuando la madre (civilizada) ya no amamanta. Por eso debemos explicar con cuidado las relaciones a esta madre, incluso las de la caseificación espontánea del cáncer de pecho, siempre que tenga mico bacterias (tuberculosis), lo que se puede descubrir normalmente preguntándole a la paciente si ha tenido frecuentemente fases de sudores nocturnos en ocasiones anteriores. También debe saber que un tumor no desintegrado en el pecho en ausencia de mico bacterias, o sea un tumor encapsulado, carece completamente de peligro, algo que si bien es biológicamente innecesario, no amenaza para nada su vida. Como tales pacientes no son más tontos que nosotros, y se trata de su propio cuerpo, comprenden normalmente muy rápido, más rápido de lo que creemos.

Quiero describirles brevemente dos casos, sólo para mostrar que la resolución biológica de un conflicto con SBS en los tres planos no es psíquica, sino precisamente biológica.

Resolución biológica del conflicto mediante carcinoma de testículo intersticial

Este caso es de un joven médico que llegó a mí porque después de extirparle el testículo izquierdo, que estaba hinchado al tamaño de un huevo de ganso (quiste testicular) en abril de 1998, le habían dicho en un control de TC ventral (el 27.10.98) que las células malignas del testículo ya habían hecho metástasis en el vientre. Finalmente (junio del 99) el vientre estaría lleno de metástasis, no habría nada más que hacer.

El correspondiente conflicto de líquidos se aclaró rápidamente: el paciente había tratado de reanimar en la ambulancia de emergencias de un primitivo sanatorio extranjero en el que trabajaba, a una niña de cinco años ahogada. Por el deficiente equipamiento de la clínica, pero del que él mismo se sentía en parte responsable, murió la criatura que tenía la edad de la suya propia. Esto lo caló hondo, como informó. Sufrió un conflicto de líquidos, pero que pudo resolver recién medio año después. El quiste renal, que para este momento ya estaba en gran parte indurado, fue descubierto por primera vez en octubre de 1998 y entendido erróneamente como nódulos linfáticos, y mal diagnosticado en junio del 99 como enorme conglomerado de metástasis.

Pero otra cosa fue mucho más importante para los dos en cuanto el joven médico comenzó a comprender bien el asunto: cuando se realiza una extirpación de testículo en la fase de curación del SBS, como también se hizo conmigo, entonces el SBS continúa igual hacia su objetivo, o sea, a pesar de la extracción del "órgano de choque". Se incorporan la hipófisis y la corteza de las cápsulas suprarrenales y causan que se produzca más testosterona que al comienzo del SBS. No sabemos con exactitud todavía si la producción de la testosterona adicional tiene lugar en la corteza de las cápsulas suprarrenales o en el testículo restante. De todos modos, queda alto el nivel de testosterona. Así la esposa de este paciente zurdo, quien se describe a sí mismo como "softie" en el pasado, le dijo hace poco que se ha vuelto más masculino en el último tiempo, lo que no era antes de la extirpación del testículo. El mismo se siente más masculino. A la mujer no le gustó, lo prefería como era antes. Casi las mismas palabras me dijo mi mujer un año después de la muerte de mi hijo Dirk, o sea de la extirpación del testículo.

Pero el conflicto de pérdida se aclaró pronto: a comienzos de 1998 se mudó la familia de Alemania a Sudamérica, el lugar natal de la esposa. El paciente creyó no volver a ver con vida a sus padres, especialmente a su amada madre. Pero al volver a Alemania tres meses después y no parecer el éxodo a Sudamérica tan definitivo, pudo resolver en principio este conflicto de pérdida. Inmediatamente después de esto se comenzó a hinchar el testículo izquierdo. El izquierdo porque (en él como zurdo el lado de la pareja) veneraba a su madre (una mujer muy bella pero severa) siempre en exceso de una manera edípica como pareja.

Pero todo comenzó verdaderamente cuando estudiamos juntos su TC cerebral (siempre hago una TC cerebral como requisito): resultó que tiene un gran edema de resolución en el campo de dominio derecho, como se ve fácilmente. Debe haber sufrido un infarto cardíaco. El podía recordarlo: 1998 con arritmia de cámara y dolores cardíacos. Fue un leve infarto cardíaco izquierdo, pues el lado derecho sólo podía estar activo en constelación esquizofrénica. El conflicto era que su esposa lo había engañado hacía doce años con un amante. Desde entonces tenía un conflicto activo "pendiente" del lado derecho del cerebro peri-insular.

Pero el primer conflicto lo tenía que sufrir el hombre zurdo en la izquierda del cerebro. Y éste ya lo padeció, como él sabe muy bien, a los cuatro años: conflicto de miedo por el dominio, de dominio y enojo por el dominio, hace 34 años.

Sus padres habían ido a una fiesta, creyendo que el paciente, que entonces tenía cuatro años, y su hermano menor dormirían. Pero ellos se despertaron y dieron vuelta la casa en pánico creyendo que sus padres habían desaparecido para siempre. El sufrió un conflicto de dominio del lado izquierdo del cerebro que está activo todavía. Desde entonces, él así lo sabe, fue maníaco maquinador, a los 26 se volvió maníaco depresivo, cuando sufrió el segundo conflicto de dominio al descubrir a su mujer in fraganti con un amante.

Para nosotros surgieron las siguientes preguntas:

1. ¿Se resolvió el conflicto de dominio a la derecha del cerebro por resolución del conflicto o biológicamente por aumento del nivel de testosterona?

2. El segundo conflicto había estado exclusivamente en constelación esquizofrénica, o sea, que no había tenido masa conflictiva. A éste, el paciente lo resolvió y pudo resolverlo sin peligro de morir con el infarto cardíaco izquierdo. La pregunta era, si, de haber tenido lugar la resolución biológica, también estaría en peligro de resolverse biológicamente, de manera forzada, el conflicto de dominio en la izquierda del cerebro. Esto era peligroso pues el conflicto de dominio a la izquierda del cerebro (zurdo) había estado activo durante 22 años. Una resolución sería muy posiblemente mortal.

Resultado: Parece ser que con el aumento del nivel de testosterona solo se resuelven biológicamente de manera forzada los conflictos de dominio a la derecha del cerebro, cuando el conflicto de pérdida tiene masa suficiente.

El paciente vive y le va bien. Como el órgano de choque (testículo izquierdo) fue amputado, no pudo notar la nueva resolución de la recidiva del conflicto de pérdida, excepto por el nivel de testosterona y el renovado sentimiento de mayor masculinidad. Ya no está maníaco depresivo, sino sólo maníaco, lo que en nuestra sociedad se confunde frecuentemente con "dinamismo".

Aquí la cosa salió bien sólo porque el paciente era zurdo. Un caso similar en un hombre diestro termina casi forzosamente de manera trágica.

La pareja de este caso, aunque no en constelación esquizofrénica, es una paciente de 82 años, que estuvo amenorreica durante 50 años después de una violación por los soldados rusos en la guerra, es decir, su período quedó suspendido inmediatamente después, no volvió nunca más y la paciente reaccionó desde entonces masculinamente.

Este conflicto sexual (esta dama nunca fue al ginecólogo) se resolvió biológicamente de manera forzosa después de 50 años de actividad, cuando se formó un gran quiste ovárico como fase de curación de un conflicto de pérdida (semi-genital, desagradable). Desde el estadio en que el quiste se induró y dejó elevarse fuertemente el nivel de estrógeno, la anciana volvió a menstruar regularmente (durante tres meses hasta su muerte) y fue otra vez totalmente femenina.

La familia y yo supimos semanas antes que la anciana muy probablemente no sobreviviría esta resolución biológica del antiguo conflicto en la fase epileptoide. Esta crisis epileptoide sobrevino, en lugar de las tres a seis semanas habituales, recién después de tres meses, en forma de infarto cardíaco derecho con embolia pulmonar. La familia ya había decidido antes que la madre no fuera puesta en terapia intensiva, dado que allí las posibilidades hubieran sido nulas, sino que tuviera una muerte digna. Se durmió silenciosa y pacíficamente.

La Sara del Antiguo Testamento, la mujer de Abraham, también debe haber tenido un tal quiste ovárico indurado, de modo que volvió a ovular y se embarazó. Pero no tuvo un conflicto sexual adicional.

Sin un conflicto sexual activo previo, el quiste ovárico es lo mejor que le puede pasar a una mujer: se ve a menudo de 10 a 20 años más joven de lo que es. Entonces dicen los que la rodean: "Oh, se ha mantenido muy juvenil!".

Ustedes comprenderán ahora, queridos lectores, por qué no hablo nunca de una resolución psíquica de los conflictos, sino de una biológica. La así llamada resolución psíquica de un conflicto biológico (SBS) también es biológica.

Y ahora comprenderán quizás también por qué un iatros debe saber mucho antes de poder atreverse a proponer una resolución de su conflicto a un paciente, que en manos de un ignorante puede terminar fácilmente con la muerte.

Y allí tengo la opinión algo anticuada, pero que concuerda bien con la conciencia, de que con los pacientes nunca hay que hacer otra cosa que lo que se haría con uno mismo y sus familiares más cercanos. Y si los médicos oncólogos en jefe o presidentes intentaran tratarse a sí mismos y a sus propios parientes con la Nueva Medicina, para aprovechar el porcentaje de 95% a 98% de supervivencia, en lugar de dejarse matar con 95% a 98% de probabilidad con la quimioterapia por ellos propugnada, entonces no puede ya comprender ninguna persona honrada, cómo estos corifeos de la medicina oficial vuelven a propagar su quimioterapia para sus pobres pacientes ajenos.

Una pequeña curiosidad: Cuando la mujer engañó al marido con un amante, mientras él estaba en Alemania y lo supo, se volvió sin avisarle a su mujer. La descubrió in fraganti, lo que le causó su segundo conflicto de dominio peri-insular a la derecha en 1987 (ahora en curación pendiente por la mayor cantidad de testosterona).

La mujer sufrió un conflicto de "no haber recibido el trozo de información (su regreso)" (oído medio derecho, ingreso del trozo a la derecha). Como se encuentra frecuentemente con el amante en la ciudad, la inflamación crónica del oído medio permanece en curación pendiente. Siempre que el paciente dormía con su mujer, lo asqueaba el olor (TBC) de la oreja izquierda de su mujer. La diabetes correspondiente no fue diagnosticada afortunadamente. Entretanto se resolvió el conflicto.

 

12. Definición del concepto: "conflicto"
en la Regla de Hierro del Cáncer.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

Un conflicto debe definirse siempre de tal manera que en principio pueda tener validez semejante para todos los seres vivos. Yo defino la palabra conflicto conceptualmente como: "conflicto biológico". Un profesor de psiquiatría de una universidad fue interrogado por el juez sobre cómo definía en su lenguaje, por ejemplo, un conflicto sexual, al que el Dr. Hamer encontraba en un proceso conflictivo en que la mujer descubría a su marido "in fraganti" y entonces padecía un "Foco de Hamer" en la oreja izquierda. Respuesta: "Yo la llamaría una enfermedad narcisista". Mi contrapregunta: -¿Le atribuiría también a mi perra la misma calidad de definición del conflicto psíquico? Ya no hubo respuesta.

Allí está el quid de la cuestión: nuestras definiciones de conflicto son definidas por la medicina establecida siempre en primera línea religiosa-filosófica-psicoanalíticamente, es decir, de manera dogmática.

Para mí no hay dogmas que puedan estrechar la ciencia. Cuando observo que el hombre y el animal enferman por el mismo tipo de conflicto biológico y se observan los mismos procesos y cambios psíquicos, cerebrales y orgánicos, entonces habrá que orientar las conclusiones, reglas o leyes, por los hechos y no al revés.

El conflicto no debe entenderse en el sistema conceptual de la Nueva Medicina, en el sentido del psicoanálisis, como construcción por décadas de una "constelación conflictiva", sino como un conflicto biológico. Este conflicto biológico, que en el DHS impacta como un rayo en el hombre y en el animal, y genera el Foco de Hamer en el cerebro, al igual que introduce el programa biológico especial para todo el organismo, es la constelación de un segundo. Por supuesto, que toda la personalidad entra también en un conflicto biológico. Pero esto no es generalmente lo decisivo. Una pelea violenta con la suegra por los hijos puede convertirse por ejemplo en DHS por una sola palabra: ¡Cerdo! En ese segundo se define el contenido del conflicto en el entendimiento del paciente. Se enferma, por ejemplo, de un conflicto de marcación del dominio, un Foco de Hamer (FH) periinsular a la derecha y orgánicamente de un carcinoma de úlcera vesicular. Desde ahí continúa la lucha de este conflicto biológico por este "carril de contenido de conflicto". La suegra también podría haber gritado: "¡Miserable!" Entonces el paciente podría haber sufrido un conflicto de pérdida de autoestima y la lucha hubiera girado según el entendimiento del paciente siempre alrededor de su autoestima, si era miserable o no. Hubiera sido un "carril de contenido conflictivo" muy diferente.

El conflicto biológico se decide en el segundo del DHS, se decide en el segundo del contenido conflictivo, en cuyo carril se desarrolla a su vez el subsiguiente conflicto biológico. Por ejemplo: una mujer que descubre a su marido in fraganti, no debe sufrir obligatoriamente un conflicto biológico sexual. En realidad no debe sufrir un conflicto biológico obligatoriamente, sino que sólo sufrirá un conflicto, si fue confrontada con la situación en uno o más sentidos de manera inesperada. Pero aún si llega al DHS, hay una serie de contenidos conflictivos posibles:

1ª posibilidad: La paciente experimenta en el DHS la situación como conflicto biológico sexual de "no ser copulada". Cerebralmente, sufriría un FH periinsular a la izquierda, orgánicamente un carcinoma de cuello de útero (si es diestra), además úlcera en las venas coronarias del corazón.

2ª posibilidad: La paciente tiene quizás ella misma un amigo íntimo, ya no ama a su marido. Experimenta la situación en el momento del DHS como afrenta y traición personal, que el marido la ponga en ridículo frente a todos los vecinos. Sufre en el momento del DHS un conflicto general de pareja, cerebralmente un FH en el cerebelo izquierdo y orgánicamente un cáncer del pecho derecho. (Siempre que sea diestra).

3ª posibilidad: La paciente experimenta a la joven y bonita rival en el momento del DHS como un conflicto propio de pérdida de autoestima. "Le pudo brindar lo que yo ya no le puedo brindar". La paciente sufriría en este caso en el momento del DHS un conflicto biológico de pérdida de autoestima, un FH en el asiento medular occipital y un cáncer de huesos en la zona de la pelvis.

4ª posibilidad: La paciente está quizás ya en la menopausia y reacciona masculinamente. Entonces podría experimentar la misma situación en el momento del DHS como conflicto de dominio, con un FH periinsular a la derecha y un Ca de úlcera coronaria, Ca intrabronquial, o si se trató de un "conflicto de marcación de dominio" con el atributo "qué chanchada", un Ca de vesícula. (Siempre que sea diestra.)

5ª posibilidad: Frecuentemente sería también un Ca de ovario, como conflicto de pérdida "semigenital feo" con FH en la región occipital paramediana.

Vemos que uno y el mismo asunto, o situación, no es la misma situación. Solo lo que se siente en el momento del DHS decide el contenido del conflicto y con ello el "carril" por el cual transcurre el conflicto biológico.

Estas relaciones conducen también al absurdo las eternas propuestas ignorantes de los estudios "prospectivos". La "no convertibilidad" de un sistema no es una debilidad científica, sino que es la conclusión obligada de que es casi imposible para un examinador predecir con alguna seguridad en qué dirección o en qué carril experimentará o sufrirá el paciente un conflicto prospectivo. Incluso los parientes más cercanos quedan asombrados cuando han indagado, por ejemplo, cuál conflicto pudo haber provocado un cáncer diagnosticado en el paciente. Dicen entonces a menudo: "solo pudo haber sido esto y esto". Se le pregunta entonces al paciente delante de sus parientes, y contesta frecuentemente: "no, eso no me provocó nada". Y lo que realmente provocó el conflicto y el DHS es lo que a menudo deja a todos asombrados en principio.

Más tarde, cuando han comprendido el asunto, suelen decir:"sí, naturalmente, eso debió ser así". Un buen ejemplo de esto fue un paciente de la Clínica Universitaria de Erlangen, al que pude examinar en su habitación. Había sufrido un infarto cardíaco agudo. Debe haber padecido un conflicto de dominio con DHS. Pregúntese solo cuál fue el conflicto de dominio. En presencia del médico del servicio le pregunté cuándo y qué conflicto de dominio había sufrido. Respuesta: ninguno. El era un hotelero exitoso, las personas más honorables del pueblo serían sus huéspedes, tenía dos hijos sanos, una buena mujer, ninguna preocupación monetaria, todo estaría en orden, no se podría hablar de ningún conflicto de dominio. Entonces le pregunté desde cuándo había aumentado de peso. Respuesta: desde hacía seis semanas. En el ECG pude observar que el infarto cardíaco no pudo haber sido muy fuerte. Calculé: hace unas seis semanas debió haberse producido la conflictolisis, el conflicto pudo haber durado a lo sumo tres a cuatro meses. Le dije: "hace unos seis meses debe haber pasado algo grave, que le causó muchas noches de insomnio. Y hace seis u ocho semanas el asunto se terminó". "Sí, Doctor, si usted lo pregunta así, pero no, no me puedo imaginar que de algo así pueda venir un infarto". Sucedió lo siguiente:

El orgullo del paciente era una pajarera con pájaros exóticos. Todos sus huéspedes amigos podían admirar estos pájaros. No había escatimado dinero, incluso había especies raras. Ya se cruzaba antes del desayuno y miraba sus pájaros, que ya eran unos 30.

Una mañana, se acerca como de costumbre y queda con la boca abierta: todos los pájaros habían desaparecido con excepción de un pequeño gorrión. "Ladrones", fue su primer pensamiento y estampó su DHS. Los ladrones entraron en mi dominio. Vinieron los vecinos, se examinó toda la pajarera. Finalmente se encontró un pequeño agujero escarbado debajo de la pajarera. Un lugareño experimentado dijo una sola palabra: "comadreja". Desde entonces el paciente tuvo un solo pensamiento en la cabeza: atrapar a la comadreja. Logró después de algunos intentos fallidos atrapar a la comadreja en una trampa. Recién entonces pudo ocuparse de reconstruir la pajarera "a prueba de comadrejas", y comprar nuevos pájaros. Después de unos tres meses y medio volvía a estar todo en orden y el conflicto definitivamente resuelto. Al reflexionar sobre el asunto retrospectivamente, él estaba tan orgulloso (en el tiempo conflicto - activo) de haber bajado un par de kilos. Pero desde hacía seis semanas había vuelto a subir todos y algunos kilos más.

El médico del servicio acompañó la conversación asombrado. Ahora se levantó y dijo: "Sr. Hamer, no lo puedo creer. Quizá sea equivocado todo lo que hacemos aquí. Pero su demostración me superó". Incluso el paciente dijo: "ahora que lo pienso, después de nuestra conversación, no sé con qué me podrían haber afectado más que al robarme mis pájaros".

Esto no tiene nada que ver con el psicoanálisis y los conflictos en el sentido psicológico de hasta ahora. En el conflicto biológico no se trata de si el conflicto aún parece significativo más tarde, cuando ya todo está en orden. En el momento del DHS, el paciente sintió así y eso fue decisivo. Después el conflicto desarrolló una dinámica propia. Alguien, aunque solo fuera una pequeña comadreja, había entrado en el dominio del paciente. El podría haber comenzado enseguida con la renovación de su pajarera. No. Como dice el vulgo, no tuvo paz. Recién cuando derrotó al enemigo pudo reconstruir su pajarera en paz. Se siente formalmente la dramaticidad biológica de este conflicto de dominio.

 

13. Riñones: conflicto existencial.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

En los pasados dos días, estaba ocurriendo un maravilloso "Caso de terapia de GNM". El mismo concierne al Sr. G., a quien se le diagnosticó con "cáncer maligno en la boca". Le querían cortar la mitad de la cara a pesar de que él ya estaba avanzado en la fase de curación. Ahora está bien de nuevo, porque no siguió esta loca manía de terapia, o quizás debiéramos decir locura de pseudo-terapia.

¿Es realmente posible que uno pueda curarse completamente sin una operación, sin medicamentos, y aún sin drogas de alta potencia, más aún si, de acuerdo a la medicina convencional, se le dijese a una persona que no tiene oportunidad alguna de sobrevivir? Como Uds. verán ¡es posible! Sin embargo, ayer recibí un llamado de Mr. G. terriblemente agitado y tuvimos este diálogo:

- Doctor, estoy terminado. Desde ayer apenas puedo orinar. En los últimos días, ha sido menos y menos. Aún mi señora, una enfermera de emergencias, está muy preocupada. Tengo terribles dolores de cabeza; siento que mi cabeza está a punto de explotar.
-
¿Qué fue exactamente lo que ocurrió inmediatamente antes que Ud. comenzara a eliminar menos orina?
- Hasta hace una semana atrás, todo estaba normal. Entonces, de repente, comencé a orinar cada vez menos. Un doctor me sugirió que bebiera mucho para limpiar mis riñones. Desde entonces, la presión y el dolor en mi cabeza se han vuelto cada vez peor.
- ¿Y qué tipo de conflicto existencial ocurrió una semana atrás?
- El abogado de uno de mis primeros clientes amenazó con demandarme ante el juzgado. ¿Ud. realmente piensa que esta puede ser la causa?
- ¿Y cuál es el monto del reclamo?
- 16,000 Euros.
- Y por supuesto, ¿Ud. no tiene tanto?
- No, mi abogado me aseguró que tengo una buena oportunidad de ganar, pero uno nunca sabe...
- Sr. G., tramemos un plan. ¿Hay alguien en su familia que tenga ese dinero en efectivo?
- Sí, mi abuela.
- ¿Ud. quiere decir que su abuela puede transferir 8,000 euros a su cuenta hoy?
- ¿Por qué exactamente 8,000 Euros? Creo que ella podría posiblemente transferirlos.
- Entonces, la mitad es 8,000, eso lo reduce a algo más realista y más manejable. Aparte, Ud. siempre puede regresar el dinero a su abuela cuando no pierda el caso. Pero esto debe ocurrir ya.
- ¿Está seguro que después de eso yo podré orinar nuevamente y no tendré que someterme a diálisis, etc.?
- Si, estoy absolutamente seguro.
- Entonces, se lo voy a pedir gentilmente. ¿Y Ud. no duda que yo pueda orinar otra vez?
- Estoy absolutamente seguro.

Hoy llamó alrededor de las 3:00 pm y dijo:

- Doctor, luego de mi solicitud, mi abuela transfirió inmediatamente los 8,000 Euros. El dinero ya está en mi cuenta. Me acaban de notificar. ¿Qué sigue ahora?
- ¡Felicitaciones! De ahora en adelante no tendrá más problema para orinar.
- ¿Y qué tengo que hacer para que eso pase?
- Siéntese en un sillón y deje de preocuparse por nada.

Tres horas más tarde me llamó y exclamó exaltado:

- Doctor, en las últimas 3 ½ horas he eliminado 1 ½ litros de orina, ¡y voy de nuevo! Por la medianoche de hoy voy a haber eliminado más de 2 litros.
- Si, eso es como debe ser. Ahora podemos olvidarnos de la diálisis.
- Doctor, dígame, ¿cómo supo eso?
- Bueno, yo hice un poco de cálculo y formulé una pequeña terapia que incluía su psiquismo, nada más.
- Doctor, la German New Medicine ha salvado mi vida y he visto durante todos estos meses cuán exacta es y he llegado a admirarla. Pero desde hoy en adelante amo a la GNM. He perdido todo el miedo completamente. La lección de hoy ha sido absolutamente convincente.
- ¡Y todavía hay gente ahí afuera que afirma que la GNM no tiene terapia! ¿Puede pensar Ud. una mejor terapia?
- Ud. está tan en lo cierto, no hay nada mejor. Pero dígame doctor, ¿aparte de Ud., quién sabe esta maravillosa terapia de GNM?
- Espero que pronto todos mis médicos la sepan.

 

14. Epílogo del libro: SIDA: la enfermedad que no existe.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

El SIDA, llamada enfermedad de inmunodeficiencia, no sólo es una mentira, es un fraude muy deliberado para establecer una posición de poder, con la cual se puede eliminar a cualquier persona. Si hubiera funcionado y si se hubiera podido continuar embruteciendo a la gente con la ayuda de la prensa totalmente controlada, usando el truco de Gallo, entonces los "conocedores" hubieran podido construir un dominio a nivel mundial.

Consideré que mi labor tenía que ser la de investigar un poco más de cerca ese hecho, ya conocido, de que únicamente se enfermaban de SIDA (con síntomas manifiestos) aquellas persona que sabían (o creían saberlo) que eran VIH positivas. Todos toman simplemente la noticia de este hecho y no se ponen a pensar más sobre el tema.

Precisamente aquí se encuentra el nudo con el que todo la estafa del SIDA tiene que ser llevado a reventar: La pregunta debe ser respondida, el cómo se llega en absoluto a aquellos síntomas con los que se hace creer a las personas que son síntomas del SIDA y que con cuya ayuda ellas deben ser (y son) asesinadas.

Esta pregunta puede ser respondida por la Nueva Medicina Germánica con el "sistema ontogenético de los programas especiales biológicos sólidos (SBS) de la Naturaleza", y con todas las cinco leyes naturales biológicas de la Nueva Medicina Germánica.

Los "clínicos del SIDA" suelen decir: "vamos, ¿de dónde más van a venir los síntomas? ¿De qué mueren pues los pacientes?" Incluso se promueve y se instala la eutanasia por todo lugar a favor de los "pacientes de SIDA mortalmente enfermos". ¡Y con todos estos terroríficos casos clínicos la prensa, controlada uniformemente, puede continuar celebrando el "cuento de horror SIDA", como si fuera una misa satánica!

Con el debido respeto que se merecen las otras refutaciones teóricas de la estafa del SIDA, que ya había revelado como el primero en 1987, creo que tenemos que empezar a tratar justamente en este punto, el punto de los síntomas clínicos. Sólo allí podemos exponer toda la estafa y quitarle el piso a todo el "sindicato del SIDA". Porque en este punto el paciente puede entender muy bien cuán profundo se piensa engañarle. Tan solo se necesita explicarle exactamente el mecanismo de cómo los mismos médicos generan el shock psíquico del diagnóstico y del pronóstico y que, a su vez, hacen surgir los focos de Hamer en el cerebro y los supuestos síntomas del SIDA en los órganos.

Son los mismos círculos religiosos que no quieren que se hagan público las correlaciones de la incidencia de cáncer. Correlaciones que la Nueva Medicina Germánica ha expuesto ya desde hace 28 años. Y son exactamente los mismos círculos que crearon "el SIDA, enfermedad mortal de inmunodeficiencia" y que ahora están muy afanados en edificar una segunda columna, junto a la del cáncer, para crear una nueva enfermedad que lleve a la muerte, con lo que los colocaría en estado de poder totalitario. Esto ya lo describí en 1987, con razón.

Que los lectores quieran disculparme, soy una persona pragmática: es muy interesante discutir teóricamente el SIDA, pero mientras tanto las pobres personas siguen siendo aterrorizadas con el "SIDA" y "destruidas" de la manera más brutal posible con la ayuda del "protocolo del SIDA".

Con nuestras discusiones de salón a estas pobres personas no se les ayuda. ¡Hay que hacer algo! Pero si el VIH es tan solo una inofensiva prueba de alergia a la esmegma, no muy diferente a la alergia al heno, las nueces, las naranjas o a la salchicha. Entonces toda la mentira-SIDA fue una única y enorme estafa.

Todos estamos llamados a participar activamente, todos somos responsables. Levantémonos por fin y pongamos fin a esta danza de brujas y de tortura.¡Para esto es el tiempo justo! ¡Tened piedad por fin!

 

15. Leucemia.

Nueva Medicina Germanica Articulos Ryke Geerd Hamer NMG GNM

En la Nueva Medicina la leucemia no es considerada una “enfermedad”, sino mas bien la Fase de Curación de un conflicto de desvalorización que involucra a la medula ósea, en donde se producen las células sanguíneas como los eritrocitos (células rojas de la sangre) y los leucocitos (células blancas de la sangre).

De manera incuestionable, la medula ósea puede ser dañada a través de la contaminación toxica, por ejemplo: la radiación nuclear (como lo hemos observado en Chernobyl en 1986). Después de la exposición a la radiación, la medula ósea produce grandes cantidades de células sanguíneas “inmaduras” rojas y blancas, tan llamados eritroblastos o leucoblastos, los cuales desempeñan un papel vital en la reconstrucción del tejido óseo, incluyendo la medula ósea. En la medicina convencional, este proceso es llamado, una “reacción leucémica”.

La medicina convencional etiqueta a estos leucoblastos como células malignas, aún cuando estas no tienen la capacidad de dividirse y multiplicarse como las células cancerigenas. Por el contrario, después de unos pocos días estas son degradadas en el hígado y excretadas rápidamente.

Debido a que los eritroblastos “inmaduros” son más grandes en tamaño que los eritrocitos “normales”, incluso se asumió que estos podrían obstruir los vasos sanguíneos. Esto es una afirmación infundada, ya que el lumen de los vasos sanguíneos se expande de tres a cuatro veces en tamaño durante la Fase de Curación leucémica vagotónica. Por lo tanto, no existe riesgo de que los vasos puedan ser obstruidos. Además de esto, ningún patólogo ha observado nunca vasos sanguíneos obstruidos por eritroblastos.

El argumento de que no hay suficientes leucocitos en el torrente sanguíneo durante la Fase Leucémica es también incorrecto, porque a pesar de cuantos leucoblastos “inmaduros” pueda encontrar uno, el paciente siempre tiene de 5,000 a 10,000 leucocitos “normales”, que son más que suficientes, considerando que la sangre se encuentra diluida durante la Fase de Curación.

Durante la curación de la medula ósea, después de la exposición a radiación, la cuenta de células blancas sanguíneas básicamente se regula a sí misma (dependiendo de la extensión del daño de la medula ósea, el numero de leucoblastos puede incrementar a mas de un millón).

Esta clase de proceso de curación leucémico no es del todo diferente del proceso de reparación causado por un conflicto biológico de desvalorización. Durante la Fase Activa del conflicto observamos una perdida de tejido óseo, incluyendo perdida de medula ósea en el área del esqueleto relacionada. De manera absurda, la perdida de tejido óseo u osteolisis es interpretada por los patólogos como cáncer de hueso.

Los conflictos de desvalorización son probablemente los conflictos biológicos más frecuentes en los seres humanos y en los animales que se le parecen. Si la actividad del conflicto es intensa y dura un largo periodo de tiempo, el individuo puede morir como resultado de la anemia causada por la pérdida de tejido óseo y de médula ósea, en donde se producen las células rojas de la sangre.

Con la solución del conflicto de desvalorización, la Fase de Curación leucémica trae consigo un incremento significativo de leucoblastos, los cuales son leucocitos “inmaduros” que asisten al proceso de reparación del hueso. Tenemos que considerar que paralela y proporcionalmente a la inflamación del hueso en curación, también hay inflamación en el área cerebral relacionada. Un gran edema cerebral si no es abordado por la atención médica apropiada puede producir serias complicaciones, incluyendo el peligro de coma cerebral.

Los síntomas típicos de la leucemia son fatiga y fiebre. También durante la primera parte de la Fase de Curación existe un descenso de eritrocitos y leucocitos, pero solo en términos de números. Esto es por el agrandamiento de los vasos sanguíneos (característico de la Fase Vagotónica) y la dilución de la sangre con el suero sanguíneo. Al mismo tiempo, a menudo el paciente sufre de mucho dolor debido a la distensión del periostio (capa que cubre al hueso) en la localización donde previamente estuviese la osteolisis (agujeros y huecos) del hueso en actividad de conflicto y que ahora se encuentra recalcificándose. Pero ambos, dolor y fatiga sirven a un propósito biológico que es descansar.

Debido a la distensión del periostio, que normalmente esta cubriendo estrechamente a los huesos, estos pueden romperse fácilmente durante este periodo. Estar en reposo realmente disminuye el riesgo de fracturar al hueso.

En los niños la osteolisis del hueso (perdida de tejido óseo durante la Fase Activa) usualmente es generalizada, porque los niños sufren a menudo conflictos generalizados de desvalorización. Por ejemplo, un niño sufre un estrés emocional como “mamá ya no me quiere, solo se preocupa por mi hermanito”.

La medicina convencional no está interesada ni en el cerebro de un paciente ni en su psique. Citando al pediatra Prof. Niehammer: “¡de ningún modo los niños, y particularmente los lactantes, pueden sufrir ningún conflicto!”

Los médicos están locamente obsesionados en disminuir artificialmente el numero de leucocitos, proceso que naturalmente ocurre mientras el hueso se está curando! Eso sin mencionar que durante este tiempo la psique también sana y lo mismo hace el área del cerebro (Sustancia Blanca) desde donde este particular “Programa Especial de la Naturaleza con Sentido Biológico” es dirigido y controlado.


Los tipos de leucemia

- La leucemia aguda indica un proceso de curación leucémico de primera vez.
- La leucemia crónica implica que el proceso de curación es continuamente interrumpido por cortas recaídas de conflicto de desvalorización.
- La leucemia monocítica: cuenta elevada de monoblastos “inmaduros”.
- La leucemia mieloide: cuenta elevada de mieloblastos “inmaduros”.
- La leucemia linfática: cuenta elevada de linfoblastos “inmaduros”.

Las leucemias monocítica, mieloide y linfática pueden ocurrir simultáneamente durante la Fase Leucémica; estas también pueden alternarse entre una recaída y la siguiente.

La leucemia linfoblástica es un tipo de leucemia en la cual los linfoblastos se encuentran tanto en la sangre periférica como en la medula ósea. Son llamados “linfo” porque se asume que estos son producidos en los nódulos linfáticos.

En el pasado, la leucemia en los adultos mayores y la leucemia linfática (linfoblástica) en niños muy pequeños eran consideradas como enteramente inofensivas; no eran consideradas como tipos genuinos de leucemia. Ningún pediatra hubiera llevado a cabo una punción de la médula ósea, porque una revisión después de tres meses y otra más otros tres meses más tarde usualmente mostraban que la leucemia se había ido. Un hecho es que cada caso de lumbalgia (dolor en la espalda baja) se acompaña de una pequeña leucemia!

Cuando nos damos cuenta de todo esto, nos percatamos de que nadie, y particularmente ningún niño, debería morir más de leucemia. De hecho, en la Nueva Medicina hablamos de la “buena fortuna de la leucemia” basados en la comprensión de la leucemia como signo positivo de que el correspondiente conflicto de desvalorización ha sido resuelto y de que los síntomas tienen siempre un significado biológico.

La administración de quimioterapia o de morfina en esta etapa es pura demencia. Contradice completamente la curación biológica natural que se está llevando a cabo. La insensatez de los tratamientos convencionales radica en el hecho de que ambos, quimio y radiación, dañan a la medula ósea justo cuando esta se encuentra en proceso de recuperación! A menudo el daño del tratamiento es tan severo que la medula ósea no tiene ninguna oportunidad de poder llegar a recuperarse de nuevo.

La culminación de esta locura es el tan llamado “transplante de medula ósea”. Primero, la medula ósea del paciente es destruida por completo a través de quimio “terapia” y radiación; luego la medula ósea de un donador (ocasionalmente también la medula ósea del propio paciente en una fase de remisión) es inyectada en el torrente sanguíneo con la esperanza de que las células echen retoños como si fuesen hongos, en la previamente y ahora destruida medula ósea.

Hasta ahora, ningún investigador ha sido capaz de ubicar o seguir la migración de células de médula ósea donada a la médula ósea del paciente receptor, en donde estas supuestamente prosperan.

El caso es exactamente lo contrario: las células del donador son rápidamente descompuestas y no se detectan más. Los únicos pacientes que sobreviven son aquellos cuya medula ósea no ha sido completamente destruida previamente con el tratamiento de quimio y radiación. Esta es la única oportunidad en que se le permite a la medula ósea regenerarse. Ahora entendemos porque ningún doctor llevaría a cabo nunca tal tipo de “tratamiento” en si mismo o en sus familiares.

Dr. Winkler, Centro de Leucemia de Münster, Alemania: “después de cuatro semanas de régimen de quimio, las células cancerigenas no son ya detectables bajo el microscopio. A pesar de eso, debemos continuar otros cinco meses de terror” (Spiegel, 1991/47, p.336).

 

 

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